EL CARDENISMO Y LA EDUCACIÓN SOCIALISTA EN MÉXICO - LJA Aguascalientes
03/08/2020


Uno de los episodios más recordados en la historia contemporánea del México del siglo pasado, después de la Revolución, es la época Cardenista que marco la pauta que podía dar un matiz definido a una revolución social, considerando al General Lázaro Cárdenas como el mejor presidente que hemos tenido por los hechos que marco su gobierno. Después de una revolución política que en nada cambió los esquemas ideológicos y estructurales en un  sentido social radical en beneficio de una sociedad en aquel tiempo agrícola semifeudal y en gran pobreza por parte de los grandes latifundios que nos heredaron los más de 30 años de porfiriáto y de caciquismo no sólo agrícola, sino también político y con un país ahondado en la miseria por la gran mayoría del pueblo mexicano y una elite privilegiada de la rancia clase científica porfiriana y sus aliados caciquiles dueños de grandes extensiones de tierra y la gran mayoría del pueblo inmerso en la pobreza y la ignorancia, sin opciones a la educación. Durante la Revolución, la lucha de las facciones, el caudillismo y el maximato que nada pudo hacerse en este rubro, se contaba todavía con una población con más del 80 por ciento en la ignorancia, el analfabetismo y las nulas posibilidades de acceder a una formación educativa gratuita y laica, y más que laica neutral, científica y humanista. La educación no es más que la imagen y reflejo de las sociedades. La educación es sana cuando los mismos pueblos están sanos pero se corrompe con ellos sin poder modificarse por sí misma. La educación sólo puede reformarse si la sociedad se reforma también, pero hay que atacar en sus causas el mal que se padece. A partir de 1934 la educación socialista se implantó como producto del régimen cardenista con visión social y objetiva, dando la iniciativa a las instancias que participaron en ella: maestros, estudiantes, líderes políticos, entre otras.

Con el Cardenismo la educación socialista se enarboló como bandera y se trató de verla como una nueva enseñanza distinta a la que se estaba llevando a cabo y sin resultados positivos, se trató de aplicar como una innovación importante que marcaba los principios contemplados en la Constitución del 17, por lo que a la educación se le planteó de manera enfática con el general Cárdenas como una cuestión social que llegó a las masas; desfanatizadolas y contribuyendo a su bienestar, que al final de cuentas era el objetivo final. No olvidando que en el pasado reciente del siglo XIX se da el movimiento de Reforma para detener al clero mercenario que es el que ha detenido el progreso fanatizando a la gran mayoría de la población por medio de la ignorancia y las pocas oportunidades a la educación misma que marcó las más de tres décadas de porfiriáto, y ahí no para. Durante la Revolución por sus características, hablando de cerca de 20 años o más, se ahondo o recrudecieron la falta de oportunidades de la gran mayoría de la sociedad de acceder a una escuela, por tal motivo hablar del cardenismo es hablar de que los seis años de su gobierno se consolida un país; pasando de la época de los caudillos a la época de las instituciones y de aquí se da el parteaguas a la consolidación de la sociedad civil o lo que llamamos el civilismo a partir de 1946, ya con Miguel Alemán, y que conocemos como la época de la modernidad, o sea, el paso de los caudillos a las instituciones.

La educación de acuerdo al concepto social del maestro Narciso Bassols era introducir la educación sexual, resaltando el derecho a favor de que los padres de familia deberían educar a sus hijos. Por otro lado, Vicente Lombardo Toledano y la Confederación de Estudiantes Socialistas orientaban la enseñanza hacia el socialismo científico, además consideraban necesario crear un Instituto Politécnico para preparar y capacitar a los obreros y una Universidad del estado con orientación socialista, partiendo del supuesto de que el régimen capitalista desaparecería pronto en todo el mundo, que podría explicarse por las condiciones difíciles por las que atravesaba  Europa y por el impacto que causaba la experiencia rusa en aquellos tiempos. Vicente Lombardo personaje de la izquierda en México y fundador no sólo del Partido Popular (PP), sino de la propia Confederación de Trabajadores de México (CTM) y uno de los más destacados universitarios de su generación que dio lustro a la UNAM con esas generaciones inteligentes y preparadas que formaron el Ateneo, los Siente Sabios, los Contemporáneos, etc., se pronunció por una escuela basada en el Materialismo Dialéctico.

La Universidad Nacional representó un papel muy importante en la polémica sobre la educación socialista por que dentro de su entorno hablaron simpatizantes y opositores, ya que la posición que adoptó enfrentó polémica con el estado cardenista. La Universidad Nacional fue el detonador de la agitación alrededor de la educación socialista, iniciando con la polémica entre Vicente Lombardo y Antonio Caso, o sea, el alumno y el maestro, sobre la conveniencia de que esta máxima casa de estudios adoptará una posición orientada al marxismo en sus enseñanzas. Antonio Caso, espiritualista y cristiano se mostraba en principio contrario a las concepciones marxistas argumentando que no existía dogma alguno para explicar todos los fenómenos, según su concepto, la Universidad debía mantenerse abierta a todas las corrientes y alejarse de los fines políticos, muchos universitarios en ese momento y más tarde sostenían la necesidad de preservarla de los virus políticos como los universitarios: Jorge Cuesta, Manuel Gómez Morín, Pablo González Casanova, entre otros muchos. Esto marcaba el inicio de la autonomía universitaria, el otro punto de vista de parte de Vicente Lombardo era diferente ya que planteaba que cualquier sistema de enseñanza tenía detrás una teoría social y aspiraba a que la Universidad participase en política abierta y que el marxismo, que por cierto en ese tiempo era la moda ideológica y el proceso revolucionario que preveía para el futuro no podían ser ajenos a la Universidad.



Dentro de la polémica que se daba en la Universidad Nacional, las cosas se veían desde otra perspectiva, muchos universitarios tanto de derecha como de izquierda defendieron la libertad de pensamiento, el dr. de corte marxista Enrique González Aparicio indicaba que el marxismo como ciencia y no como dogma podía ser ampliamente explicado y divulgado dentro de la libertad de cátedra y se opuso a imponerlo como sistema único, ya que la Universidad dependía económicamente del estado y por estar dentro de un sistema capitalista. Esta bandera ideológica era en principio liberal y revolucionaria, sin embargo, como siempre las fuerzas retrogradas y reaccionarias tergiversaron los fundamentos ideológicos, el clero sobre todo, la utilizó en contra de las fuerzas progresistas, mezclándose con otras causas, como la defensa de la libertad de enseñanza en todos los niveles; la religión católica, la familia y el orden, aunque no se atrevió por el radicalismo del ambiente a declarar sus verdaderas aspiraciones, que eran las de regresar a una escuela y a una universidad con orientación católica, por lo que con Cárdenas en el poder, las escuelas de nivel básico, incluyendo a la Universidad, debían impartir una enseñanza socialista. Aquí se marca el principio ideológico de la enseñanza como verdadero valor a los cambios sociales que necesita una sociedad, aunque con el correr de los años se ha ido debilitando por la pérdida de valores de los gobiernos post-cardenistas, no se diga en los últimos doce años con un retroceso histórico con la derecha en el poder, el peor error histórico, el empresarialismo gubernamental y clerical.

POR MI RAZA HABLARÁ EL ESPIRITU


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