Opinión

Dejemos a un lado los conceptos miopes y de partidismo

En la entrega anterior le comentaba a usted sobre las acciones que hemos tomado, desde el punto de vista legislativo, los senadores de Acción Nacional en materia de Seguridad Pública, indudablemente, uno de los temas más sentidos en el ánimo de la población de todo el país.

El tema, pero sobre todo el coadyuvar para la solución de este flagelo es algo que para mí, en lo personal como legislador, se ha convertido en una prioridad substancial. Principalmente, después de constatar toda una serie de datos en esta materia que deseo compartir con usted: por ejemplo, en el año de 2008, por cada 100 mil habitantes se registraron 604 robos, 68 delitos contra la salud, 11 homicidios y 0.9 secuestros. En el mismo año el 92.2 por ciento fueron delitos del fuero común y 7.8 del fuero federal.

Y aquí hay un dato importante que nos señala que el aumento en los delitos del fuero común durante 2008 con respecto al 2007 contrasta con el descenso en los delitos del fuero federal:

A nivel Latinoamérica, el índice de homicidios en México es de 11.4 homicidios por cada 100 mil habitantes, por debajo de Colombia, Brasil y Venezuela, ya que en México es 7 veces menor que en Colombia, 2.7 veces menor que en Brasil y 3 veces menor que en Venezuela. 

Se ha incrementado el delito en México en lo que respecta al robo, con un 2.5 por ciento durante el período de enero-abril de este año. En el lapso de enero a abril del año de 2008 hubo 214 mil 123 robos y en el mismo lapso de este año hubo 219 mil 414 robos. En materia de extorsiones ha habido un descenso importante, ya que en 2003, de cada 2 intentos lograba consumarse una extorsión. En el 2007 se lograba una extorsión por cada 9 intentos y, desde 2008, de cada 11 intentos sólo se logra que una persona sea engañada.

Lo anterior se ha logrado por la difusión de las campañas de prevención el delito de extorsión, así como la información de cómo enfrentarlo.

Un problema que ha crecido de manera alarmante es el consumo de drogas. Las de inicio son aquellas drogas con las que el individuo incursiona en el consumo de estupefacientes; las de impacto son aquellas por cuyo consumo la persona busca tratamiento.

En nuestro país, la marihuana se mantiene como la principal droga de inicio, mientras que el cristal es la principal droga de impacto, desplazando a la heroína y cocaína. Y es que México, al dejar de ser un país solo de tránsito, ha aumentado el consumo de sustancias, principalmente de cocaína, de 0.4 por ciento en 2002, a 0.8 por ciento en 2006. Esto significa que en 2002 más de 260 mil personas consumían cocaína. En cuatro años se duplicó esta cifra. Un dato significativo y que nos muestra la diferencia que hay en el precio de la cocaína entre el punto de origen y su destino final, da cuenta de las utilidades que obtienen los narcotraficantes. Dinero que ha servido para que el crimen organizado incremente su capacidad de fuego, además de propagar una falsa imagen de éxito como producto de actividades ilícitas.

En el país productor, Colombia, el precio mayoreo por kilo de cocaína es de mil 762 dólares. En México, país de consumo y de tráfico, es de 8 mil dólares. En Estados Unidos, país consumidor, es de 30 mil 500 dólares y en Europa, países consumidores, es de 46 mil 939 dólares.  

Como usted podrá observar, el problema al que se enfrenta el gobierno mexicano es de enormes magnitudes por lo que definitivamente es de suma importancia  el que se hayan aprobado las iniciativas emanadas por esta legislatura.

Y permítame comentarle sobre resultados importantes del esfuerzo nacional, obtenidos en el período del 1º de diciembre de 2006 al 4 de junio de 2009: persona detenidas 71mil 174; Droga incautada: marihuana 4 millones 574 mil 006.56 kg; cocaína: 79mil 491.93 kg.; vehículos asegurados: 19mil 612; armas: 42mil 412; municiones: 5 millones 142mil 93; granadas: 3 mil 235, y dinero incautado: en moneda nacional 189 millones 900 mil 770 pesos; moneda extranjera 336millones 831mil 236 dólares.

Estos logros se han obtenido mediante la transformación del modelo institucional de seguridad pública, que se ha diseñado con una visión integral de estado basado en tres ejes estratégicos: reforma constitucional de justicia, nueva ley general del sistema de seguridad pública y la nueva ley de la policía federal.

Es cierto que antaño el soportar las acciones de la delincuencia organizada  era producto de la indiferencia -¿o temor?- de los políticos mercenarios que permanecían indiferentes con actitudes cobardes e indefinidas pero, en los actuales instantes, debemos dejar a un lado los conceptos miopes y de partidismo, y pensar que, por encima de todas nuestras flaquezas y conveniencias personales, está la seguridad pública de nuestro país.

The Author

Felipe González González

Felipe González González

No Comment

¡Participa!