Opinión

Puyazos / Y pretenden abogar por los animales quienes menos conocen de ellos.

Se han de estar lamentando los miembros de la supuesta “Sociedad Protectora de Animales de Aguascalientes” de la maldita hora en la que mandaron a un par de mujeres de escasa mente y robusta mojigatería a una estación de radio regional, entregada generosamente a las conveniencias del poder, a fomentar la ociosidad de horas al aire y vocear lo salido oficialmente de los dos gobiernos con cede en la capital, para “debatir” entre Adiel Armando Bolio, cronista taurino, y Don Jorge Medina Rodríguez, criador de reses bravas, a cerca del tema de moda: “La pretensión de abolir el espectáculo taurino” en donde se dejen.

Pobreza causante de pena ajena fue la que sin pudor expandieron públicamente; tan humilde, a tamaño tal que no tienen facultad ni capacidad para defender ni científica, ni moral, ni ética ni políticamente su posición sentimentalista y absurda en favor, según les dicta su mayúscula ignorancia, del toro de lidia, animal que prácticamente desaparecería si se llegaran a prohibir las corridas de toros y que es justamente del que más ignoran.
Mediando la pobreza de la conductora, incapaz que fue de generar una confrontación de ideas entre las dos partes, con aparente pasibilidad las damas, metidas que se nota están en la práctica de la liberación feminoide, no pudieron argüir otro mecanismo de defensa que el de la exposición de sus propios sentimientos y su insoportable y absurda empatía hacia el toro, ser, según dicen, también siente al igual que el humano… tesis reprobatoria dado que científicamente –recuérdese que la ciencia es la supremacía del saber-, el umbral del dolor en el bóvido de lidia es demasiado alto. Es decir, si el dolor es una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada a una lesión en el cuerpo –divisa, puyazos, banderillas y espada-, el toro de lidia, por naturaleza y temperamento, tiene desarrollado el mecanismo biológico para, por medio de sustancias químicas que él mismo produce, inhibir tales dolencias. Por supuesto que el toro durante la lidia experimenta desagradables sensaciones por las heridas que le causan los tebrejos usados, sin embargo nunca en la medida que se imaginan los “abogados de la ecología”, quienes como tales ya pueden ir estructurando las medidas necesarias y la formación de proyectos legales para cerrar los rastros, prohibir la matanza de focas bebés en Canadá, clausurar la navegación de barcos pesqueros de ballenas en Japón, evitar la venta de anzuelos para la pesca deportiva en todo el mundo, incinerar las redes con que se capturan miles de millones de toneladas de camarones, pulpos e infinidad de especies marinas, prohibir la venta de lactotropina para evitar que en los grandes establos se ensañen biológicamente con las vacas productoras de leche y produzcan más a costa de morir en la mitad de tiempo que por naturaleza vivirían, obligar al monstruoso monopolio que maneja la producción de pollos a que deje madurar estos y no los sacrifique de siete semanas –México no consume carne de pollo sino de “pollitos” inflados, es decir, de bebés-, multar a los estableros –en este caso sería a todos- que vendan becerros recién nacidos para la elaboración de birria sólo por no haber sido hembras, controlar los laboratorios que fabriquen fungicidas, claro, para que no haya matanza masiva de insectos, ¡pobrecitos!, y no por el daño de salud que puedan provocar en la humanidad por el uso indiscriminado, destruir carpas de circos en donde se divierten con las gracias de todo tipo de animales exóticos que antes fueron sometidos a severísimos entrenamientos para someter su voluntad y que están condenados a morir en cautiverio, situación que desde luego no les es de naturaleza, a clausurar zoológicos, bartolinas de castigo de animales que sirven para que gente citadina los observe, hasta se ría de ellos y pueda tenerlos de cerca, ya que en su vida sólo podrán soñar verlos en su hábitat original, igualmente han de enjuiciar, condenar y prohibir a los científicos la utilización de conejillos de indias y otras especies para experimentos que beneficien a la humanidad entera, ya que son condicionados a jaulas diminutas la mayoría de las veces y a la muerte lenta y dolorosa; ya podrán del mismo modo cerrar miles y miles de palenques en donde se hacen pedazos todas las noches los gallos de riña, aunque paralelamente los condenen a desaparecer puesto que nadie en su sano juicio seguiría criando semejantes aves que no sirven para consumo humano y quizás muy poco en un hábitat en el que hace muchos, pero muchos años dejaron de sobrevivir.

Todo esto, y una lista más, pero más larga de acciones del hombre en su relación con los animales habrán de abolir.




Un trastorno en el orden universal es el que el humano pretenda animalizarse y humanizar a los animales… todo esto aunque se estiren de los cabellos la manada de sensibleros –entiéndase manada considerando que el hombre igualmente es del género animal-, y que sin embargo la condición genérica no necesariamente es prueba para que el homo sapiens esté obligado a mantener vínculos “armónicos” –como lo malentienden los supuestos ecologistas- con el resto de las criaturas del universo.

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Sergio Martín del Campo

Sergio Martín del Campo

4 Comments

  1. Roberto Lopez
    30/04/2012 at 17:14 — Responder

    Los mismos argumentos con los que usted (el autor de la columna) intenta descalificar a los “abogados de la ecología”, son los que usted utiliza para defender su punto de vista. Los de las mujeres que dice, eran argumentos basados en sentimientos en contra de la corrida, los suyos son igual, basados en sentimientos, solo que a favor de la corrida.
     
