Romper con los tabús que nos impiden vivir la sexualidad con toda plenitud - LJA Aguascalientes
27/09/2022

¿Qué es lo primero que se le pasa por la cabeza ante la palabra sexo? Sexo no es sólo el coito. Sexo no es sólo reproducción. Según el diccionario, es sexo la condición orgánica, masculina o femenina; es el conjunto de seres pertenecientes a un mismo sexo; son los órganos sexuales y es el placer erótico. Así que es hora de dejar de pensar con la mente obtusa y entender que no todo es blanco o negro, que en los matices está el placer.

Dejemos los tabús a un lado. El sexo no es pecado y por consiguiente no lo es disfrutar de él. Pocas son las veces en las que se habla de la importancia de las caricias, de los complementos, de disfrutar del propio cuerpo o del de la pareja. Lo cierto es que todo se vale y la forma de descubrirlo es experimentar.

Mónica Pedroza pertenece al Centro de Capacitación para el Desarrollo de la Comunidad (CECADEC) y entre otras cosas ofrece talleres en los que se habla de salud y sexualidad. Parte de una sexualidad sana consiste en conocer el propio cuerpo y el de la pareja. Un punto de partida puede ser descubrir las zonas erógenas del cuerpo. Pedroza afirma que para esto no existen fórmulas, ya que cada persona es un mundo. “Cada cuerpo es diferente y a quien puede funcionarle en las manos, puede no sentir nada en los pies”. “Generalmente tendemos a asociar el erotismo con los genitales y no es así”. Suele ser muy erótico un masajito en los pies o unas caricias en la espalda. Sin embargo, todo depende del contexto en el que ocurra.

“Cada persona debe descubrirse a sí misma y descubrir sus zonas erógenas”. Se trata de un juego de ensayo y error en el que se van afinando los toques, las posiciones y con suerte, se llega al punto exacto de la sensibilidad. Gran parte de este juego recae en la comunicación. Y en este proceso la comunicación es hacia dentro y hacia fuera. Es decir, se trata de encontrar las maneras tanto con el propio cuerpo como con el de la pareja.

De todas formas, el camino por recorrer aún es largo en el camino de descubrir los cuerpos y vivir la sexualidad en plenitud. “No se ha roto con los prejuicios morales”, asegura Mónica Pedroza. Difícilmente se puede decir a alguien que ha de hacer a un lado sus represiones y de un momento a otro dar rienda suelta a la imaginación. Es un proceso en el que se van liberando tensiones paso a paso. “Sirve desde una ducha hasta un masaje”. Todo vale mientras no se viole la privacidad de la pareja ni se molesten los sentidos. “A veces la creencia, la moral en la que nos desenvolvemos nos carga de prejuicios y esto es uno de los limitantes que no nos permite disfrutar de nuestro cuerpo ni del de nuestra pareja”.


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