03/07/2020


Dr. Juan Manuel Campos Sandoval

Inesperada, fue la forma con la que me hice del último libro de Michel Houellebecq, flamante y controvertido ganador del premio Goncourt de literatura en Francia.Más inesperada aún: la historia plasmada en el libro.

¿Qué hacía un ex ciudadano chino en el centro de París atendiendo el puesto de libros y revistas que, camino a la universidad, había frecuentado por años? Me produjo un impacto brutal ver al nuevo e impasible propietario detrás del mostrador, más preocupado de que los clientes agilizaran su pago y salieran de ahí, que de hablar con ellos como fuera otrora. Sobre el boulevard Saint-Michel, no importa la nacionalidad; tampoco si se atiende bien a los clientes que siempre pasan y que nunca se acaban.

Mientras hojeaba “La Carte et le Territoire”,el galardonado libro de Houellebecq, el propietario comenzó a golpetear con sus dedos la caja registradora. Quizás estaba algo susceptible, pero me marché de inmediato y, dejando el libro en su pequeño estante, caminé luego a comprarlo a una librería cercana en el boulevard Saint-Germain.

Comencé a leer el libro sin poder dejarlo. Los escenarios de este roman no me parecían muy familiares, pero, por alguna razón, tampoco demasiados lejanos a mí; esto a pesar de que se incluyeran en ellos a fotógrafos, galerías de arte, mujeres exóticas y otros inesperados personajes, incluido el propio escritor que, no contento con aparecer en la historia del libro, hace que lo asesinen dentro de su trama (no sin antes haberse hecho una ingente publicidad hablando sobre sus anteriores obras literarias y haber destrozado verbalmente a varios personajes públicos). Michel Houellebecq nunca se cansó de reclamar el premio Goncourt en cada una de sus participaciones pasadas.

Es impactante constatar cómo las tecnologías de información y el Internet aparecen en su libro. Me habíapreguntado si algún día la literatura podría coexistir con todo esto, pensando que muchos escritores quieren dejar su obra para la posteridad y que la posteridad no significa gran cosa para las tecnologías que evolucionan constantemente. Existe, por supuesto, literatura que incorpora los temas tecnológicosa la trama e,incluso, a su parte central; sin embargo, el tratamiento de estos temas ha sido futurista, ficticio o propio de un bestseller sin mayor pretensión de trascendencia. El premio Goncourt fue atribuido a escritores como Proust, Malraux, Duras o de Beauvoir, pero estos escritores estuvieron lejos de poner “la tecnología” misma al lado de lo íntimo o cotidiano en sus novelas. Jed, el personaje principal de “La Carte et le Territoire”, compra boletos de avión por Internet, manda “emails”, utiliza cámaras fotográficas y escoge entre diferentes marcas diversos productos electrónicos (y otros alimenticios). También pinta; uno de sus cuadros, “La conversación de Palo Alto”, representa a Bill Gates y a Steve Jobs hablando sobre el futuro. Sus otros cuadros dan testimonio de profesiones en vía de desaparición. Houellebecq, el autory personaje del libro, aparece en el último de estos cuadros.

Que un premio tal sea atribuido a un escritor déjà polémico por una obra como ésta, sólo nos da testimonio de lo que ha cambiado: nosotros; la vida de los que tenemos acceso a las nuevas tecnologías, de información u otras, y también la de aquellos que sufren de su carencia o de su capacidad destructiva. Ha cambiado nuestro entorno; se ha acelerado y el mundo se ha vuelto instantáneo. Han cambiado los franceses cuya celosa Académie llegó a prohibir el uso de ciertos anglicismos y que ahora tiene que tolerarlos en publicaciones como ésta. Han cambiado los chinos y los americanos. Los mexicanos, ya no somos mexicanos exactamente por lo mismo que nos definía hace unos pocos años.

L’enfant terribley rockstar de las letras francesas, Michel Houellebecq, es tambiénun agrónomo y un informático; justo dos profesiones que nos recuerdan la problemática alimentaria (incluida la del agua potable) y el auge de las tecnologías de información como cuestiones protagónicasde este incipiente siglo; siglo nacido en un mundo globalizado cada vez más exigente y obediente a reglas cambiantes. Nuestro país necesita un ejército para afrontarlo… un ejército de universitarios… de universitarios “globales”.

Este aparente arrebato literario, ganador del Goncourt 2010, no fue en definitiva lo que esperaban los críticos tradicionales; más bien,fue un golpe bajodirigido a ellos: una simbiosispeculiar entreexperiencia humana, tecnología y la percepción de unescritor nihilista acusado de ser genial. Curiosamente, a Houellebecq también se le acusa de otra cosacon este libro: de plagio. Esta vez, no un plagio a otra obra literaria o las tesis de algún intelectual desconocido. Al parecer, “La Carte et le Territoire” va más allá de lo convencional y mundano, atreviéndose a copiar artículos de la enciclopedia reina del Internet: su serenísima, Wikipedia. Espero que eso haya sido por razones estrictamente psiquiátricas. A fin de cuentas, es probable que el plagiario sea el Houellebecq “virtual” que intenta robarse tambiénla historia principal del libro y no el Houellebecq que escribe de este lado del teclado.

Juan-manuel.campos@itesm.mx


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