04/07/2020


 

El brinco de lo oral a lo escrito y el regreso a lo oral y cuantos años en proporción han estado en el estado. Escrito como para lamentar el regreso al estado oral.

Este juego de palabras sólo es para ironizar sobre la lamentación de algunos de nuestros intelectuales sobre el escaso público o clientela de la lectura por la lectura misma, dígase el placer de leer una buena novela, ensayo, poesía o hasta si se quiere de un periódico, etc.

Si la tradición de la palabra escrita apenas tiene 4 mil años y la vida del hombre como la conocemos es de 100 mil años, para poder pedir que se avance de una cultura oral a una cultura escrita de una manera rápida, es pedir mucho y ahora menos cuando la nueva orientación para obtener información es por los medios electrónicos que son una variante de cultura oral. Este nuevo estilo de vida de cultura oral es la llamada cultura de la imagen que por un lado puede ser ventajosa en algunos aspectos pero para desarrollar un pensamiento de capacidades conceptuales y de profundo razonamiento y poder de análisis complejo, realmente es un regreso a la edad de las cavernas en pleno siglo XXI, es un contrasentido pero así lo siento y lo sentimos algunos pero este punto de vista está abierto a debate.

Citaré a George Steiner quien comentó lo siguiente en Letras Libres en un artículo titulado UNA CARTA DE AMOR A LA LECTURA (Junio 2001)

El sólo hecho de que usted se haya detenido a leer esta reseña confirma que pertenece, por más casual que eso sea, al universo del libro. Olvidamos que ese universo es muy reducido en términos de espacio, de tiempo histórico y olvidamos también que leer es un acto muy especializado. La inmensa mayoría de la humanidad ha pertenecido a culturas orales, al reino de la palabra hablada. Se trata de culturas mucho más antiguas que las culturas de la escritura y la lectura. Las definiciones contemporáneas de alfabetización básica siguen en debate; pero incluso en nuestros días leer es una destreza que cientos de millones de personas conocen sólo de modo muy elemental. La alfabetización de los países privilegiados de Occidente, desarrollados industrialmente, es sólo exterior, engañosa. Muchísimos hombres y mujeres leen con intenciones estrictamente utilitarias y propósitos inmediatos. Es prácticamente infinita la variedad de hábitos que distinguen a un lector obsesivo, que vive para leer –poseído por el libro, como diría Flaubert–, de los miles de hombres y mujeres que simple-mente descifran los titulares de la prensa o le echan una ojeada a los cómics.

Muchos miles de años precedieron a la cultura del libro, y quizá le sucederán muchos milenios. Hay inscripciones rituales, leyendas y pictografías que se remontan tal vez hasta el cuarto milenio A.C. Pero los medios que hicieron posible la lectura, y el propio acto de leer, que solemos dar por sentados, aparecieron más bien tarde en la historia. Por ciertas alusiones en algunos libros de Platón se colige que los griegos contaban con textos filosóficos en forma de rollos, y que solían consultarlos cuando les fallaba la memoria. Los eruditos no se han puesto de acuerdo sobre cuántos hombres y mujeres de la antigua Grecia podían leer algo más que las inscripciones en los monumentos públicos, o cuántos deseaban sinceramente poder leer otras cosas. La célebre anécdota de las Confesiones en la que San Agustín cita a Ambrosio de Milán, su maestro, entre los primeros hombres capaces de leer en silencio, sin mover los labios, admite hoy muchas dudas. Hay constancias indudables de que la lectura en silencio es anterior a esa época. ¿Pero cuántas personas dominaban esa destreza? Las voluminosas épicas de Homero se pudieron poner por escrito y al alcance de lectores privados hasta que el papiro debidamente tratado, o suficientes pieles de animales para fabricar papel pergamino, se volvieron técnica y económicamente accesibles. Para numerosas comunidades y en muchas lenguas, un texto escrito siguió siendo lo que con precisión denota la palabra “litografía”: letras esculpidas en roca o talladas en piedra. Fue hasta la Alejandría helenística y su célebre biblioteca que el libro cobró la vida que nosotros le conocemos y se desplegó por fin en la conciencia occidental. Es difícil saber si el libro sobrevivirá y por cuánto tiempo, pero esa pregunta es absolutamente fascinante.

