Opinión

Miguel Ángel Barberena Vega (3a. Parte)

l primer año de Barberena fue quizá el más movido de su sexenio. Hubo turbulencia política devenida del empoderamiento del sinarquismo en Calvillo, institucionalizado después por el PDM en aquel municipio, siempre olvidado por el resto del estado, lo que hacía que sus habitantes se comportaran con alto grado de independencia de su centro, habida cuenta de que poco o nada recibían del mismo, pese a que uno de sus hijos, Landeros, contra la costumbre política, los mantuvo en ese olvido y no fue, sino al final de su gobierno que volteó la mirada a su terruño, pero ya era muy tarde.

A Barberena le costó mucho trabajo político recuperar Calvillo para el PRI, el cual ganó con Alfonso de Lara al frente de la comuna no sin tropiezos, que culminaron con desnudar, el 20 de enero de 1987,  a este alcalde en la plaza principal por más de media hora. A la postre, de Lara dijo: “Gobernaré tal como soy, pues así  me han conocido ya”.

El programa de gobierno del ingeniero se sustentó en: 1) Mantener la continuidad en el hacer constitucional, 2) Dar prioridad a los grupos económica y socialmente mas débiles, 3) Afrontar las deficiencias y rezagos, 4) Atender las demandas surgidas ante la nueva realidad del estado, 5) Crear las bases para satisfacer necesidades futuras; y 6) Propiciar la activa participación de la comunidad. Para ello, dijo, “me apoyaré en el pueblo y haré mías sus demandas y esperanzas” y “al gobierno le toca inducir, estimular, articular y concertar; pero el desarrollo es corresponsabilidad de todos. El pueblo es y será siempre el protagonista de la historia”.



A sus colaboradores pidió: “Eficacia, inteligencia, vocación de servicio, imaginación y honradez”.

En materia de medios, señaló que su gobierno no daría línea a la prensa local pues ésta, dijo, “sabría dar el merecido trato al trabajo realizado, para bien o para mal”, pero eso sí, “no se aceptaría el infundio o la verdad a medias”.

Tenía claros pues, sus objetivos, y pienso que era sincero en los afanes de reivindicar a su pueblo en sus múltiples carencias, que nunca han desaparecido. Se apoyó en  su amanuense discursivo y secretario particular, el licenciado Jorge Varona, de quien seis años antes me hice amigo a raíz de crear el Centro de Estudios Políticos, Económicos y Sociales del PRI (CEPES); bajo su dirección, junto con el economista Fernando Macías. Jorge, periodista de vocación, se fue un tiempo a la Organización Editorial Mexicana (OEM) a un puesto que no le satisfizo, y si bien Landeros me encomendó de facto la dirección del CEPES, ello no obstó para  animar a Jorge a regresar a la cabeza del Centro, contándole a Landeros su insatisfacción en la OEM, lo que hizo, reintegrándose al equipo. Un equipo de políticos “duros”, intransigentes con nuestra conciencia política, honestos, intolerantes de la mediocridad, la falsedad y la componenda, lo que nos hizo avanzar poco en nuestras carreras políticas y más en la administración pública.

Asimismo, se confió en el licenciado Jesús Gómez Serrano para que fuese su cronista del sexenio, editándose por el ICA y bajo su coordinación, la obra “Entre la incertidumbre y la esperanza” de la que hago aquí citas.

Su técnico de cabecera, fue el arquitecto Jorge Medina, coordinador de planeación, hombre cabal, brillante profesionista, leal y organizado. Mientras que su tesorero fue Don Pedro Rivas, enérgico y bondadoso, incorruptible e inteligente.

Barberena comenzó reformando, por ley, el organigrama del aparato burocrático, reduciendo de 12 a 7 las secretarías de gobierno y manejando para 1987 un presupuesto de 32 millones de nuevos pesos, para “hacer mas con menos” anunció. Se inició el boulevard Jesús María- Aguascalientes, el entubamiento del arroyo de Los Arellano, el encauzamiento del Río San Pedro, la creación de la Academia de Policía, la instalación del Consejo Estatal de Seguridad Pública, inició el Comité gubernamental de adquisiciones  para supervisar las compras públicas, e inició un ambicioso programa de vivienda con la expropiación de 317 hectáreas del ejido Salto de Ojocaliente y la construcción de 7 mil viviendas de interés social con inversión de 28 millones de nuevos pesos; para el mismo efecto se expropiaron los ejidos Las Huertas,  Pocitos, Ojocaliente y Cumbres; se creó el Instituto de Salud (ISEA) y se promulgó la ley de salud; se dio el recibimiento para que vivieran aquí, 1800 familias del INEGI, para quienes el digno Obispo Rafael Muñoz Núñez pidió, a los aguascalentenses, en el espíritu católico, hospitalidad, y a los de fuera, respeto a nuestras normas y costumbres para que su integración a nuestra comunidad fuese más sencilla.

Asimismo se inició la construcción de un tercer anillo de circunvalación en esta ciudad y la UAA regresó la administración del hospital Hidalgo al gobierno del estado.

El 4 de octubre de 1987 se destapó a Carlos Salinas, secretario de Programación y Presupuesto como candidato presidencial del PRI. Un día antes, su oficial mayor, Otto Granados Roldán, me dijo: puso bajo su almohada y durmió sobre ella, el discurso de aceptación de la precandidatura del licenciado Salinas que reproduciría para los medios si en efecto, su jefe, era designado en el cargo.

Esa fecha a mi, el ingeniero Barberena me encomendó un mensaje a García.

Para quienes desconocen el famoso mensaje, lo explico brevemente. En 1899, durante la guerra Estados Unidos-España, era indispensable para el presidente americano mandar un mensaje a García, jefe militar cubano emboscado en las montañas. Un tal Rowen fue recomendado para tan difícil misión a la que partió con la carta protegida y cerca de su corazón, regresando tres semanas después cumplido el cometido y convirtiéndose en verdadero héroe por obrar con prontitud, concentrar todas sus energías y hacer bien lo que se tiene qué hacer.

Varias veces, Barberena encomendaría a lo largo de su gobierno, varios mensajes a García, simbolizando con ello, la imposibilidad de aceptar que la misión encargada no fuese cumplida.

Ante el destape de Salinas, me fui a la Ciudad de México a cumplir mi mensaje a García.

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gustavoagranados

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