Opinión

Miguel Ángel Barberena Vega / 4

Mi mensaje a García, consistió en apersonarme el 5 de octubre de 1987 ante el aguascalentense  Otto Granados Roldán, cercanísimo colaborador del precandidato del PRI  a la presidencia de la república para pedirle manifestara, por su conducto, el pleno e incondicional respaldo del gobernador de Aguascalientes, al licenciado Carlos Salinas de Gortari, quien a la postre beneficiaría con sobrada amplitud al estado, una vez asumido el cargo de titular del ejecutivo federal. Asimismo, pedí se asignara fecha y hora para que una nutrida caravana de priístas aguascalentenses, presentara, en el Distrito Federal, su adhesión al precandidato. La misión incluyó mandar a hacer pancartas, camisetas y algún utilitario, (todo lo cual me hicieron “fiado” en los enormes talleres del periódico La Prensa) propaganda en la que Aguascalientes y Salinas de Gortari, se hermanaban para siempre (o cuando menos seis años). La elección de Salinas aquí, fue clara y contundente.

Desconozco quién fue el candidato de Barberena a presidente, pero siempre se cuidó de expresarlo en público para no comprometer al estado, afirmaba, haciendo con ello un gran servicio político a la entidad. En el tiempo presente, debemos recordar que nuestro gobernador se pronunció por el candidato Creel, lo que motiva todavía hoy que se diga que el triunfador, Calderón, mantiene una relación distante con él.

Como quiera, la marcha de Aguascalientes no se detuvo y a partir del tercer año de gobierno del ingeniero Barberena, con el dinero del erario ahorrado celosamente por dos años, comenzó una etapa de construcción de obras y dotación de servicios que paliaron nuestras necesidades. Mi colega editorialista Isidoro Armendáriz ya publicó aquí una lista sin más, muy completa de dichas obras, aclarando esta vez la fuente del copiar y pegar , menos mal, por lo que no abrumaré en repeticiones.

Durante el último informe de De la Madrid un incidente  alcanzó al ingeniero pues Porfirio Muñoz Ledo interpeló al presidente y quiso subir a la tribuna congresional  y al negársele la palabra abandonó el salón, liándose a golpes, se dijo indebidamente con, entre otros , el ingeniero. Desde aquí y como jefe de prensa, llamé al ejecutivo rogándole una explicación para manejar la versión correcta , por lo que Barberena me contó que, encontrándose al final del pasillo del congreso, en luneta,  le preguntó a Porfirio porqué hacía eso, y Porfirio le dio una explicación baladí , a lo que el ingeniero le replicó: “chinga tu madre”.

Quienes crean que demerito al ingeniero al relatar sus expresiones, yerran, pues sólo pretendo retratar a un hombre de “güevos” e inteligencia para beneficio del quehacer institucional.

Fui nombrado coordinador  de Comunicación Social del gobierno del estado, creo un 23 de febrero de 1989. Me llamó a palacio el ingeniero y entregándome dos tarjetas amarillas que hacían crítica del señor Roberto Padilla, me dijo: Gustavo, quiero que te hagas cargo de la coordinación; yo, abriendo los brazos en cruz,  le dije: ¿porqué me quiere usted dar esto?, ¿no está contento conmigo en el canal? Si, replicó, pero es conveniente, y al parecer agregó que era para unificar y modernizar las actividades en materia de comunicación social del gobierno del estado.

Fue esta una ardua e ingrata labor. El gremio era exigente, difícil de satisfacer, no había noticia mas vieja que la publicada ayer, y un día de méritos nada contaba para el día siguiente. La labor de repartir el “chayote” lo hacía sentir a uno aparentemente fuerte, poderoso, pero en realidad era una quimera, pues todos lo tomaban como un derecho y a uno como su servidor. Hasta donde más pude en este aspecto me apoyé en el Dr. Armando Jiménez San Vicente, quien se inició en la administración pública conmigo, y tratándose de periodistas nacionales, en todos los casos, estuvo él presente a la hora de repartir las dádivas. No he recibido hasta la fecha ninguna reclamación por “rasurar” o clavarme ninguna “chuleta”.

El mes de junio de se año, se eligieron candidatos a diputados federales, resultando uno de los electos por el PRI,  el presidente municipal de Aguascalientes, Armando Romero. Una tarde, a hora de comida me llamó a mi casa el ingeniero y me dijo: Gustavo, vas a filtrar una lista de 4 precandidatos a suceder a Armando Romero y me dijo: tú… y concluyó citándome a palacio después de comer. Con el primero que hablé fue con el digno amigo y periodista Mario Mora. Me sorprendí, lógicamente, y llamé a mi hermano Otto. Este me pidió declinar porque no le favorecía que yo asumiese esa posición para sus aspiraciones políticas, y por la tarde le hice ver al ingeniero dicha circunstancia sin mencionarle haber hablado con mi fraterno. No reflexiono sobre lo relatado por falta de espacio, sólo cuento que así fue, y fue así. El sexenio concluyó triunfante.

Previo a su conclusión, el  3 de abril de 1992, Otto Granados Roldán, a sus 35 años, llegó al estado como candidato del PRI a la gubernatura. Algunas muchachas tornaron la canción de moda  de “hacer el amor con otro” por “hacer el amor con Otto”, quien a la postre, como cabeza de la “Nueva Generación de Aguascalientes” triunfó apabullantemente. Fin.

Caja Registradora.- Con un mail el licenciado Jorge Varona me precisa: “Amanuense, según el diccionario, es el secretario que escribe al dictado. Bien: nunca fui amanuense de Barberena. Nunca lo he sido de nadie. Ni en ese sentido ni en el peyorativo. Para todos los efectos históricos, jurídicos, políticos y éticos, el responsable de los mensajes y discursos de Barberena es él mismo.” Y agrega “Te aprecio el comentario, el cual comparto, que añadiste: (éramos) “un equipo de políticos  ‘duros’, intransigentes con nuestra conciencia política, honestos, intolerantes de la mediocridad, la falsedad y la componenda, lo que nos hizo avanzar poco en nuestras carreras políticas y más en la administración pública”.

Gracias Jorge. Por eso nos hicimos amigos. 

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gustavoagranados

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