Otra opinión interesante sobre el tema lo tenemos del reciente galardonado con el nobel de literatura 2010 al gran escritor Mario Vargas Llosa en uno de sus artículos que más le celebro por su profundo análisis sobre el destino del libro, les presento el extracto del texto que me pareció pertinente para el asunto que nos atañe en este artículo.de Letras Libres (Octubre 2000) llamado “Un Mundo Sin Novelas”

Menciona la intervención de Bill Gates ante la real Academia Española, donde menciona que una de sus metas más importantes antes de morir es lograr eliminar el uso del papel para la escritura de libros, decretando con esto el infame fin de la palabra en papel, con lo que todavía se reducirá el mundo de lectores al hacer todavía más fría la invitación a la lectura enriquecedora, cultivadora e intimista.

Pero como indiqué al principio de este artículo vemos el debate entre intelectuales sobre los supuesto cambios de paradigma la tesis de Carlos Fuentes es de que se efectuará un reacomodo de tecnologías y que no solamente sobrevivirá la cultura Internet, sino que se efectuará un reacomodo.

Esta tesis del escritor mexicano se expresa en la nota del Financiero.


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Madrid, 27 de febrero.- El escritor mexicano Carlos Fuentes, descartó que la tecnoinformación (Internet, Facebook y Twitter) desplacen a los medios de comunicación tradicionales, y prevé una fase de coexistencia equilibrada, destacó el diario español El País.

El literato analizó el papel de los nuevos medios por Internet, su relación con los conflictos actuales, como en el norte de África y el papel que tienen en cada sociedad.

Fuentes explicó que las formas de comunicación han cambiado a partir de estos nuevos medios, algo que muchos gobiernos no previeron y que las mayorías de las clases medias y bajas en algunos países lo asumieron para actuar.

Indicó que mientras se acusa a las redes sociales de aislar, los casos de Túnez, Egipto y otros países del Mediterráneo sur demostraron que la relación uno a uno no excluye la comunicación “del yo con nosotros”.

Explicó que eso se da “a través de múltiples individualidades eslabonadas en una gran colectividad que, al conocerse, se da cuenta de que el mundo oficial la ignora y que al conocerse, también se da cuenta de su poder colectivo”.

El escritor indicó que las redes sociales reunieron en esos países a masa que representa una clase media y a una clase trabajadora ignoradas por el estrecho círculo del poder ejercido desde arriba y sólo para los de arriba y mendrugos a los de abajo.

Refirió que es una paradoja que “un gobierno autoritario de larga duración tolera a un pueblo dividido y lejano, hasta que ese pueblo adquiere la visibilidad de su propia conciencia gracias a lo que supuestamente lo aislaba y actúa en consecuencia”.”El tiempo que nos tocó nos niega la comodidad de creer que la educación concluye alguna vez, en algún grado anterior al resto de nuestras vidas”, aseguró.

Fuentes expuso que con ello “las escuelas pierden el monopolio de la enseñanza y, por la otra, la prensa pierde el monopolio de la información”, a la vez que “la información también está en crisis, pero acaso en una crisis de crecimiento, que expande los medios nuevos pero no sacrifica los anteriores”.

Recordó que ya desde tiempos atrás, se vaticinó el fin de la prensa con el auge de la radio, o el fin de ésta con la expansión de la televisión, lo que no sucedió.

Por ello, descartó que la tecnoinformación desplace a los medios de comunicación anteriores, y es la prensa escrita la más afectada porque como se ve hay grandes diarios que cierran o se achican, o se ofrecen por Internet.

“Creo que las cosas acabarán por equilibrarse, coexistir, subrayar valores y eliminar defectos, aunque con la posibilidad, humana al cabo, de generar nuevos defectos junto con nuevos valores”, afirmó.

En esta intervención observamos que existen diversos puntos de vista sobre el destino de la lectura versus el mundo de imágenes (léase oral).

Dejando a criterio del lector su opinión, pero este tema tiene tantos aristas pero no deja de preocuparnos que a pesar de que se creará un reacomodo de tecnologías y medios de comunicación. La pregunta obligada es, donde quedará la lectura culta generadora de visión conceptual, la cuestión es que no permitamos que disminuya el gusto por los buenos libros ( novelas, ensayos, poesía, cuentos y géneros afines) a pesar del crecimiento de medios alternativos en el gusto popular.

jlmunozfranco@yahoo.com.mx


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