Cultura

Se ganan la vida artistas locales trabajando desde la informalidad

  •  Su trabajo no da para tener seguridad social ni certezas

Los artistas parecieran trabajadores del sector “informal”, no cuentan con un espacio seguro para laborar, no cuentan con las prestaciones mínimas de ley y al final de sus días si no pudieron hacer algún ahorro o tener dos empleos quedan en el olvido, sin jubilación, quizá sin familia y con un ego que sólo quedó en el recuerdo de las personas que en los vieron en algún momento cuando ellos fueron grandes.

Esta situación aunada a los riesgos de desempeñar su trabajo la padecen los bailarines y los teatreros, Efraín de la Rosa trabajó como bailarín independiente, hoy es maestro además de los proyectos que por su cuenta genera, sin embargo ha visto pasar generaciones de estudiantes que no tienen seguro, bailarines y actores que cuando se accidentan pierden movilidad y dinero que muchas veces no tienen.

“En todo lo que se refiere a la danza y el teatro también se requiere mucho la cuestión física, en cualquier momento puede haber un accidente, por ejemplo en la escuela de teatro ha habido muchos accidentes de tobillos, rodillas que se dislocan”.

Efraín recordó algún caso de un estudiante que por no tener seguro, tuvo que irse a un hospital particular donde tuvo que pagar todos sus gastos, por eso sería importante que todas las escuelas de este tipo tuvieran un seguro contra accidentes para proteger a los jóvenes en ese arriesgue físico del entrenamiento desde la preparación física.

“Yo me acuerdo que Marcela se dislocaba mucho el hombro y me acuerdo que salía corriendo así hacia la pared y se daba golpes golpes y se lo acomodaba solo, yo no sé cómo sigue su hombro pero siempre hay riesgos con la corporalidad”.

A nivel profesional, aunque se supone que los ejercicios o la formación física le traen una protección, al mismo tiempo es un riesgo porque esa práctica va deformando y lastimando el cuerpo, desafortunadamente cuando se monta una obra no está contemplado un seguro para cubrir cualquier accidente de los artistas.

Se supone que los artistas profesionalmente deberían firmar un contrato por cada uno de los trabajos que realizan que cubra desde el momento de la preparación hasta el montaje, sin embargo esto no existe.

Además del riesgo que corren los artistas al momento del montaje tampoco no cuentan con una protección para el periodo de recuperación que les asegure el pago de la rehabilitación o que le de alguna certeza en ese tiempo donde el artista no podrá trabajar. “No se tiene un contrato entonces no sabes a qué estas enfrentándote y cuando esto se hace lo más profesional posible no cubren lo que pasará si te lastimas”.

Un proceso de recuperación va a la cuenta del actor o el bailarín por la inexistencia del seguro, no existe una preocupación de parte de la institución, ni de las compañías, ni del gremio donde se hable de proteger los derechos de los artistas que incluso van más allá de la cuestión de la seguridad social.

El bailarín o el actor trabajan para cuidar una imagen que dejan grabada en la mente de quienes asisten a las presentaciones pero pocos toman en consideración qué será de ellos cuando ya no tengan la fortaleza física o la capacidad para desarrollarse, eso sin contar que en Aguascalientes no existe una institución de protección pero tampoco un gremio organizado.

“Hay muchos bailarines ya grandes que esperas ver vigorosos porque todo el tiempo estuvieron entrenándose y los ves más bien en silla de ruedas, en muletas porque les cobra la factura de tanto entrenamiento y de tanto bailar; el tiempo te va cobrando ya después de los 30 un bailarín ya es grande”.

La mayor parte de los bailarines o teatreros siempre tienen que buscar un trabajo “alterno” porque de bailar no se vive, generalmente eligen ser maestros o se involucran en otros ámbitos del arte.

“El seguro no existe, tampoco no existe una ley que se ve al actor como un obrero, no se ve como obrero y tampoco como artista, está en la informalidad, en el descuido, en el abandono”.

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ReporterosLJA

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