04/07/2020


La sexualidad es una parte fundamental en la vida de los seres humanos; una parte de la cual podemos darnos cuenta o no, pero que vivimos cotidianamente hombres y mujeres de todas las edades. Desafortunadamente, sigue siendo un tema tabú. No obstante, al mismo tiempo, sus misterios y la fascinación que ejercen en el ser humano han sido, desde siempre, el motor que ha impulsado a éste a desentrañarla para tratar de entenderla.

 

La sexualidad humana se construye en la mente del individuo a partir de las experiencias que tiene desde temprano en la vida y lo hacen significar e integrar las experiencias del placer erótico con su ser hombre o mujer (género), sus afectos que lo vinculan con otros seres humanos y con su potencialidad reproductiva. Una sexualidad sana cuya expresión sea libre y responsable, otorga al individuo un equilibrio emocional que lo ayudará en sus relaciones interpersonales y sociales, y en su bienestar.

 

Sin embargo, culturalmente, los sistemas de valores morales pueden no  ser tan favorables  y complican el ejercicio de la sexualidad, debido a que  no siempre promueven la libertad para expresarla plenamente desde el punto de vista físico, psicológico y social. Como consecuencia, estas condiciones impiden un desarrollo sexual pleno y sano en las y los individuos.

Asimismo, es importante hacer hincapié en que la educación, sea formal o no, desempeña un papel imprescindible en la sexualidad, y que según sea su calidad, será la calidad de la vida sexual que tengan las personas. Esto quiere decir que si se perpetúan el silencio alrededor del tema, los prejuicios, las prohibiciones culturales en las nuevas generaciones, éstas seguirán padeciendo de una falta de elementos que les permita ejercer su sexualidad de forma libre y responsable, que repercutirá en otros aspectos de su existencia y que menguará la calidad de su vida en general.

Por tal razón es imperante que hombres y mujeres aprendamos a responder de cada uno de nuestros actos o nuestras omisiones, ya que todo lo que hacemos o no, tiene consecuencias y hay que asumirlas. Esto significa hacernos responsables de nosotros mismos, de nuestro comportamiento, sentimientos y pensamientos. Lo que nos traerá como consecuencia un ejercicio sano de la sexualidad.

Sin embargo, no siempre podemos contar con la libertad para expresar la sexualidad ni con la responsabilidad de lo que se expresa, y esto redunda en una falta de congruencia interna. Y para lograr la salud sexual se requiere de la congruencia de todos los elementos que conforman la sexualidad, tales como el reconocimiento y la expresión de los elementos biológicos y psicológicos del erotismo (sin contradicciones entre ambos y sin la interferencia de la culpa o la vergüenza que genera la presencia del deseo sexual), la excitación misma, la orientación erótica, las fantasías o cualquier otra forma de expresión sexual.

La salud sexual, cuando no es alcanzada, repercute de muchas formas en la vida manifestándose con ansiedad, depresión, insatisfacción, frustración y violencia, entre otros sentimientos nocivos para las y los individuos y la sociedad.

Por todos los motivos anteriores, un grupo de mujeres y hombres en Aguascalientes, con espíritu de cambio, el día de hoy, 15 de enero de 2010, iniciamos esta sección con artículos, ensayos e investigaciones, que le permitan al lector adentrarse en el conocimiento de la sexualidad encaminada al desarrollo de la vida y de las relaciones personales, y no meramente al asesoramiento y la atención en materia de reproducción y de enfermedades de transmisión sexual.

Algunos de los temas que se abordarán en esta columna serán: la formación del género, la expresión pública del erotismo, las identidades de género, la familia, el matrimonio, el divorcio, la expresión homosexual, la regulación social del erotismo, la bisexualidad, la masculinidad y la femineidad, la comercialización erótica, la pornografía, el autoerotismo, la expresión heterosexual, la maternidad, la paternidad y monoparentalidad, la pubertad, el aprendizaje social de la conducta de género, la concepción y el embarazo, la sexualidad en la tercera edad, la anticoncepción, el amor, el enamoramiento, las infecciones de transmisión sexual, las conductas sexuales delictivas (violación, incesto, abuso sexual, estupro, hostigamiento sexual y lenocinio), la sexualidad en las personas con necesidades físicas especiales, las disfunciones sexuales, el desamor, la violencia intrafamiliar, los estados intersexuales, el embarazo no deseado, la interrupción del embarazo, los efectos del abuso de drogas y alcohol en la sexualidad, las parafilias, la infidelidad, las familias diversas, entre otros temas.


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Sabemos que los contenidos de esta sección, basados en la seriedad y sinceridad de las y los autores, revelaran un profundo conocimiento de los temas desde la ciencia, las evidencias y el devenir histórico de la sexualidad.

En un mundo de transformaciones, a usted lector, lectora le toca decidir ser protagonista de la historia de su sexualidad.


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