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A Escena / Lo bueno, lo malo y lo feo del teatro en la Feria

Hace ya algún tiempo que esta columna la escribía cada vez que finalizaba la Feria como un diagnóstico del acontecer cultural y para dar un panorama a partir del impacto que tiene el teatro en una de las ferias más importantes de México. Varios fueron los espacios que ofertaron cartelera para todo público, uno de los más activos fue el Centro Cultural Tercera Llamada, que programó nueve obras, algunas reestrenos como Tres sillas irremediablemente solas de amor desbordado ante sus astillas de espera, del taller de teatro de la Escuela Normal de Aguascalientes, un nombre larguísimo que, si le hubieran cambiado por Las cartas de Quiela, hubiera tenido mejor impacto. Es un asunto que muchos directores tienen que valorar: la cuestión del marketing; la gente compra el boleto del espectáculo si le dan más referencia del mismo.

Y, siguiendo con Tercera Llamada, su programación fue para niños, con funciones en la mañana (títeres principalmente), y para adultos con un estreno, Trabajo sucio, de Anónimo Teatro, además del grupo de Utopía Urbana, que nuevamente visitó estas tierras con La represión infantil. Es complicado motivar a la gente a que salga del perímetro ferial y, aunque la calle de Álvaro Obregón está en el centro, no es tan fácil que asistan a otro espacio, aunque esté a unas cuantas calles de la Casa de la Cultura; sin embargo, fue muy atinado involucrar a foros independientes en el programa oficial de la Feria y esto ocasionó que la gente se animara a conocer nuevos foros y extender, de esta manera, la oferta artística y cultural de la verbena. También éste fue el caso del Foro Cultural Al Trote que se ubica en la calle Héroes de Chapultepec y que estuvo muy dinámico con cuatro obras en repertorio (Los albañiles, Los monólogos de Urtusástegui, Princesas desesperadas y El desván de las horas muertas). Ambos foros cumplieron el objetivo de mostrar teatro local y, aunque la mayoría de la oferta fue de reestrenos, la oportunidad de cultura estuvo en estos lugares.

En el caso de uno de los grupos más sonados en la Feria cada año, La Columna de Aguascalientes, su estreno fue Un funeral de muerte y todos los días se presentaron en el segundo patio de la Casa de la Cultura; como siempre, la gente asistió, aunque un poco extrañada del aumento del precio de 80 a 100 pesos, y eso ya les preocupó a las familias porque van en grupos. La estrategia, al ver la disminución de público, fue lanzar el 2×1 los primeros días de la semana para estudiantes, maestros y adultos en plenitud. Los medios de comunicación también asistieron a la cobertura de uno de los  grupos con más tradición teatral en Aguascalientes (casi 30 años) pero se les impidió el paso a dos semanas de estreno porque -¡ahora sí tenían que pagar!, que al fin que ya no necesitamos de difusión- ¿será contraproducente difundir las obras locales? Muchos grupos de teatro ya quisieran ver a los medios en sus montajes, porque luego se quejan de que sólo cubren al teatro comercial. En fin, no se les da gusto.

El Festival de Títeres como siempre, hermoso, dando vida al histórico Teatro Morelos, tanto niños y jóvenes, y, por primera vez, se presentaron los títeres de los Hermanos Flores, uno de los grupos más antiguos con ¡140 años de existencia! Qué gusto verlos en un recinto tan importante, aparte de disfrutarlos cada Feria en el área de juegos. Va un reconocimiento para ellos y esa gran labor histórica. Y en ese mismo espacio, el Teatro Morelos, también estuvo la obra que cautivó en el 2011 por su producción, actuación, dirección y dramaturgia: Falsa crónica de Juana la loca, con el grupo Lotería Teatro y cómo comentaba uno de mis colegas: “Un teatro de buena calidad”. Este 2012 presentaron su segunda temporada con una fecha en plena Feria y se extendió un fin de semana más de funciones. Se programaron, también, varios espectáculos de danza contemporánea y uno que incluyó teatro, El juicio final, también reestreno. Lo que lamento profundamente es que no se programe una obra de la Compañía Nacional de Teatro, actualmente tiene en repertorio 25 obras y algunas son con mínima producción; ojalá que el próximo año nos den la sorpresa, ya que la UAA empezó a ganar ese terreno con Desazón.

Al hablar de teatro callejero -sí lo hubo en el Faro ubicado en Carranza y organizado por el IMAC-, también hubo afuera de la Casa de la Cultura (Pasacalle), a un costado de la Plaza de Toros Monumental (Foro Gastronómico), además de los mimos y artistas independientes que nos encontrábamos en varios puntos de la feria e incluso performances en restaurantes-bares y antros. Cultura por todos lados. Y para terminar, un ciclo matutino en el Teatro Leal y Romero con obras de corte infantil de grupos de Tamaulipas, Guanajuato, Colima y de la Ciudad de México; algo así como un circuito de Centro Occidente, ¡muy bien!

Hablar de lo bueno, lo malo y lo feo de la Feria es quizá un tanto subjetivo; sin embargo, mi opinión es que se debe mejorar cada año y en esta ocasión lo bueno fue el teatro callejero porque tuvo una programación muy atractiva como El escaparate en vivo: vitrinas en movimiento, teatro, y performance, de México y Colombia que dejó a muchos teatreros con la boca abierta por lo novedoso y creativo. Lo malo es que la Compañía Nacional de Teatro estuvo nuevamente ausente en esta gran feria y lo feo fue que a los medios se les impidió no hacer cobertura de eventos culturales y, cuando van, no los dejan entrar. No es ir a ver el teatro gratis, es hacerle difusión, promoción y quizá crítica, pero algunos grupos no ven al periodista cultural como algo serio.


¡Hasta la próxima Feria Nacional de San Marcos!

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Julieta Orduña

Julieta Orduña

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