Cultura

En el abandono, Javier Acosta Escareño deslumbró a los jurados del premio Poesía Aguascalientes

Abandonar es romper, quitar las bandas, trozar los listones que atan a los hombres con las cosas y le propician una histeria de posesión. Abandonarse en Taoísmo es dejar que el mundo siga su curso, verlo no desde los intereses personales, sino despojado de ellos. Libro del abandono y su autor Javier Acosta Escareño, ganador del premio del Poesía Aguascalientes, se encuentra en ese “exquisito” estado de oscuridad donde el mundo se descubre tanteando minuciosamente el terreno.

En una entrevista vía telefónica con este poeta zacatecano ganador del premio Poesía Aguascalientes 2010 dado a conocer públicamente el pasado 12 de febrero, dijo sentirse afortunado y muy halagado de que haya sido su poemario el elegido para ganar este premio, más cuando la competencia fue la más concurrida y de mejor calidad según la apreciación de los propios jurados.

Fue una fortuna que el libro le sentara bien a sus lectores y para el autor es muy grato ver cómo el poemario por su cuenta propia tomó su rumbo, siguió su propio camino. Aunque Acosta Escareño creía muy improbable que su creación literaria fuera la ganadora reconoció que el texto por sí mismo tiene un derrotero especial y es precisamente ese desprendimiento, una renuncia del creador a sus potencias como poeta.

“No es un libro hecho con pericia, no es un libro que hice para deslumbrar con juegos del lenguaje o con estructuras literarias, es un libro de algo que yo considero que es una especie de desnudez de prodigios técnicos y un apalabramiento de esto que significa esta experiencia de estar con los pies en la tierra y nos encontramos ante el vértigo de existir, es también una defensa frente al mundo”.

El poeta se había aproximado a una experiencia similar, a través de un libro anterior que lleva por nombre Largo viaje al presente, él considera por ello que Libro del abandono es una continuación de aquella intención primera de hablar sin subyugar al lector con “poeticismos”, para él esa peculiaridad la que le permitió a sus poemas tener el mérito de ganarse este premio.

Haber ganado el premio de Poesía Aguascalientes no cambia nada en la vida poética del autor, pues el que siga a oscuras como cuando estaba en pleno proceso creativo, sigue sin saber a dónde va a ciencia cierta el siguiente paso, tanteando. En el proceso de escritura trato siempre de no hacer trampa, es decir de no encender alguna lamparita para guiarse, “sigo estando igual de perdido que antes”.

Los poemas que componen Libro del abandono fueron escritos en seis meses o menos y corregidos durante dos años. La labor más ardua fue la corrección sobre todo porque la tarea era localizar todos los artificios posibles para eliminarlos, cuando el autor se sintió derrotado ante su obra y muy impotente pensó que quizá era momento de abrirle los brazos para dejarla volar. En aquel momento había dos opciones enviarla a la editorial Mantis, con Luis Armenta Malpica o inscribirlo a la convocatoria, ambas cosas le producían nervios, finalmente se decidió a jugarse la suerte en el aire.

Para el autor, el hombre constantemente se debate entre una necesidad de poseer y la desposesión total que el mundo le da; para Acosta Escareño el ejemplo más cercano de cómo vive él esta situación es con su hijo. “Todos los días es lo mismo, me encuentro entre mi necesidad de que mi hijo sea feliz y cometa sus propios errores y al mismo tiempo de estarlo controlando y hacerlo que se comporte de una manera excesivamente mundana”.

Para Acosta Escareño los hombres nos debatimos la vida entre que no podemos liberarnos del mundo y tenemos en ocasiones esclarecimientos poéticos. Una persona dice tengo esto, tengo otras cosas y llega un momento en que las posesiones la ahogan, está llena de terrores, de sentido de territorialidad, de una urgencia de dominar las cosas, eso hace a cualquiera olvidar la experiencia originaria.

La poesía es algo que hace al hombre poner los pies en la tierra, es decir, dejar de pensar por un momento que se vive sometido a las necesidades y urgencias del mundo, que hace a las personas olvidarse de lo que el mundo es en sí. “La poesía libera de esas necesidades y urgencias y retorna a la simple experiencia de habitar, de estar vivo, existir”. Para él, la poesía es un ámbito muy cercano a lo sagrado porque a través de ella alguien puede dar cuenta de que la vida sólo se vive una vez, que no tiene comparación y que es un hecho milagroso e inexplicable, al mismo tiempo.

El poeta no niega sus influencias, por el contario están en todo momento presentes en él, las vive, las mastica, duerme con ellas. Lo importante para quienes son los sucesores en la literatura es no copiar los textos sino las formas, ser autocrítica y tener rigor para saber elegir a las influencias y manejarlas con toda honestidad.

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ReporterosLJA

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