¿Y la plaza de toros apá? – LJA Aguascalientes
20/09/2020


La Fiesta Taurina también conocida como la fiesta brava es  un espectáculo nacido en la madre patria durante el siglo XII. Con el paso de los años adquirió popularidad en diversos países del mundo como es el caso de Portugal, Francia, Colombia, Venezuela, Ecuador, Panamá, Bolivia y por supuesto México.  

Para el Estado de Aguascalientes, la corrida de toros así como la Feria Nacional de San Marcos, representan  dos de sus actividades más antiguas y simbólicas. Desde tiempos remotos, el Estado se caracterizó por ser un centro comercial, de ahí la creación de la Feria y de las corridas de toros, tomando como modelos las famosas ferias celebradas en Lyón, Medina del Campo, Francfort del Maine, y más tarde Leipzig, todas ellas ciudades de Europa.  



La primera Feria de San Marcos tuvo lugar en el año de 1828 cuando Zacatecas en su legislatura decretó una feria anual que debía tenía lugar en Aguascalientes.

Desde el nacimiento de la misma Feria de San Marcos, la fiesta taurina ha llegado a ser, sin lugar a duda, el espectáculo de más profundo arraigado en el ánimo del pueblo aguascalentense por ello en 1896 nació la Plaza de Toros San Marcos, construida en un lapso de tan solo cuarenta y ocho días.

Debido a la calidad de sus carteles y al amplio turismo que atraía, en 1974 se construye una plaza nueva, actualmente conocida como Plaza Monumental de Toros de Aguascalientes, su arquitectura y ornamenta consta de elementos simbólicos religiosos inspirados en el arte de la tauromaquia.

Dicha plaza representaba un orgullo y traía beneficio a los habitantes de esta ciudad.

En el año de 1990 el Ing. Miguel Ángel Barberena mandó  remodelar  y ampliar la plaza, para que se explotara en su máxima capacidad y con ello se generaran mayores derramas económicas al Estado.

Desafortunadamente ésta no era la misma visión de Otto Granados Roldán y  poco duró el gusto y las ganancias ya que a sólo  21 años de su construcción y cinco de su remodelación, en el año de 1995 durante la gestión del ex gobernador y actual asesor del presidente municipal de Aguascalientes Gabriel Arellano Espinosa, vendió al mejor postor el recinto taurino dejándolo en manos de una empresa privada que ahora es la beneficiada y se lleva los excedentes proporcionados por los casi quince mil espectadores que presencian los eventos que se realizan dentro de la Plaza Monumental.  

Durante el mandato de Otto Granados, Aguascalientes vivía sumergido en la pobreza a raíz de la crisis devastadora del 94 lo cual llevó a todo el país al declive económico, motivado por la corrupción y desviación de recursos que se vivió en el Gobierno de Carlos Salinas de Gortari, es por ello que con las falsas promesas de modernizar al estado, el ex gobernante realizó la venta de la plaza pero en realidad lo único que se buscaba era  liquidar las obras que se habían contratado con bancos comerciales cuyas tasas de interés se dispararon.

Como la historia nos lo muestra, a los que sí tenemos memoria, los gobiernos panistas no venden el patrimonio del Estado de Aguascalientes como se ha mal informado y querido manejar respecto al estadio victoria. El estadio victoria sigue siendo propiedad del  Municipio y del pueblo de Aguascalientes, únicamente se otorgó en usufructo para su construcción, uso y promoción; con la finalidad de incrementar las fuentes de empleo así como la promoción del turismo. Con la inversión que hizo el patronato de fomento al fútbol el valor del Estadio Victoria asciende a $300 millones de pesos.

Caso contrario de la Plaza Monumental de Aguascalientes que se encuentra en posesión de la empresa de Espectáculos Taurinos S.A. de C.V. la cual explota al máximo el lugar y no genera ganancia alguna para el estado y los habitantes de esta ciudad, dejando a criterio de esta empresa fechas de corridas, toreros, y ganaderías.

Al hacer el día de hoy la remembranza sobre la plaza de toros y la importancia que tiene para Aguascalientes, recordé cómo en tiempos pasados la afición taurina disfrutaba de las corridas y ello no únicamente se reflejaba en la emoción y pasión del espectador, también se reflejaba en la economía de nuestro estado, ya que venían de otros estados y dejaban una derrama muy importante en la ciudad por hospedaje, comidas y aprovechaban para efectuar compras de ropa y otros productos que se elaboran aquí .  

Por ello quisiera hacer una reflexión final y enfatizar que la privatización hecha de la Monumental Plaza de Toros no fue sinónimo de modernización para Aguascalientes, por el contrario representó una pérdida de la cual únicamente resultaron beneficiados los actores políticos que concretaron su venta y los empresarios que la adquirieron, aquí es importante recalcar que el actual asesor del presidente municipal Gabriel Arellano, el licenciado Otto Granados Roldán no le sugiera la venta del Estadio Victoria para pagar los 5 pasos a desnivel y los créditos que contrató con la aprobación del Congreso del Estado y su mayoría priísta con la banca comercial.

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