Opinión

No, señor Calderón

o, señor Calderón, lo reconozco como presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, pero no puedo mostrarle mi conformidad con su champurrado discurso, mitad informe, mitad mensaje político, ni con su obra de gobierno.

No diré la absurda frase que unos utilizan al decir: “con todo respeto”; ¿acaso quiere decir que tales personas a veces hablan, o escriben,  con “la mitad de respeto”, “con un cuarto de respeto”, “a veces si con respeto”, “a veces no”?

Más bien se lo diré a calzón quitado, como entiende el pueblo.

Lleva usted, señor Calderón, casi tres años de gobierno, y estamos más jodidos que antes.

En los últimos gobiernos del PRI se decía: “hay inflación” (hasta de tres dígitos con De la Madrid) “pero hay dinero”. Si era verdad o no, lo dejo a la consideración de los lectores. Yo por lo pronto, con los altos intereses que se pagaban a los ahorros en bancos, pagué una parte de mi casita, hasta que tuve que gastar también los ahorros, por más que le decía al constructor, el Arq. Bassol, que ahorrara, hasta que un  día medio molesto me dijo, ¡oye Gustavo, es que tu casa no es de interés social!

No, señor Calderón, creo que, a querer o no, nos ha tomado el pelo con su mensainforme.

No niego que periodistas reconocidos han elogiado su perfomance  de palacio, le llamo así porque fue una muestra escénica y en resumidas cuentas, nadie conoce su real informe, menos los legisladores federales, únicos obligados por ley a leerlo. Dichos elogiadores dicen que su discurso, mas que informe, fue una perspectiva a futuro.

¿Y el pasado señor Calderón? ¿El tiempo ido y desperdiciado? ¿Los recursos gastados? ¿Los muertos caídos? ¿Las divisas fugadas? ¿La salud perdida?  ¿El hijo desobediente que parece que nos ha mandado al cuerno, pero no al de la abundancia?

Se apoyó usted en un decálogo. Revisémoslo.

1.- Frenar la pobreza. Para ello propone: “evitar cualquier abuso o desvío en cualquier orden de gobierno”. ¿Y todos los abusos cometidos en su gobierno? Esto es, las corruptelas que se componen de los atracos directos de funcionarios y de los indirectos propiciados por ineptitud de los servidores públicos. Porque ¿quién dice que el número de empleados en una dependencia sea el correcto y no el incorrecto por demasía? ¿Porqué quién dice que los sueldos, el papel, la luz, la gasolina, el teléfono, que se gastan en las dependencias públicas es el correcto? ¿Si ha oído usted hablar de lo que se llama “auditoria de eficiencia” que consiste no en verificar que los comprobantes de gastos públicos reúnan los requisitos fiscales y estén soportados en una partida presupuestal, sino en que dichos gastos hayan sido los verdaderamente justificados?

2.- Cobertura universal de salud. (Lograrla) dijo usted  “Como un legado del Bicentenario”. Esto es, como un  premio, junto con  la gran fiesta por venir. ¡Abrase visto! No, señor Calderón, hay muchos mexicanos que han quedado muertos en los hospitales públicos, por atención deficiente o extemporánea. ¿No le han dicho? ¿Acaso no se ha dado una vueltecita, -yo si, para atenderme-, por los hospitales del Seguro Social (aquí), donde en los pasillos, a falta de cuartos, se alinean junto a la pared las camillas con pacientes, y entre camilla y camilla hacíamos cola los ambulantes a la espera del químico que nos haría exámenes.

3.- Educación de calidad. Dijo usted: “Que México supere el marasmo de los intereses”. No creo señor Calderón, que usted se enfrente a la epi-demi-logi- epi-demi-epide-epidemio-lógica AHLNL profesora Gordillo. Si no lo hizo en su primera mitad de gobierno, ¿porqué creerle que lo hará en su segunda? Esa mujer, señor Calderón, es un tabú y un mito, a los que usted se refirió que va a combatir. Si fuéramos un país educado y culto, el narco tendría menos cabida. Luego entonces, ¿dónde vale más la pena emplearse?

4.- Reforma profunda de las finanzas públicas. ¡Ay, señor Calderón!, ¿qué no se ha dado cuenta, o no le han informado en los tres pasados años que la clave está en ampliar la base de contribuyentes y en agilizar el sistema de recaudación? Se volvería usted loco con tanto dinero si mejorara esos dos presupuestos.

5.-   Reformas al sector energético. Propone usted “transformación de raíz de las empresas públicas”. ¿Y el sindicato?, otrora revolucionario, de trabajadores petroleros de la R.M. ¿No me diga que le va a tocar un pelo, señor Calderón? No me lo diga porque ni le voy a creer.

6.- Reforma al sector de las telecomunicaciones. Quesque va usted a propiciar “la competencia entre los actores”. ¿A poco? ¿Cómo le salió su primer secretario de comunicaciones?, se la pasaba “extrañando a los priistas” y echando “chal”. Y ¿cómo le salió el segundo?, ¿el de las guarderías del IMSS? No, señor Calderón. No.

7.- Reforma laboral. Dijo usted: “Es importante plantearnos una transformación del sector laboral, con el objetivo específico de que facilite (sic) el acceso de millones de mujeres y de jóvenes a la vida del trabajo”. ¿Y la primera mitad del sexenio, señor Calderón? ¿Y los millones de empleos que comprometió crear? Lamento decirle que ya se le conoce, al revés de lo soñado, como el “presidente del desempleo”.

 8.-  Reforma regulatoria. ¿What? Señor Calderón ¿porqué no usar la sabida frase “simplificación administrativa”? ¡Ah! y eso sí, dice usted que  hasta “el próximo año” se hará. Es usted el presidente del mañana. Queremos un presidente para hoy, pero no “hoy, hoy, hoy”, nada mas hoy.

9.- Profundizar la lucha contra el crimen y la seguridad. Señor Calderón, me declaro como usted, ignorante en cómo acabar con el crimen. Sólo le recuerdo, por si no lo vio en su síntesis noticiosa, que esta semana, en un día, mataron a 40 en Chihuahua, 17 de ellos formados en paredón asilados en una clínica para rehabilitar drogadictos.

10.- Reforma política de fondo. Señor Calderón, que afán de veras en que cada presidente quiere tener su reforma electoral, y lo peor, con un congreso en contra. Si que sueña usted.

Oiga, ¿que bonito es estar en la oposición, se acuerda?

CAJA REGISTRADORA.- En mi pasado artículo “Testamento 500 pesos” al lado de mi nombre aparece un asterisco porque al final ponía mi teléfono, el 914 8989, suponiendo sería útil para desahogar consultas sobre el tema. La mesa de corrección de estilo suprimió sólo el teléfono. Al pedir una explicación, se me dijo que la acción fue “para evitar comercialización”, lo que era infundado y por honestidad motivó el aviso de suspensión de mis colaboraciones honoríficas en el periódico. El Director me ha pedido que rectifique. La verdad, lo hago con mucho gusto y le agradezco la oportunidad.

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gustavoagranados

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