No se entiende - LJA Aguascalientes
18/05/2024

Hace algunas semanas en este mismo espacio hice algunas consideraciones sobre la necesidad (desde mi óptica personal), de que se hiciera una verdadera recomposición del trabajo internacional del gobierno federal, que permitiera recobrar algo del prestigio, que en décadas pasadas tuvo la diplomacia mexicana, y que la administración de Vicente Fox, se ocupó en pulverizar en tan sólo seis años. 

 

En esa colaboración daba mi reconocimiento a que cuando menos en el Senado de la República, se había actuado con inteligencia y prudencia, y se había permitido que al frente de la importante Comisión de Relaciones Exteriores, se ubicara a alguien que tiene absoluto conocimiento de la materia, como es la senadora Rosario Green Macías, y de igual manera albergaba la esperanza, de que en la LXI legislatura de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, sucediera lo mismo, para evitar lo ocurrido en la anterior legislatura, en la cual dicha comisión estuvo presidida por un ingeniero industrial, absoluto neófito en la materia. 

También decía que, derivado de que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) tiene el grupo parlamentario más numeroso en esa legislatura, y que en concordancia con la supuesta reactivación en el trabajo internacional de ese partido, que lo llevó a que su actual presidenta nacional sea la vicepresidenta de la Internacional Socialista para América Latina, y siendo ella misma parte del grupo parlamentario del PRI en esta legislatura federal, tuvieran el interés de presidir la Comisión de Relaciones Exteriores. 

Pero cual sería mi sorpresa al conocer que, dentro de las 20 comisiones que el PRI preside de las 44 existentes en esta legislatura, no presidiría la referida comisión, sino que ésta sería la única presidida por el PT, y la responsabilidad recaería en el diputado Porfirio Muñoz Ledo. 

Realmente me costó trabajo saber qué me molestaba más, si era el hecho de que al PRI, no le hubiera interesado presidir esta comisión, con lo cual queda en entredicho si realmente está interesado en reactivar su trabajo internacional, contrario a lo que han venido diciendo; o que la citada comisión sea presidida por un político tan falto de credibilidad como es Muñoz Ledo. 

Al paso de los días me he dado cuenta que me molesta más que la comisión en cuestión sea presidida por Muñoz Ledo, y quiero señalar algunas de las razones que me hicieron inclinarme en ese sentido. 

Desde que soy niño (que ya pasaron muchos años) he escuchado el nombre del hoy diputado federal, crecí y en mi primera juventud, seguí oyendo de él, y hoy que soy casi un hombre de cincuenta años, sigo escuchando de él. Y no es que me moleste que Porfirio Muñoz Ledo  haya permanecido tanto tiempo en el escenario político nacional, lo que me molesta es la forma en que ha permanecido. 


Este diputado que hoy preside la Comisión de Relaciones Exteriores de la LXI  Legislatura Federal, es el mismo que en 1969 defendió de una manera aguerrida a Díaz Ordaz, y que en una reciente colaboración de Luis González de Alba en un periódico de circulación nacional, rescató parte de esa vergonzante pieza oratoria, de la cual me permito trasladar un fragmento: “ Hoy en pocos países como el nuestro los jóvenes encuentran mejores posibilidades de identificación y de servicio dentro de la sociedad civil (¡es 1969!). En muy pocos podría escuchar verazmente la promesa que formuló aquí, hace casi dos lustros, el actual jefe de nuestra nación (el presidente Díaz Ordaz) cuando afirmó que a sus contemporáneos correspondía ser el macizo puente por el que habrían de pasar las nuevas generaciones para hacerse cargo de sus responsabilidades con la patria”.

Este diputado es el mismo que fue presidente nacional del PRI, secretario de Educación Pública, secretario del Trabajo y Previsión Social, presidente nacional del Partido de la Revolución Democrática, candidato a la presidencia de la República por el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM), y quién declinó a favor de Vicente Fox, embajador ante la ONU, embajador ante la Unión Europea, aliado de López Obrador, etc. 

Bueno, desgraciadamente el PRI no mostró verdadero interés por el trabajo internacional desde la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión; pero de eso a darle esta comisión al trapecista político más conocido de nuestro país, hay mucha diferencia. 

Finalmente, el tiempo me dio la razón, hace 22 años señalé públicamente a Muñoz Ledo como un “mercenario de la política;” afortunadamente no me equivoqué.


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