Iniciando el camino de la reconstrucción - LJA Aguascalientes
29/10/2020



 

Comienzo esta nota con optimismo, con la intención de transmitirte, apreciado lector, la convicción de que sólo con ese talante podremos remontar el negro panorama económico y social que el futuro inmediato nos depara. Los indicadores económicos, sociales y políticos apuntan sencillamente que México está en involución. De no corregir el rumbo, se dirige a pasos acelerados hacia el caos. El primer paso hacia la corrección de cualquier problema es el cabal reconocimiento de éste. Por eso, sin la palabrería cosmética a la que tan acostumbrados nos tienen nuestros políticos, es indispensable decir las cosas tal como son. Es ese falseamiento de la realidad el que nos ha obnubilado a tal grado que hemos permitido que las cosas lleguen a donde están. Quienes han dirigido al país, tanto desde los círculos de poder económico como de los gobiernos a nivel municipal, estatal y federal, con los anestésicos discursos, reportes y propaganda, han provocado el daño que hoy se hace patente.

Ya sea por ineptitud, falta de inteligencia o exceso de compromisos, el actual y el anterior gobierno han dañado tanto como los anteriores. En términos generales han continuado, a pesar del cambio, con la corrupción, las componendas a espaldas del pueblo. Con el reciclaje de la pobreza como medio de control, la manipulación mediática – alimentada con la propaganda oficial y la vacuidad informativa de las televisoras- y el uso de los gobiernos como fuente para el enriquecimiento impúdico de unos cuantos. Las patadas que de manera estúpida, por falta de estrategia, se propinaron al avispero del crimen organizado, ha puesto en jaque a toda la sociedad, hoy secuestrada por el miedo. Sobre este miedo, otro más, el provocado por la epidemia porque ahora, hasta respirar resulta mortal. El miedo montado en nuestra cotidianidad, ha hecho legal el allanamiento de morada, las intervenciones de teléfonos y correo electrónico, el acotamiento de la libertad para la transmisión de información socialmente valiosa por cualquiera de los medios que usan el espectro electromagnético. Pero sobre todo, es el sistema económico preponderante, el de la codicia y avaricia, el que promueve, avala y fomenta mediante estas pesadillas el Estado de Control Total. El poder detrás de todos los tronos, el de la emisión de dinero a partir de la nada y sus intereses, es el poder de la banca voraz. Con todo lo anterior nos han robado, nos hemos dejado robar, la más intima de nuestras libertades, el derecho a tener un futuro digno.

El pueblo está arrinconado. O se da un giro de 180 grados al gobierno hacia uno de unidad nacional que acabe con el viejo sistema mañoso, autodestructivo y títere del poder económico, o se cumplen los pronósticos del colapso rápido.

No hay mucho margen de maniobra. Es muy difícil, aunque no imposible, que este cambio se inicie desde la cúpula del poder, si es que la sensatez y sensibilidad llega a donde tiene que llegar para ello. Es más viable, sin embargo, que la liberación de los miedos y los controles surja desde la organización social. Complicado que se logre por habernos formado -por utilidad política- en el individualismo, el desconocimiento de la historia, desinformación cívica y desapego al bien común; la sociedad no se ha atrevido a manifestarse proactivamente. Salvo por unas cuantas excepciones, la falta de educación cívica no ha permitido la verdadera organización social constructiva. Surge tímida la sorda e impersonal protesta por internet y vía abstencionismo electoral y desdén por las campañas. Otro camino pues, es el que se habrá de seguir para iniciar la reconstrucción social. Uno que tenga que ver con la propuesta de cambio en las prácticas cotidianas más que en la protesta.

Nuestros hermanos del sur nos ofrecen un panorama alentador. La sociedad civil en Brasil, Argentina y recientemente Venezuela y Bolivia, ha logrado desembarazarse de las ataduras que fija el sistema monetario tradicional mediante la adopción libre de monedas complementarias. Están ahora luchando por el establecimiento de hitos regulatorios para el uso de monedas sociales, mediante políticas públicas de finanzas solidarias en las tres esferas de gobierno: federal, estatal y municipal. En Brasil, la Secretaría Nacional de Economía Solidaria ha estado incentivando la creación de Bancos Comunitarios de Desarrollo para la emisión de “monedas sociales de circulación local”. Una vez que se han adoptado como prácticas económicas cotidianas, se está trabajando en nuevos marcos jurídicos que acoten al sistema financiero bancario internacional ahora en quiebra, a partir de fundamentos constitucionales, aspectos logísticos y operacionales relacionados a los sistemas de monedas sociales.

Bien parece sensato comenzar la reconstrucción a partir de sustituir, desde la base social, al causante fundamental. Sustituyendo la economía de la competencia vía acumulación excluyente por una economía incluyente, cooperativa y solidaria que es posible con un sistema monetario social.

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