De todo y nada / Cambios de paradigma 2 – LJA Aguascalientes
22/09/2020


José Luis Muñoz Franco

En la colaboración anterior abrí la discusión sobre la participación de las tecnologías recientes en la evolución de la cultura oral (imagen) y la cultura escrita (lectura).

Cité las opiniones de George Steiner, Mario Vargas Llosa y Carlos Fuentes. Unos defienden la importancia de la palabra escrita y sus ventajas culturales, Fuentes destaca que la convivencia de tecnologías tenderá a reacomodarse en los gustos de la gente y que la cultura de la imagen (léase tecnologías de la información) también resultará en un bien en la culturización de los pueblos. Gracias a las tecnologías informáticas y telecomunicaciones estamos teniendo movimientos sociales inimaginables.

Porque a fin de cuentas que un pueblo se revele ante su gobierno intolerante y dictatorial es una forma de corroborar que se están logrando avances culturales vía agentes de culturización multimedia.

Lo que debemos agradecer es que las tecnologías de internet permiten la democratización de los contenidos. A lo que me refiero, es que independientemente el medio, si el contenido es de vanguardia, culturiza y promueve conciencia no importa si el mensaje es escrito o mediante imágenes o multimedia.

No debemos olvidar que la adquisición de cultura conceptual es más adecuada mediante la escritura que por imágenes, pero para generar conciencia social y política, y hacerlo muy rápido es mejor la tecnología internet, sobre todo por medio de un nuevo subproducto que son las redes sociales  como facebook y similares.

Por otro lado la crítica que hace Giovanni Sartori a la Televisión se refiere a que no debemos descartar que la regresión conceptual en los usos de la televisión y la multimedia esta en los contenidos no precisamente en la plataforma tecnológica.

Por desgracia las televisoras de orientación masiva están en manos de intereses monopólicos, y que su intención no es elevar el nivel de consciencia de sus teleauditorios, solo con que entretengan con chatarra y puedan colocar publicidad de los patrocinadores, es más que suficiente.

El que se coloquen algunos contenidos de nivel cultural solo son garbanzos de a libra, como dice el dicho popular, para taparle el ojo al macho.

El pensar y hasta el poder comprobar mediante ciertas tesis e hipótesis que la culturización por imágenes es de inferior calidad, en cierto sentido, ante la cultura escrita puede convertir al homo sapiens en homo estúpido no deja de ser solo una buena tesis como la que plantea Giovanni Sartori en su libro el Homo Videns (La Sociedad Teledirigida).Me atrevo a citarlo e incluir unos párrafos de su prefacio.

“Nos encontramos en plena y rapidísima revolución multimedia. Un proceso que tiene numerosas ramificaciones (Internet, ordenadores personales, ciberespacio) y que, sin embargo, se caracteriza por un común denominador: tele-ver, y, como consecuencia, nuestro vídeo-vivir. En este libro centraremos nuestra atención en la televisión, y la tesis de fondo es que el vídeo está transformando al homo sapiens, producto de la cultura escrita, en un homo videns para el cual la palabra está destronada por la imagen. Todo acaba siendo visualizado. Pero ¿qué sucede con lo no visualizable (que es la mayor parte)? Así, mientras nos preocuparnos de quién controla los medios de comunicación, no nos percatamos de que es el instrumento en sí mismo y por sí mismo lo que se nos ha escapado de las manos. Lamentamos el hecho de que la televisión estimule la violencia, y también de que informe poco y mal, o bien de que sea culturalmente regresiva (como ha escrito Habermas). Esto es verdad. Pero es aún más cierto y aún más importante entender que el acto de telever está cambiando la naturaleza del hombre. Esto es el porro unum, lo esencial, que hasta hoy día ha pasado inadvertido a nuestra atención. Y, sin embargo, es bastante evidente que el mundo en el que vivimos se apoya sobre los frágiles hombros del «vídeo-niño»: un novísimo ejemplar de ser humano educado en el tele-ver —delante de un televisor— incluso antes de saber leer y escribir”.

