Opinión

El llamado a la ética social

usto un día antes de que comenzara la reunión del G-8 en Italia, el papa Benedicto XVI presentó al mundo la tercera encíclica de su reinado en la que aboga por un nuevo orden financiero que busque el bien común, y en la que afirma que la economía necesita de la ética y que el mercado «no es el lugar de atropello del fuerte sobre el débil.”

En la encíclica Caritas in Veritate (Caridad en la verdad), el pontífice asegura que la crisis muestra que los tradicionales principios de la ética social, como son la transparencia, la honestidad y la responsabilidad «no pueden ser descuidados».

Desde hace 120 años, con la encíclica Raerum Novarum, la Iglesia Católica ha venido proponiendo un nuevo orden económico basado en la Doctrina Social de la Iglesia (DSI) que permita la eliminación de la injusticia social y económica. El nuevo documento del papa Ratzinger retoma los temas sociales contenidos en encíclicas de sus antecesores como «, Sollicitudo rei socialis y Centessimus Annus,  entre otras, sobre la misma temática.

En este documento también afirma que las sociedades tecnológicamente avanzadas «pueden y deben disminuir» sus propias necesidades energéticas y deben avanzar la investigación sobre energía alternativas, atendiendo así el tema ecológico que se ha puesto de moda entre múltiples grupos de conciencia social-ambiental.

Sin menoscabo de la enorme importancia que tiene el hecho de que un actor del gran peso demográfico llame a la reflexión sobre estos temas en el actual momento de crisis del sistema social, político y económico global, hay que reconocer que la nueva encíclica tiene el mismo efecto que las llamadas a misa. 120 años de encíclicas no parecen haber tenido efecto en las estructuras del gobierno económico mundial. No en balde dicen irónicamente hasta los más conocedores, que la DSI es el secreto mejor guardado de la iglesia.

Y es que realmente cuesta trabajo ver a la jerarquía católica en una posición que le distancie de los poderes fácticos, económicos y políticos del mundo con los que se ha visto aliada. El más reciente caso del cardenal hondureño Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga, presidente de CARITAS internacional lo confirma. Al apoyar éste al gobierno golpista de Honduras, nuevamente aflora la imagen de una cúpula jerárquica cada vez más distanciada de la iglesia con compromiso social y opción preferencial por los pobres. La crisis de las instituciones en este convulso mundo actual no respeta ya ni a la estructura que reside en el Vaticano.

No obstante, el espíritu que ha animado siempre a la DSI se ha mantenido vivo gracias al compromiso de vida que algunos notables ministros eclesiásticos han realizado con su pueblo, aún en muchos casos a costa de severas reprimendas de la cúpula jerárquica. El caso de Mons. Oscar Arnulfo Romero Arias es tal vez uno de los más conocidos. Pero de enorme trascendencia fue el trabajo de Ivan Illich criticando severamente al control que el poder financiero bancario ejerce sobre el sistema educativo, y las industrias de la salud y los alimentos, aunque haya tenido que colgar el hábito de príncipe de la iglesia para hacerlo.

El trabajo en la construcción real, cotidiana, comprometida de otra economía, la social solidaria, recibe hoy por hoy aportes de enorme valía a través de sacerdotes y obispos. Con labor a brazo partido y encendida pluma en varios casos, se nota mucho mayor efecto en la transformación económica en la que colaboran ministros católicos como Leonardo Boff, Pedro Casaldáliga (“el capitalismo es la muerte”), Gustavo Gutiérrez, entre otros.

Mientras desde el Vaticano envían el mensaje que ningún dirigente rescató en la cumbre del G-8, Boff escribe: “estamos siendo dominados por economistas, en su gran mayoría, verdaderos idiotas especializados (Fachidioten), que no ven sino números, mercados y monedas, y olvidan que comen, beben, respiran y pisan suelos contaminados. [….] O restablecemos la reciprocidad entre la naturaleza y el ser humano, y re articulamos el contrato social con el contrato natural, o tenemos que aceptar el riesgo de ser expulsados y eliminados por Gaia.”

Las redes ciudadanas se entreveran con los pensadores de nuevos paradigmas sociales, políticos y económicos. Nadie tiene la exclusividad en el esfuerzo de construir otro mundo que sí es posible sin guerras, monopolios, dinero bancario y depredación de personas y del medio ambiente. El trabajo con tesón en las comunidades rurales, barrios urbanos, universidades de avanzada no acepta estructuras jerárquicas ni mandos verticales. El resultado se nota en pueblos emancipados de temores impuestos para el control de voluntades y libres de sistemas monetarios que esclavizan. Para ellos, la nueva encíclica llama a transformaciones rebasadas. La economía de la ética social ya está entrando en vigor. Los resultados se reflejan en foros, conferencias, libros y sitios web como: http://www.economiasolidaria.org/, http://ecosol.socioeco.org/ y muchos más. n

josgutie@hotmail.com

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José Luis Gutiérrez Lozano

José Luis Gutiérrez Lozano

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