Opinión

Eutanasia, otra vez

Lamento insistir pero la Ley de Voluntad Anticipada  (LVA) se hizo con los pies. La diputada Nora Ruvalcaba empinó a los diputados y ellos se dejaron empinar. Por eso no me dirijo a ella esta vez.

Recientemente el Colegio de Notarios de Aguascalientes, AC, celebró una reunión extraordinaria, la primera de esa clase en mucho tiempo –las demás son ordinarias- para analizar, aunque tardíamente, la ley. Lo menos que se dijo y probó, es que es inconstitucional.

Siguiendo una pauta que esta vez marcó Jorge Villalobos, se reafirmaron en forma más detallada las aberraciones a que en su oportunidad me referí aquí una vez, y publicité en las calles de nuestra ciudad con copias de La Jornada Aguascalientes que trataban el tema, inaugurando un estilo al que don Fernando Alférez le puso la “estrategia” de mi nombre.

Está por vencer el término de 90 días concedido al gobernador del estado para expedir el reglamento de la ley. Sería bueno que sus asesores revisaran los siguientes planteamientos.

1.- Si el paciente es el que va a recibir los beneficios del documento de voluntad anticipada (DVA), si el paciente es el que puede autodeterminar que finalice anticipadamente su agonía, ¿cómo es que terceros, como parientes o allegados al paciente pueden firmar el DVA?

2.- Si la esencia del DVA es que se firme ante notario, ¿cómo es que dicho documento también puede ser firmado ante personal de una institución de salud y dos testigos?

3.- Si el DVA se firma sin costo ante notario, ¿dónde queda el artículo 5 constitucional que señala “nadie puede ser obligado a prestar trabajos personales sin la justa retribución”?. Y cabe señalar que los fedatarios jamás hemos convenido en no cobrar por intervenir en el DVA.

4.- Si la ley manda que quien firme el DVA se encuentre “en etapa terminal”, no es posible como se pretende en la ley, que cualquier persona (parientes o allegados) firme un DVA; esas personas, ni son pacientes y menos están en etapa terminal, ¿se entiende?

5.- Que un paciente se encuentre en etapa terminal, según la LVA, se requiere comprobarlo al notario con una constancia expedida por una institución médica legal, pero no se especifica en la LVA quién o cuál puede ser esa institución médica legal, ni tampoco señala la LVA los requisitos de la constancia, lo que atemoriza a los notarios pues la no aplicación de la ley, en sus términos, implica, según dice, responsabilidades civiles, penales y administrativas.

¿Me sigue, señor gobernador, señor secretario de Gobierno, honorables lectores?

6.- Un enfermo en etapa terminal puede, como ya se dijo, firmar un documento de voluntad anticipada ante una institución de salud autorizada en los términos del futuro reglamento de la ley, negando con ello la esencia de la LVA, en el sentido de que se otorgue ante notario.

Además, conforme a la Ley del Notariado que nos rige, estamos imposibilitados de ir a un nosocomio a levantar un documento de voluntad anticipada pues nuestra ley notarial (artículo 4), dice que deberemos rehusar actuar como notarios cuando el acto de que se trate corresponde a otro funcionario, en este caso el representante de la institución de salud que atienda al paciente.

7.- La LVA prescribe que la (o el) concubina puede suscribir el DVA pero se debe “acreditar con el acta correspondiente el parentesco”, pregunto, ¿dónde dan esa acta de concubinato?

8.- En otra aberración, la LVA usa indistintamente como sinónimos identidad y personalidad. En el caso de la credencial de elector, por ejemplo, ésta credencial identifica a la persona, pero para ser presidente de casilla, también, por ejemplo, solo su nombramiento lo acredita. La credencial da identidad, el nombramiento da personalidad, se comprende?

9.- En el caso de solicitantes del DVA  discapacitados, como sordos, ciegos y mudos, la LVA ordena todo un procedimiento ante el notario, por lo que estos discapacitados, nunca podrán otorgar un DVA en ninguna institución de salud; lo que es discriminación al canto.

10.- La LVA otorga inconcebiblemente fe pública, al personal de una institución de salud en que se suscriba un documento de voluntad anticipada, pues prescribe que dicho personal “dará fe de haberse llenado las formalidades del DVA”. Como quien dice, ya éramos muchos fedatarios, y parió la abuela.

11.- Por último, pero no menos importante, encontramos otra inconstitucionalidad en la LVA ya que conforme a una adición a la Ley General de Salud publicada el 5 de enero último, es materia de salubridad general el tratamiento integral del dolor, en el que caben los pacientes terminales, pero esta ley federal no faculta a los estados a legislar en materia de voluntad anticipada, pues la propia adición a la Ley General de Salud (título octavo bis) norma ampliamente sobre “los cuidados paliativos a los enfermos en situación terminal”.

Señores funcionarios invocados, siguen teniendo la palabra. Con mis artículo anteriores     se hicieron los “occisos”, no así muchas familias enteradas que respaldaron mis críticas.

Sigue pues, el Reglamento de la Ley de Voluntad Anticipada. ¿Servirá?, ¿será útil?

CAJA REGISTRADORA.- Imposible soslayar el mensaje que a sus correligionarios acaba de hacer Cuauhtémoc Cárdenas; hace una última llamada para salvar el movimiento originario del PRD y recuerda sus principales postulados “combatir la corrupción, el privilegio, la injusticia, el despotismo de los gobernantes, funcionarios y poderosos, el caciquismo, la arbitrariedad, el uso patrimonial de los fondos públicos; promover la igualdad, la libertad y la solidaridad como valores rectores de nuestra vida ciudadana”. Ahí tienen, señores políticos de todos los partidos, un ideario a seguir, que el pueblo de México exige se cumpla. ¿Cuándo harán caso?

notaría39@yahoo.com.mx

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gustavoagranados

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