Opinión

Efebofilia en la red

En declaraciones al diario británico The Guardian, Silvano Tomasi, observador del Vaticano ante la ONU, ha causado conmoción al referirse a los casos de sacerdotes acusados de pedofilia, al declarar, primero, que “dentro del clero católico sólo entre 1.5 y 5 por ciento de los religiosos ha cometido actos de ese tipo” y, segundo, que los sacerdotes que han incurrido en la pedofilia no son pedófilos, sino efebófilos.

Clarifica: “No se debería hablar de pedofilia, sino de homosexuales atraídos por adolescentes. De todos los curas implicados en casos de este tipo, entre 80 y 90 por ciento pertenece a la minoría sexual que practica la efebofilia; es decir, los que tienen relaciones con varones de los 11 a los 17 años”, dijo Tomasi.

No me digan que estas declaraciones no provocan conmoción. La edad
como forma de aminorar la culpa, el delito. Desafortunadamente en las
afirmaciones se revela una gran verdad, un porcentaje muy alto de los
delitos electrónicos acontece en el periodo descrito por el religioso.
Precisamente por ello quiero hacer una alerta, sobre todo para los
padres de familia, del uso del internet por los hijos menores de edad.

Para quienes vivimos el surgimiento de la world wide web,  se
abrieron a nuestros ojos un sinfín de posibilidades como la interacción
en vivo con gente de cualquier parte del mundo, acceso casi ilimitado a
bases de datos e información de todo tipo y por supuesto, la capacidad
multimedia que supera las expectativas de quienes previmos los
adelantos tecnológicos mediante la ciencia ficción.

Empero, internet surgió también como campo fértil para las
actividades criminales y terroristas, por la deficiente y casi
imposible regulación de los contenidos de este mundo virtual. En ese
sentido, hay que reconocer que se abrió un mercado para el intercambio
de material pornográfico, desafortunadamente incluyendo las variantes
de pedofilia, violencia física y videos “snuff” (violaciones o muertes
reales).

Por supuesto, esto orilló al surgimiento de policías cibernéticos y
legislaciones nacionales o internacionales que intentan frenar el mal
uso de los sistemas informáticos, con notorios avances. No obstante,
piratas, hackers y anarquistas de la supercarretera electrónica llevan
siempre un paso adelante y disfrazan sitios y aplicaciones para ataques
cibernéticos y para las transacciones fuera de la ley, en redes que
operan globalmente.

Dialogando con especialistas en el tema y sondeando los bajos mundos
a través del explorador de la computadora, encuentro que es
relativamente fácil localizar material fuera de los cánones morales (y
vaya que es raro que yo utilice esos términos), además de riesgos para
quienes tienen una personalidad en desarrollo o mejor dicho, no cuentan
con la madurez para discernir sobre un adecuado proceder ante
situaciones de tipo sexual. Por ello me permito enumerar algunas
recomendaciones para quienes tienen a su cargo a un menor de 18 años.

1.- Haga instalar la PC del menor de edad algún programa de control
parental o por lo menos que le asignen la cuenta de administrador del
equipo. Capacítese en el manejo de la computadora, pues así puede
aprender a revisar las páginas que el niño o adolescente visita.
Seguramente se sorprenderá.

2.- Las salas de conversación –chat- abiertas son el lugar preferido
para los pederastas. Hay adultos que se hacen pasar por chavos, se
ganan la amistad y aprovechan los vacíos emocionales para orillar a los
pequeños a actividades sexuales y sesiones fotográficas o de video.

3.- Programe el messenger para que guarde las conversaciones. Ante
un actuar sospechoso, podría llegar a revisarlas. En Aguascalientes se
dio el caso de un chico de 14 ó 15 años que huyó con un hombre gay
mayor a otro estado de la República. Fue localizado gracias al
historial del MSN. También puede solicitar “que lo agreguen” a los
contactos personales, especialmente si no saben que es usted.

4.- Las páginas de contactos personales de la diversidad sexual,
aclarando que son para mayores de edad (gay.com, manhunt.net,
latinchat, etc.) poseen un porcentaje significativo de miembros que se
hacen pasar por tales, convirtiéndose en carne de cañón.

5.- Sobretodo, hable con su tutelado sobre la importancia del
respeto a su cuerpo. Aprenda sobre sexualidad y trate de hablar
abiertamente del tema acorde a la etapa de desarrollo, de manera
especial, es importante atender a los púberes, quizás los más
vulnerables a los ataques.

Entiendo que algunas de estas medidas implican dilemas de
confidencialidad e invasión a la privacidad, pero ante la real
existencia de enfermos mentales o mafiosos que lucran con filias
sexuales, más vale tomar medidas. No olvidemos que recientemente un
aguascalentense fue detenido por estar implicado en una red de
pornografía infantil, vamos, a pesar de que hay vigilantes de la red en
la PGR, la Interpol, la CIA y otras entidades, no está de más prestar
un par de ojos más.

vihdha_marco@yahoo.com

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marcogarc

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