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Toros / Galán, en la soledad del campo

Sí existen lugares brutalmente inimaginables para muchas personas, sobre todo citadinas, que en océanos de asfalto e infiernos de urbanismo transitan sin vida.

 

Pequeños reinos de tierra sin desvirgar; manantiales de visiones; puertas de paisajes toscos y bellos; micro planetas aún con el encanto divino de lo no profanado por la malicia del hombre.



 

La legendaria dehesa de Matancillas se registra en uno de esos dominios afortunadamente olvidados e ignorados por la sociedad. En el estado de Jalisco, sobre carpeta territorial de la alcaldía de Lagos de Moreno. Ahí se está dando, en secreto, la crianza del toro bravo y en un nuevo episodio de renovación el matador de toros retirado Pepe Lomelí la sostiene con andamios de trabajo, dedicación y sacrificio con el amparo de la confianza de su titular, la señora Patricia Ramírez.

 

Hoy, en este fabuloso escondite de la soledad se ha enclaustrado el espada madrileño Roberto Galán, quien aún mantiene la ilusión de su carrera.

Galán es un diestro avecindado en México y comprende que el toreo es una carrera de resistencia y sueños.

Ahora, acertadamente, entrena, corre, respira el aire que baja de las peñas, escucha la voz de los animales, siente la sequía, ve toros de lidia y renueva su espíritu esperando otra tarde para vestir el atavío de seda y oro para expresarse como torero.

Aparicio se fue

Un diestro dinástico, Julio Aparicio, hijo se hizo cortar la coleta ayer tarde en las Ventas; el acto fue por parte del Fandi, y así puso fin a una carrera que como matador arrancó en 1990. Dos tardes en este San Isidro para el diestro, cuatro petardos anunciados y el inesperado adiós marcaron las diligencias de la veinteava corrida de la serie madrileña. Así le vio gente de toros, en una corrida en la que la mejor parte la ha sacado Perera. Esta es la ficha del festejo:

20ª corrida de abono. Casi lleno. Toros de Las Ramblas y Hermanos Fraile Mazas (4ºbis).
Julio Aparicio, pitos y bronca
“El Fandi”, leves palmas y silencio
Miguel Ángel Perera, silencio y ovación con saludos tras aviso

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Sergio Martín del Campo

Sergio Martín del Campo

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