Pobreza y Derechos Humanos – LJA Aguascalientes
27/09/2020


Tuvo lugar el pasado 25 de noviembre en la Ciudad de México el “Primer Encuentro por un México sin Pobreza, Juntos Podemos Superarla” convocado y conducido por la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL). En el marco de éste, el Lic. Felipe Calderón Hinojosa aseguró: “estoy convencido de que, a pesar de la crisis, y yo diría, incluso, por la crisis económica misma, es hora de enderezar el rumbo social del país y ofrecer y comprometernos a soluciones de fondo, radicales, para combatir la pobreza y la desigualdad.” Reiteró que la superación de la pobreza constituye la primera prioridad del Gobierno Federal, que no se podrá alcanzar sin la comprensión, el apoyo y el trabajo de la sociedad civil.

El enfoque gubernamental que pone a la pobreza como una situación o
condición que hay que tratar como se combate a la condición de los
damnificados por una catástrofe natural imprevisible e inevitable, no
llama a nadie la atención. Y esto es porque “así ha sido y así tiene
que ser” según el pensamiento único, al cual nos ha acostumbrado el
poder manipulador de los medios. La pobreza, sin embargo, no es un
fenómeno natural, es consecuencia de un atentado continuo y sistemático
contra los derechos humanos ejercido desde la práctica cotidiana del
sistema económico preponderante.

La pobreza es el resultado del pésimo funcionamiento del sistema
económico creado por el hombre, recreado y fortalecido por los
intereses de unos cuantos en detrimento de la mayoría. Es, por tanto,
previsible y evitable.

En el encuentro se afirmó que para superar la pobreza, es
fundamental la educación, pero si bien todos coincidieron en ello,
nadie definió qué aspecto de la educación habría de modificarse y cuál
educación la que habría que atender: ¿la básica?, ¿de los adultos?, ¿la
informal?

En tanto la pobreza subsista e incluso, crezca, resulta evidente el
fracaso de la política económica gubernamental. Si de “enderezar el
rumbo social del país” se trata, será posible solamente si se endereza
el rumbo económico. Y para ello sería necesario un replanteamiento de
la estrategia para superar la pobreza desde la óptica de los derechos
humanos y la educación en ciudadanía económica: consumo responsable,
comercio justo, libertad de acceso a mercados, etc.

Es cierto, la pobreza ya preexistía a la administración
gubernamental actual. Sin embargo, el reconocimiento de que factores
externos como la “crisis mundial”, revirtieron en los últimos años la
tendencia decreciente de los indicadores de pobreza, implica reconocer
que la política gubernamental aplicada hasta entonces había sido sólo
cosmética. El excusarse en factores externos por la falta de logro de
las metas sociales ha sido copiado tontamente por otros gobernantes.

Se cuenta con abundante información sobre la pobreza: se le
disecciona, se le clasifica, se le manipula y se gráfica. Se habla de
las tres líneas de pobreza que funcionan como una frontera para
clasificar a la población. El incremento 13.8 a 18.2 millones en el
número de personas en pobreza alimentaria, quienes no pueden comprar
siquiera una canasta básica de alimentos, de 2006 a 2008 se debe, según
indica la SEDESOL, “a la disminución en la capacidad de compra derivada
del efecto del alza de precios de bienes de consumo básico y, a las
primeras apariciones de la crisis económica”. El 47.4% de la población
mexicana sufre pobreza patrimonial y el 25.1%, pobreza de capacidades.
Pero nadie explica por qué una familia en Aguascalientes tiene que
sufrir hambre, carecer de servicios de salud, vivienda y transporte
porque quebró Lehman Brothers o porque Dubai se declaró en suspensión
de pagos.

El patrón de la pobreza, evidente atentado contra la dignidad y
derechos de la persona, lo sigue marcando la disponibilidad monetaria.
Y nadie cuestiona el porqué se continúa manteniendo el monopolio de la
emisión de dinero controlado por intereses particulares.

La falta de libertad para acceder a los mercados, atentado contra
los derechos económicos, se llama monopolio. Y como si el monopolio
monetario no bastara, en México, según la organización civil El Poder
del Consumidor, A.C:

3 bancos dominan los servicios financieros,

2 empresas controlan los canales de televisión abierta,

1 empresa controla la red de conexión telefónica,

2 grupos empresariales controlan la distribución de gas LP,

2 empresas controlan el mercado del cemento,

1 empresa controla dos tercios de la producción de harina de maíz,

3 empresas controlan la producción de pollo y huevo,

2 empresas controlan el 80% del mercado de leche,

3 empresas dominan el mercado de carnes procesadas,


2 empresas controlan el mercado de refrescos, jugos y agua envasados,

1 empresa controla la producción del pan industrializado,

2 empresas controlan la distribución de medicamentos.

El gobierno mexicano ha suscrito el Pacto Internacional de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC); lo lógico sería que para
superar la pobreza, se garantizara el respeto a estos derechos humanos.

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