Viven en la pobreza pero tienen sueños que vuelan muy alto - LJA Aguascalientes
30/11/2021

  • Todo en su casa está derruido pero ellos todavía esperan que la situación mejore
  • Él tiene 70 años y sus hijos están apenas creciendo tiene muchas ganas de llegar a más
La pobreza no es una razón para detener las intenciones de las personas por superarse, Luis Palacios Neri tiene 70 años de edad, su mujer lo dejó hace mucho, cuando sus hijos estaban todavía pequeños. Los muchachos ahora están en etapa universitaria pero su casa sigue estando derruida lo que quizá podía ser la sala, los muebles de la cocina se están cayendo, tienen un solo cuarto donde duermen los tres, los hombres en el piso, la niña en la cama.
Para ellos la lucha por la vida, la sobrevivencia y la aspiración por una vida digna es una cuestión de cada segundo, en el espacio se respiran muchos sueños y pocas vías de cómo alcanzarlos. Palacios Neri no quiere nada para sí, lo único que él busca es un espacio mejor para sus hijos para que no les toque vivir lo mismo que a él.
Luis tiene una copia de un testamento que a la letra dice y él mismo cuenta que su mamá le dejo a él  la casa donde actualmente viven, la cuñada se la ha tumbado dos veces, le ha destruido sus cosas para muestra de ellos en los dos primeros cuartos hay maletas amontonadas, una base rota de una cama, roperos, un refrigerador y varios objetos que en algún momento fueron parte de su casa.
De sus ojos no salen lágrimas, pero en su expresión hay mucha pena. A él no le da vergüenza mostrar su casa, pequeña, derruida, mientras él describe su casa al fondo hay una niña menuda que está lavando los trastes en un lavadero sencillo y usando las lozas de los lados, ella está afanada de su labor. En la cocina el gabinete no sirve, la estufa no importa si funciona porque finalmente hace seis meses que ellos no compran gas, encima está una parrilla de dos hornos que gasta mucha luz pero es la única opción para cocinar.
Luis trabaja en un kínder hace todo tipo de trabajos, ahí y fuera, sin embargo el dinero que le pagan no alcanza.
“Son mi vida entera, no me he muerto por ellos, no me he muerto porque me sobrepongo son todo lo que tengo y por ellos voy a seguir trabajando mientras me sea posible. Yo no quiero robar pero lo que sí quiero es darles a mis hijos una preparación por si yo me muero para que ellos no se queden sin donde vivir”.
Tavita Palacios Calderón es la hija de Luis, tiene 23 años de edad, aunque no parece, se ve mucho más joven, va en cuarto semestre de la normal acá en Aguascalientes a donde va y viene todos los días, entra a clase a las siete de la mañana para eso se levanta a las cinco y vuelve a su casa al mediodía, generalmente la tarde la utiliza para hacer tareas y por eso los fines de semana es cuando aprovecha para ayudarle a su papá a lavar los trastes y limpiar algo de la casa.
Ella está consciente de que la situación es muy difícil, a veces se va a Aguascalientes sólo con una parte de dinero y luego su hermano en su moto le trae dinero para alcanzar con el gasto.


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