Opinión

Castillos en el aire

Era un rey ¿de chocolate? con nariz ¿de cacahuate? que a pesar de ser tan dulce, tenía amargo el corazón… ¿se referiría a alguien de Aguascalientes Francisco Gabilondo Soler?, no creo que conociera a la nueva realeza termapolitana, entre el glas y los alfeñiques. En cuanto al padre del “Grillito Cantor” podría comentar mucho en el tenor acostumbrado de este espacio, pero no es mi intención derrumbar ídolos porque yo sí crecí escuchando a Isabel Rosales en la XEBI y su programa matutino de Cri-Crí.

¿Por qué me vino a la mente la imagen de castillos efímeros? Vaya que no me refiero al ranchito de cierto alcalde rural con ese apellido. Tampoco al viejo edificio almenado que un tal Mr. Douglas dejó al lado del chalet que lleva su nombre. Por cierto, cuenta la leyenda que a la antigua usanza europea, cerró para siempre la habitación nupcial para conservar eternamente el amor de su unión matrimonial ¡qué romántico! Pero no, no es el tema.

La verdad es que reflexionaba sobre los “elefantes blancos” de cierto constructor, mientras me regodeaba con la versión pirata del semanario azul sentado en las bancas “jotas” de la Plaza de la Patria. Entonces, se me acercó un reportero “en receso” y me pidió un correo electrónico para enviarme unas fotos de la marcha gay de hace un par de años, cuando varios comunicólogos con tapabocas nos manifestamos contra el despido injustificado de Angélica Hawley, quien entonces “cometió la falta” de alentar la creación de una asociación de periodistas. Le contesté que tomara la dirección de mi columna en La Jornada Aguascalientes y recibí como respuesta la frase “¿de tu calumnia?” –sí- asentí.

Me quedé con la idea de que al menos ya no seré demandado por “delitos contra el honor” como le pasó a otros colegas, pues en la víspera la Suprema Corte de Justicia acababa de emitir una resolución en el sentido de que la vida privada de los funcionarios no es tal, sobre todo si afecta los temas de interés social. Ahora me permito conjeturar, aunque me tachen de excesivo, que los traumas de cierta persona pública bloquean la implementación de políticas públicas en materia de salud y derechos sexuales.

¿Quién es ese megalómano? Uno que gusta de las obras suntuosas de poco uso, pero también de la obras legales inoperantes, como el Consejo Estatal para la Prevención y Control del VIH/Sida (COESIDA) que surgió por decreto en 2006, se instaló con la ausencia del personaje que comento más de un año después y que desafortunadamente no ha cumplido con su labor de supervisar, proponer, promover y aprobar las acciones de prevención y atención en la materia.

Este órgano público desconcentrado del que soy consejero suplente, tuvo que haber dado el visto bueno para el ejercicio presupuestal de este año ¡y ya estamos a la mitad! Seguimos esperando la prometida convocatoria del Dr. Ventura Vilchis, aunque sea para pedir cuentas del año pasado, donde teóricamente se gastaron más de 12 millones de pesos en la atención de alrededor de doscientas personas que viven con VIH o sida y en diversas campañas y acciones de prevención. ¿De verdad repartió, como lo dice el convenio firmado con Censida, 120 mil condones entre hombres que tienen sexo con otros hombres, usuarios de drogas inyectables y trabajadores/as del sexo comercial?

Quiero aclarar que no es mi intención oponerme a las estrategias que esté realizando el ISEA en materia de infecciones de transmisión sexual, pero creo que es tiempo de que se hagan las cosas tal y como lo marca la ley. Invito a que revisen el decreto que da origen al Coesida, publicado en el Periódico Oficial del estado de Aguascalientes el 11 de septiembre de 2006; se darán cuenta que no se han creado los comités ni el patronato que deberían coadyuvar en las citadas labores de salud. No acuso, pregunto: ¿qué congreso o exposición pagará el gobierno sobre VIH y sida por un cuarto de millón de pesos este año? ¿a qué institución o investigador en infecciones de transmisión sexual (ITS) apoyará con 900 mil pesos?

Anhelamos un gobierno que promueva el sexo seguro (sin penetración) y el sexo protegido (uso del condón), que promueva iniciativas que combatan la discriminación por preferencia sexual o por vivir con VIH, que impulse la validación de los nuevos derechos humanos de identidad sexogenérica y de modelos familiares alternativos; sobretodo, que no calle ante realidades como las muertes por sida, que teóricamente debieran disminuir estadísticamente por los nuevos tratamientos antirretrovirales.

Señor de los castillos en el aire, no tengo qué recordarle que entre sus familiares hay gente de la diversidad sexual y que lamentablemente, uno de ellos murió –se dice- por la pandemia que usted se niega a combatir.

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marcogarc

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