Reflexiones electorales / Si participas, creces - LJA Aguascalientes
20/01/2022

En estos tiempos modernos, en los que la ciencia y la tecnología avanzan a pasos agigantados, creeríamos, o estaríamos seguros, que los ciudadanos mexicanos avanzamos de igual manera – en cuanto a participación ciudadana nos referimos – en todos los ámbitos de la vida política de nuestro país. Mas, es triste darse cuenta que no es así, sino todo lo contrario; retrocedemos de manera preocupante.

Escuchamos, a cada rato en las pláticas de sobre mesa, en las charlas de café o cantina, la constante crítica, o queja, hacia nuestros gobernantes, por su mala actuación y su constante inclinación a la corrupción  y malversación de fondos económicos que provienen de los bolsillos del ciudadano común y corriente, es decir, de aquél que no vive del presupuesto, sino de su trabajo o negocio particular, dinero que se gana con mucho sacrificio y esfuerzo y, que para el 70% de la población, apenas si alcanza para lo mínimo necesario: comer y vestir. Todo el tiempo nos estamos preguntando hasta cuándo cambiará esta situación. Pero, no nos preguntamos qué es lo que estoy haciendo yo como ciudadano de este país para lograr este tan ansiado cambio. Y la clave, o respuesta, a esta cuestión está en la participación ciudadana. No por nada, es el eslogan del Instituto Federal Electoral, que a la letra dice: “Lo que hace grande a un país es la participación de su gente.” Pero la gente de este país cierra sus oídos, y sus ojos, ante esta oportunidad de participar en el Proceso Electoral que actualmente estamos viviendo.

No obstante que se nos está bombardeando cada segundo, por todos los medios de comunicación que actualmente existen, y vuelve a surgir la tan sonada crítica: ya estamos hartos de tanto anuncio del IFE y de las campañas políticas; se nos olvida que tenemos derechos y obligaciones como ciudadanos y, por supuesto, nuestro derecho a renegar por tanto spot televisivo y radiofónico es ineludible e inapelable. Pero, nuestra obligación a participar en el proceso electoral ¿dónde queda, dónde la escondemos? Tratamos, por todos los medios, de evadirla, a la hora en que llaman a nuestra puerta los capacitadores electorales y nos notifican que fuimos seleccionados para participar como funcionarios de casilla; tratamos, a toda costa, de zafarnos de este compromiso que adquirimos al nacer en esta nación que, si bien es cierto que no se nos puede obligar a participar, sí es necesario cumplir, por lo menos una vez en nuestra vida, participando en esta fiesta ciudadana.

Al participar, no sólo contribuimos a fortalecer la democracia, sino que también crecemos como ciudadanos  y como seres humanos;  de esta manera, adquirimos un mayor respeto por parte de nuestros funcionarios públicos, ya que nos ganamos el derecho a ser escuchados. No obstante que este derecho es intrínseco, desde el momento en que formamos parte de la sociedad Mexicana. “Oye, yo participé como funcionario de casilla, yo contribuí a que tú fueras elegido como nuestro representante en el Senado, en el Congreso o como presidente.

Yo ya cumplí con mi parte, ahora te toca a ti velar por mis derechos ciudadanos y hacerlos cumplir.” Si bien es cierto que es un poco cansado e incómodo perder un día bien merecido de descanso, es por demás gratificante, al final de la jornada electoral, darse cuenta de que con nuestra participación, ya sea acudiendo a votar, o como observador electoral, así como funcionario de casilla, que aportemos nuestro granito de arena en la consolidación de la democracia en nuestro país.

Y aún más importante, es nuestro compromiso con la juventud mexicana, ¿ qué ejemplo les estamos heredando?, al evadir un deber cívico, de por sí ya bastante devaluado por nuestras autoridades educativas, que se encargaron sin medir las consecuencias que esto traería al eliminar de la currícula escolar la materia de Civismo,  dejando, de esta manera, en el limbo en materia de compromiso moral y solidario con la sociedad a nuestra juventud, ya de por sí bastante apática, en cuanto a participación ciudadana se refiere. En la actualidad, nuestros jóvenes adolescentes sueñan con la llegada de la mayoría de edad  para poder obtener su credencial de elector y, así, tener un comprobante oficial que les permita acceder a los antros, donde sólo comprobando su edad se les es permitido ingresar.

Dejando de lado el verdadero uso, o valor, de su  credencial para votar  y que en el nombre lleva su verdadera esencia para la cual fue creada. Por tales motivos, es que los miembros de los consejos distritales y locales, del Instituto Federal Electoral, hacemos una atenta  invitación a la ciudadanía que fue seleccionada para participar como miembros de las casillas electorales a acudir a capacitarse, y de esta manera cumplir con la sociedad en esta fiesta democrática ciudadana. No dudes que todo México te lo agradecerá. Si participas, creces como ciudadano y como persona.

Raymundo Morán Olvera

Consejero Electoral del 03 Distrito Federal del Estado de Aguascalientes


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