“No se puede sentir uno más mexicano ni más agradecido”: José Tomás - LJA Aguascalientes
09/12/2022

  •  Ayer en el límite del medio día, fue dado de alta del HH y cada una de sus palabras fueron cobijadas por especiales sentimientos
Ayer cuando el sonido de las doce campanadas volaban en las olas de aire que movían mágicamente las hojas de toda la vegetación de Aguascalientes, la capital que ahora vive su feria de San Marcos, el “Príncipe de Galapagar”, José Tomás, ya con el alta médica, salió en silla de ruedas para centrarse en una verdadera colmena de reporteros de distintos medios de comunicación que con ansia le esperaban para capturar el momento histórico de un torero fuera clasificación, que se escapó de la muerte apenas hace ocho días; con un cuerpo, lógicamente, algo demacrado, pero con su mirada profunda se posó ante cámaras, grabadoras y micrófonos y con un sentimiento especial habló así:
 
“Buenos días a todos, no he querido abandonar el Hospital Miguel Hidalgo sin comparecer ante los medios de comunicación y ante los miles de aficionados de todo el mundo que han estado pendientes de mi recuperación; estoy consiente de que hoy estoy aquí gracias a esas manos tan oportunas que en el ruedo taponaron mi herida, al equipo médico que me atendió con decisión y profesionalidad desde el primer momento; a los doctores Alfredo Ruiz y Juan Carlos Ramírez, sin ellos no me hubiera podido agarrar a la vida con la fuerza que me agarré; por supuesto a la Virgen de Guadalupe. Hace unos días, aquí mismo en Aguascalientes con motivo de un acto de la Fundación que presido decía: aquí en esta tierra me hice torero, aquí recibí mi primera cornada grave, desde entonces llevo sangre mexicana en mis venas, me siento mexicano de adopción. Este discurso ha sido superado por los últimos acontecimientos, ayer México, en la que mezclé mi sangre, toda mi sangre con su tierra, ayer recibí la sangre de su pueblo. No se puede sentir uno más mexicano ni más agradecido. Gracias México, gracias Aguascalientes, gracias a los cientos de ciudadanos hidrocálidos que acudieron a donar su sangre y desde mi experiencia y gratitud quiero hacer un llamamiento a la gente para que done su sangre, los bancos de sangre la necesitan, es importante para la vida de las personas. Gracias a los ciudadanos de México, de España y todo el mundo que han estado pendientes de mi salud, que han rezado por mi recuperación, gracias al personal del Hospital Centenario Miguel Hidalgo por sus cuidados, por haberme echo sentir como en mi casa, gracias al gobernador del estado, gracias a vosotros los medios de comunicación que han respetado mi intimidad, gracias a mis amigos que han estado pendientes en todo momento, gracias a mi familia por estar a mi lado siempre, gracias Alfredo, gracias Juan Carlos, gracias Aurelio, tu has sido mi ángel de la guarda estos días, gracias a todos, gracias; a todos los llevo en mi corazón”.
 
Luego de las palabras dichas, el maestro abordó una camioneta blanca que le esperaba justo en la puerta del nosocomio, y de ahí viajó a su casa en el norte de la ciudad, no sin ser acosado el vehículo por gran número de periodistas y público en general, el cual prácticamente tenía secuestrada la rambla.
 
El coletudo, ahora tal vez más querido por la patria azteca, continuará su recuperación en el domicilio que tiene en la capital del estado de Aguascalientes; posteriormente se hablará de otros planes. Ahora es tiempo de lograr su absoluto restablecimiento.


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