“   En la primera parte de este libro me ocupo y preocupo de la primacía de la imagen, es decir, de la preponderancia de lo visible sobre lo inteligible, lo cual nos lleva a un ver sin entender. Y es ésta la premisa fundamental con la cual examino sucesivamente la vídeo-política, y el poder político de la televisión. Pero a lo largo de este recorrido mi atención se concentra en la paideía, en el crecimiento del vídeo-niño, en los procesos formadores de la opinión pública y en cuanto saber pasa, y no pasa, a través de los canales de la comunicación de masas. El más cáustico en esta cuestión es Baudrillard: «La información, en lugar de transformar la masa en energía, produce todavía más masa». Es cierto que la televisión, a diferencia de los instrumentos de comunicación que la han precedido (hasta la radio), destruye más saber y más entendimiento del que transmite.  Quede, pues, claro: ataco al homo videns, pero no me hago ilusiones. No pretendo frenar la edad multimedia. Sé perfectamente que en un periodo de tiempo no demasiado largo una mayoría de la población de los países opulentos tendrá en casa, además de la televisión, un mini-ordenador conectado a Internet. Este desarrollo es inevitable y, en último extremo, útil; pero es útil siempre que no desemboquemos en la vida inútil, en un modo de vivir que consista sólo en matar el tiempo. Así pues, no pretendo detener lo inevitable. Sin embargo, espero poder asustar lo suficiente a los padres sobre lo que podría sucederle a su vídeo-niño, para que así lleguen a ser padres más responsables.  Espero que la escuela abandone la mala pedagogía y la degradación en la que ha caído. Y, por tanto, tengo fe en una escuela apta para oponerse a ese post-pensamiento que ella misma está ayudando a crear. Tengo la esperanza de que los periódicos sean mejores y, a la postre, que la televisión también lo sea. Y además, aunque la mía fuera una batalla perdida de antemano, no me importa. Como decía Guillermo d’Orange, «point n’est besoin d’espérer pour entreprendre, ni de réussir pour persévérer», no es necesario esperar para emprender, ni lograr para perseverar.”

Como reconoce Sartori, el avance de los medios tecnológicos es inevitable, la advertencia que nos indica no es de menospreciar.

Continuando con nuestro quehacer les comento que a pesar que la utilización de las tecnologías asociadas a Internet pueden ser destructivas también pueden ser constructivas, tenemos el ejemplo de las iniciativas de uso del libro, como a continuación les allego la noticia de que se está desarrollando un rescate masivo de libros para ponerlos a disposición del público en general, a continuación les conmino a tomar nota de lo siguiente.

Un grupo de investigadores del Instituto de Ciencias Sociales Cuantitativas de la Universidad de Harvard en Cambridge (Estados Unidos) ha digitalizado 5 millones 195 mil 769 libros, aproximadamente el 4 por ciento de todos los libros que se han impreso, y su análisis informático retrata cómo el mundo ha ido cambiando a lo largo de cientos de años.

Los resultados del estudio se publican en Science Express, la edición digital de la revista Science. Los científicos, dirigidos por Jean Baptista Michel, se refieren a su experimento como ‘Cultoromía’ y señalan que su estudio puede utilizarse para conseguir información sobre campos tan diversos como la evolución de la gramática, la memoria colectiva, la adopción de la tecnología, la persecución de la fama, los efectos de la censura y en la epidemiología histórica, entre otros.

En concreto, los investigadores se centraron en el lenguaje inglés entre los años 1800 y 2000. Los autores siguieron cómo los cambios culturales, como la guerra y la esclavitud, están vinculados con cambios lingüísticos o cambios en las palabras que se utilizan para describir tales cambios culturales.

El equipo de Michel analizó más palabras inglesas de las que ningún diccionario contiene, identificando algunas palabras que se habían perdido del vocabulario con el paso del tiempo y otras palabras que habían ganado popularidad lentamente. Siguieron la fama al medir la frecuencia del nombre de una persona y determinaron que en la actualidad las personas son más famosas que nunca, aunque también son olvidadas de forma más rápida.


Además, al analizar la presencia de las palabras y nombres en diferentes áreas del mundo durante varios periodos de tiempo, los investigadores fueron capaces de identificar patrones de supresión, en la Alemania nazi por ejemplo, revelando estrategias que podrían utilizarse para identificar con rapidez víctimas de la censura en el futuro.

En particular, este grupo de científicos escogió centrar sus análisis en el idioma inglés entre los años 1800 y 2000, rastreando cómo los cambios culturales, tales como la guerra y la esclavitud, están ligados a cambios lingüísticos. En total Michel y sus colegas analizaron más palabras en inglés que las que contiene cualquier diccionario, identificando algunos términos que han desaparecido de nuestro vocabulario a lo largo del tiempo, así como otras palabras que lentamente han ganado popularidad. Además, los investigadores rastrearon la fama mediante la medición de la frecuencia del nombre de una persona y llegaron a la conclusión de que la gente ahora es más famosa que lo que nunca antes, aunque también es olvidada más rápidamente que nunca.

Los investigadores plantean que investigaciones culturómicas similares podrían revelar tendencias en las enfermedades, guerra civil, batallas de sexos, dieta, ciencia y religión, entre otros aspectos.

El tema es muy extenso pero espero que esta participación sea de utilidad para enriquecer su criterio

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