04/07/2020


La imagen captada por el fotógrafo Germán Treviño es abrumadora, no importa cuánto tiempo haya pasado, es casi imposible no ser abatido por el desencanto cuando se mira a un hombre que incapaz de controlarse se deja arrastrar por el instinto, agrede, insulta, se violenta. La fotografía que captó el momento en que Raúl Cuadra, el diputado federal, el ex secretario de Finanzas en el gobierno de Luis Armando Reynoso, se lía a golpes con la porra del equipo contrario en un estadio de futbol.

No es fácil olvidar la imagen del funcionario público que enardecido terminó aventando patadas y cerveza desde el palco hacia la tribuna en una actitud animal.

Ahora comparé esa imagen con fotografías más recientes, digamos, la que lo muestra como invitado a la reciente inauguración de los puentes durante la insulsa visita de Felipe Calderón a Aguascalientes. Un personaje huidizo, fantasmal, combatiendo con su propia corpulencia para pasar desapercibido, ¿qué cambió?

No sólo lo evidente, que cuando se transformó en Kung Fu Cuadra gozaba la ventaja de ser el preferido del entonces gobernador, tampoco que estuviera en el poder, hoy sigue cobrando como diputado federal, debe ser algo más lo que transformó a este personaje, algo que no se relaciona necesariamente con ser un perdedor, tampoco que se esté ocultando de la prensa y haga lo necesario para evitar las preguntas que tendría que responder para explicar por qué el estado de Aguascalientes está obligado a pagar más de 30 millones de pesos por una deuda que tiene a la entidad boletinada en el Buró de Crédito y que le impide acceder a créditos a través de instituciones financieras. No es que Cuadra cargue con la culpa, creo que es el peso de guardar las apariencias.

Es el mismo caso con el ex gobernador Luis Armando Reynoso Femat. En la imagen más reciente que circula en los medios electrónicos, se ve serio y un poco abatido, a pesar de haber sido invitado al Foro Nacional de Turismo para explicar cómo le había hecho para colocar a la Feria Nacional de San Marcos entre las ferias más importantes del mundo. La seriedad que lo distingue es las imágenes recientes contrasta con aquellas del pasado, por elegir una de tantas, cuando acompañado de sus familiares y cercanos jugaba al karaoke y al ritmo de los bongoes animaba al grupo de íntimos a bailar y cantar, “que vengan los Correa”, solicitaba el entonces mandatario para que mágicamente aparecieran los músicos de cabecera, los que animaban sus fiestas públicas y privadas, a quienes se les pagaba a través de la nómina del Instituto Cultural de Aguascalientes.

Si bien la superficial nota con que La Jornada Aguascalientes informó de la presencia del ex mandatario en el foro turístico no aclara el ánimo con que se presentó Reynoso Femat, las imágenes que se encuentran en la red, hermanan su ánimo con el de Raúl Cuadra. Ninguno de los dos tiene culpa, sólo les pesa el guardar las apariencias.

En ambos casos hay motivos para llamarlos a rendir cuentas, por eso los dos se alejan de la prensa, no quieren ser molestados con preguntas incómodas, por eso ambos mantienen su bajo perfil. Es lo único que la sociedad pasiva les pide, lo único que la complicidad les exige.

Quizá los ejemplos de la deuda de Aguascalientes con Interacciones y el dispendio de las fiestas del ex gobernador no sean los mejores ejemplos como para exigir que sean llamados a cuentas, hay más, muchos más. Más allá del rumor, el gobierno actual enfrenta los dispendios de la administración anterior, basta acercarse a cualquier dependencia de gobierno para saber que los luisarmandistas no dejaron ni los clips. No hay maledicencia sino resignación en el tono de los funcionarios de este gobierno cuando cuentan que se llevaron todo, cuando condescendientes dicen que lo único que encontraron fue un cenicero junto a un letrero de no fumar, pero nada de muebles, ni alfombra, ni cuadros… todo, hasta los clips.

Hoy que vuelven a aparecer, reitero, sólo se les pide que guarden las apariencias, cuando deberían ser llamados para explicar. Lo que no sucederá, porque forman parte de la familia feliz que se reúne en el club, que se ve en el gimnasio, que comparte invitaciones a fiestas familiares. Detrás de las bardas con enredaderas del club, ahí donde no llegan las cámaras o los micrófonos incómodos, las relaciones familiares y amistosas se estrechan, de forma tal que se deben extender salvoconductos y la administración actual avisa que no habrá cacería de brujas. Obligada a cubrirle las espaldas a los que se fueron con todo, los que hoy despachan en palacio de gobierno ya no saben cómo hacer para cubrir los huecos que les dejaron.

Cierto que el estado no merece que sus gobernantes aporten elementos para la polarización, que sería un desastre llegar a buscar culpables de la falta de efectivo, de la ineficacia de los programas, del dispendio. No se trata de repartir culpas sino de encontrar soluciones, y como parte de esos remedios, para que funcionen y se respete la transparencia, es indispensable señalar responsabilidades, de otra manera, el gobierno actual seguirá cargando con el lastre de la complicidad.

Se trata, sobre todo, de hacer un lado los nombres y enfocarse en las responsabilidades que se adquieren como funcionario público, da igual el nombre del funcionario, así como da igual el partido al que pertenecía o pertenece, no se debe juzgar por sus preferencias políticas, lo que sirve a la gobernabilidad es transparentar las competencias de quienes ocupan un puesto, para no repetir una y otra vez las mismas quejas, con tanto énfasis que ya parece pretexto. No se trata tampoco de encontrar la simpatía de la gente o que la sociedad se adhiera a un gobierno a través de la exposición de nombres en la plaza, de nada sirve una lista de nombres si a ese acto no sigue someterlos a la ley, de otra manera sólo se queda en promesa de guillotina, circo.


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Si dejáramos de guardar las apariencias sería posible que la aparición de estos personajes en la escena pública fuera para rendir cuentas. Raúl Cuadra no se escondería de los reporteros aprovechando el aparato de seguridad que resguardaba la visita presidencial, el ex gobernador no hablaría de los “logros” en materia turística a título personal, ni presumiría de los litigios que él ganó en beneficio de la Feria Nacional de San Marcos.

El gobierno actual tiene en sus manos la posibilidad de romper el círculo vicioso y al decir el “gobierno” no se refiere únicamente a quienes despachan en la administración estatal, incluye a los legisladores, a quienes tanto presumen pertenecer a un partido que sí sabe gobernar, ahora que han vuelto, que se llevaron el carro completo es buen momento para demostrar que una forma de gobierno es la de aclarar las cuentas. De otra manera, los perseguirá la acusación de cómplices.

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Director editorial de La Jornada Aguascalientes
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