Opinión

Toma de nota

Habrá leído que el otro sindicato de electricistas que hay en el país, no el que sirve a la  CFE sino el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), que sirve a la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, atraviesa por un problema jurídico-sindical consistente en que a su nueva directiva no le toma nota la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), y pienso que muchos lectores se van con esa descripción del problema sin entrar en honduras ni investigaciones.

A lo mejor hacen bien, porque si indagan, en ninguna parte de
nuestra Ley Federal del Trabajo, que es la que rige para las relaciones
de trabajadores y patrones, existen juntas esas palabras: “toma de
nota”, y menos su concepto legal. El problema importante no es tanto
eso, sino que dicho sindicato, el SME, se encarga de suministrar la luz
a gran parte del Distrito Federal y estados circunvecinos, y amaga con
ir a la huelga forzando al gobierno a la ocupación temporal de sus
instalaciones y luego a la requisa.

Y no se le toma nota porque en el fondo se quiere acabar con un
grupúsculo de líderes corruptos que mantienen contratos leoninos con la
empresa bajo el pretexto de que sus logros (recibir entre aguinaldo y
prestaciones, más de cinco meses de salario contractual al año) son
conquistas sindicales irreversibles. Y para el próximo año requieren de
una aportación presupuestal de 45 mil millones de pesos para solventar
su déficit. En tiempos de crisis.

Breviario cultural: En Japón, dice el señor Kasuga, dueño de Yakult,
cuando los obreros van a huelga presentan un pliego de ofrecimientos
para mejorar la productividad y la empresa, en México, los trabajadores
presentan un pliego de peticiones, y en el shintoismo, su religión,
afirma, se va siempre a ofrecer a los dioses, en el catolicismo se va
siempre a pedir.

Parece que después de su campaña militar, Felipe Calderón se va a
enfrentar a este monstruo (SME), con el consiguiente triunfo político
si sale victorioso en el empeño. 

Aprovechemos mis vivencias en la STPS, justamente en el área que se
encarga de la toma de nota, en el sexenio de Echeverría, para hablar
más de este tema. Era la Secretaría mas conflictiva del gobierno y,
junto con Gobernación, la de menor presupuesto; cosas incomprensibles
de la administración pública.

Todos los días había manifestación de los sindicatos frente a la
STPS, unas contra los patrones y la revisión de contratos colectivos de
trabajo, otras contra la autoridad y sus actos relacionados con
sindicatos. Vi nacer a la vida sindical al actual líder de los
telefonistas Francisco Hernández Juárez impulsado por Echeverría para
derrocar al líder Salustio Salgado y a la lideresa Rosina Salinas, y el
angelito ya lleva 35 años en el puesto, desde 1976. Fui jefe del
departamento de Certificaciones y Padrones y gracias a los usos y
costumbres y a uno de los líderes sindicales que ante mi oficina
desfilaban, conté gratuitamente con el mariachi México de Pepe Villa,
en la celebración de mi examen profesional (¡Contra la revolución,
hasta que nos emparéjemos!).  

La toma de nota consiste en que la STPS extiende un documento que
así se llama, a favor de una directiva sindical que a juicio de la
dependencia ha sido electa conforme a la ley y a sus estatutos
sindicales, reconociendo con ello que es la autoridad del sindicato de
que se trate y por ende con personalidad jurídica para actuar frente a
todas las autoridades.

Sin embargo, en este México kafkiano, no hay ninguna disposición
jurídica que se refiera a la “toma de nota”, sino que por costumbre
(desde 1970) se ha asimilado este acto al del registro de un nuevo
sindicato ante la STPS, que si está bien precisado en su procedimiento
registral en la Ley Federal del Trabajo. La realidad es, pues, que la
toma de nota es un elemento político de control de los sindicatos.
Lamento la pobre explicación que el Secretario del Trabajo, Javier
Lozano, dio  a su negativa de toma de nota de la directiva del SME que
encabeza el corrupto Martín Esparza. Dijo el funcionario: se “pone fin
a una serie de usos y costumbres que cíclicamente venimos enfrentando,
estamos rompiendo ese círculo vicioso… estaban acostumbrados a que por
hacer este tipo de plantones en el periférico y desquiciar la ciudad
durante diez horas, la autoridad inmediatamente temerosa les otorgaba
incluso más ventajas de las debidas». No, no es cierto, o bien, se
quiere acabar una costumbre con otra costumbre.

La realidad es que hubo elecciones en el SME en las que, con tal de
perpetuarse en el puesto, Martín Esparza cometió varias ilegalidades
graves, según la autoridad, como que hubo tres listas distintas de
electores, el acta de la Comisión de Escrutinio está firmada por sólo
dos de sus cuatro miembros, existe duplicidad de actas, con notorias
diferencias entre sí, de la Asamblea General Electoral, la dotación de
cédulas electorales fue de un promedio del padrón de  69% para los
electores de las secciones foráneas y de un 77 % para las secciones del
DF, y para las primeras –foráneas- existen registrados 8,572 agremiados
con derecho a voto, y en las actas de clausura exhibidas se registran
12, 399 votos, esto es, 3,827 sufragios emitidos en exceso, entre otras
cosas, y, por último, la inconformidad presentada por la planilla
perdedora la resolvió improcedente solo uno de los tres jueces de la
comisión competente.

Y, claro, ante la ausencia de fundamento jurídico estrictamente
aplicable para negar la toma de nota, la STPS aplicó, “por analogía, el
artículo 365” de la Ley Federal del Trabajo, que como escribimos líneas
arriba prescribe el procedimiento para registrar un sindicato nuevo
ante la autoridad competente.

Bien que se quiera erradicar la corrupción sindical, pero mal que se quiera hacer a troche y  moche, al tun tun. 

CAJA REGISTRADORA.- Pésame.- Ofrezco mis condolencias a la diputada
Nora Ruvalcaba por el sensible fallecimiento de su señora madre, y a la
licenciada Carolina Rincón Silva, por el lamentable deceso de su
hermano, y al licenciado Alberto Romero por la pérdida de su señora
madre, recién acaecidos.

 Calderón.- Señor Calderón, ya le echaron un pial para que se
aliviane, a usted que prometió tanto en la campaña, cuando menos en
crear empleos y suprimir impuestos. Su correligionario panista, el
simpático viejito, y quizá por eso más sabio, Demetrio Sodi de la
Tijera, al tomar posesión de su cargo como jefe delegacional en Miguel
Hidalgo, Distrito Federal; y luego de rendir la protesta de ley,
después de un sinfín de vicisitudes, a todo pulmón dijo: “Lo que
prometí en campaña, ya se me olvidó” ¿Irán a hacerle igual aquí, sus
correligionarios? Es pregunta.

Dios.- Perdón porque en mi artículo anterior se escribió: dios.

The Author

gustavoagranados

gustavoagranados

No Comment

¡Participa!