    Sí, menciona que “cientificamente” se ha probado que el umbral del dolor de los toros de lidia es “demasiado alto”. Bueno, si está comprobado este hecho, ¿por qué no nos indica de que estudio salieron estos datos “cientificos” (compartir un enlace de los resultados de los estudios no caería mal…)?, ¿cómo hicieron para obtenerlos? Mientras no tenga esa evidencia clara, sus palabras escritas aquí arriba, para mi, suenan igual de huecas que como afirma usted, sonaron las razones de este “par de mujeres de escasa mente y robusta mojigatería”.
     
    Aunque no estoy seguro de ello, sus palabras denotan cierta afición a los toros, así que una buena parte de sus criterios son para mi, completamente parciales y otros tantos llenos de descalificaciones y de comentarios un tanto ofensivos. El hecho de que alguien no esté a favor de su postura no me parece una justificación para ofenderlo.
     
    Personalmente, nunca me han gustado las corridas (ni me gustarán), pero aún así mi postura no es tan radical, la abolición no creo que sea el camino. Simplemente confío en que con el tiempo la gente se dará cuenta que hay mejores formas de “gastar” su tiempo de ocio y por consecuencia este espectáculo vendrá en decadencia (que al parecer esta ha sido la tendencia en los últimos años, no me atrevo a asegurarlo, pero he oido rumores).
     
    Estas personas “ecologistas” que aparentemente le desagradan, al menos estan llevando a cabo acciones, con buena voluntad, para lo que ellos creen un mejor planeta y un estilo de vida más amigable ¿y usted?
     
    Le recomiendo intentar una dieta vegetariana por algunas semanas, no se decepcionará…
     
    Finalmente, le dejo un enlace a un video, ahí le dan algunas sugerencias de lo que puede hacer con el ganado de lidia si eventualmente llegan a su fin las corridas: http://www.youtube.com/watch?v=iVRWQZy07Mg&feature=related

  2. Rodolfo Ruvalcaba
    02/05/2012 at 17:47 — Responder

    Lamentable que en un espacio de La Jornada, se publiquen esta clase de artículos, sobre todo, porque es un medio respetado, pero bueno, hay libertad de opinión (aunque sea tan desatinada como la escrita por este joven).
     
    Creo que debe ser más cuidadoso en sus comentarios, ya que dentro de su texto toma la misma postura que critica, es decir, no da ningún argumento científico confiable. Según recuerdo el programa, el criador, que ayudó a que continuara el “ocio” de la transmisión (y que por cierto, no se atrevió a decir cuanto gana por la producción de estos animales), citó el mismo ejemplo que usted, acerca del umbral del dolor, pero con la fuente: investigadores pagados por los mismos criaderos. Esto en investigación se le llama: estudio poco confiable y por supuesto, no válido.
     
    El argumento de que los toros de lidia se extinguirían, si se llegasen a abolir las corridas de toros,  queda sostenido por una realidad más preocupante que la corrida misma: el criar animales para divertirse con ellos hasta matarlos. Cuestión que nos invita a pensar si es éste, un espectáculo que dignifique o mejore el nivel moral del ser humano.
     
    Como detalle notable de su escrito, es que critica y ofende a todas las mujeres que se encontraban en el programa, con tendencias marcadamente machistas, pormenor que ha sido también una constante por parte de los tauricidas en los debates. Afortunadamente no todos los hombres tenemos este tipo de pensamiento sexista, y podemos apreciar lo que dicen las mujeres sin filtro. Por ejemplo, los datos que citaron las dos activistas en el programa, fueron dados con la fuente exacta y no tendenciosa, es decir, investigaciones científicas válidas y confiables.
     
    A modo de sugerencia le recomiendo documentarse mejor antes de escribir un artículo, no le haría mal saber la diferencia entre dolor y sufrimiento (y de paso el funcionamiento del sistema nervioso central y periférico, no únicamente de los toros), aprender un poco del momento político en México, un tanto de historia, y de paso algo de ecología.
     
    Tal vez después de leer todo esto, también aprenda a escribir mejor, porque su redacción deja mucho que desear.
     
    Mil gracias a Roberto López por el video. Yo les dejo un par de artículos (espero que el joven Sergio también lea los escritos por mujeres), saludos.
     
    http://www.letraslibres.com/blogs/blog-de-la-redaccion/la-tortura-ni-arte-ni-cultura
     
    http://israel-perez-valencia.suite101.net/la-tauromaquia-entre-las-patologias-y-las-desviaciones-a26687
     
    http://www.animanaturalis.org/p/612/relacion_entre_maltrato_a_animales_abuso_a_ninos_y_violencia_en_humanos

    • Roberto Lopez
      03/05/2012 at 23:13 — Responder

       @Rodolfo Ruvalcaba De nada por el video… más bien, al contrario, gracias por el comentario tan interesante y por los enlaces a los artículos.
       
      ¡Saludos cordiales!

  3. Daniel Garcia
    03/05/2012 at 23:36 — Responder

    Más bien, el trastorno en el orden universal es lo que este sujeto propone: deslindarnos del vínculo que innegablemente tiene el ser humano en el mundo natural y aferrarse a colocar al humano en un pedestal, por encima de todo el entorno biológico. Eso, estimado autor, se llama ANTROPOCENTRISMO y es una grave ideología que ha sido en gran medida responsable del desastre ecológico que enfrentamos en la actualidad.
     
    Por eso y otros argumentos menores, me parece alarmante que se permita la publicación de una opinión tan descalificativa, despectiva y humillante contra un sector de la población que no comparte la ideología del autor; porque éste es indudablemente taurino, y por desgracia muestra el mismo patrón de ataque injustificado, insensible y desmedido contra quienes nos mostramos en contra de su postura. 

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