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[Especial] Manifestaciones en México: estudiantes rompieron paradigmas internacionales

A nivel nacional el derecho a disentir de los planteamientos establecidos principalmente por gobiernos autoritarios, ha provenido de las calles, ya que los políticos tradicionales han hecho del disentimiento un negocio, ya sea al interno para sus propios partidos políticos o en contra del gobierno en turno, pues el desacuerdo que han mantenido, lo han convertido en una moneda de cambio, ya sea en la obtención de dinero, en beneficios en especie, en cargos públicos o en permisos para la explotación de algunos derechos o servicios, política que se ha convertido en un tradicionalismo desde el término de la revolución armada y a partir de que se instituye un partido político único y hegemónico a nivel nacional, señaló Rubén González Morales, abogado y especialista en materia electoral.

Foto: Gerardo González

Es a partir de los años cincuenta cuando comienzan a salir a la luz una serie de manifestaciones provenientes de la calle, principalmente impulsadas por parte de políticos que no eran profesionales, pero que contaban con un modo de pensar distinto al del grupo hegemónico que se mantenía en el poder, asimismo en estos años es cuando se comienzan a manifestar algunos gremios como el de los ferrocarrileros y el de los médicos, “esta fue la única ocasión en que los médicos han salido a manifestarse a las calles en el país”, situación por la cual fueron brutalmente reprimidos ambos grupos de manifestantes por el gobierno en turno.

Posteriores a estas represiones e inicios de formas de manifestarse a nivel nacional, fue el punto de partida para que algunos grupos de intelectuales salieran a manifestarse, pero de una nueva forma, “en lugar de realizar las manifestaciones en las grandes urbes, se concentraron en las montañas de nuestro país”, entre ellos se encuentran Rubén Jaramillo, a quien le asesinaron a su familia en el estado de Morelos, también Genaro Vázquez y Lucio Cabañas, quienes se refugiaron en las montañas de Guerrero, siendo, un poco antes, los hermanos Gamiz García quienes se refugiaron en las de Ciudad Madera, Chihuahua, manteniendo siempre la lejanía de las grandes urbes.

Una situación que sorprendió de sobremanera a nivel internacional, fue que en México no se siguió la dinámica que avizoró Carlos Marx, acerca de que las manifestaciones provendrían de los intelectuales o de los trabajadores, por el contrario surgió algo que era impensable, ya que fueron los estudiantes quienes tomaron las calles, “los estudiantes toman la calle como la única vía para plantear su protesta… y que es la que por décadas ha permanecido”, representando notablemente entre los jóvenes y los estudiantes un símbolo de poder, y la posibilidad de enfrentar a quienes lo ostentaban de forma legítima, jóvenes que han sido brutalmente reprimidos a través de la muerte o el encarcelamiento.

En el estado existe una tradición de protesta, ya que la gente se organiza y manifiesta su protesta, desde las cuestiones más elementales, hasta las más disímbolas, “los ejemplos son las fechas tradicionales como las del 2 de octubre, las cuales se han mantenido desde 1989, hasta nuestros días”.

Las protestas en contra de las corridas de toros datan de finales de los años ochenta, las cuales han sido más enfocadas a puntos de vista humanitarios, “no ha habido una gran cohesión entre las protestas de hace algunos años, pero el germen ha sido en contra de la violencia y a favor de la humanidad”, manifestaciones con las que en esencia se ha buscado que las personas se comporten como tales, en un ambiente de civilidad, pues se ha considerado que para la diversión no se requiere de que corra la sangre de algún otro ser viviente.

En conclusión, las manifestaciones han logrado generar repercusiones, las cuales son la creación de las organizaciones de la sociedad civil y que en la actualidad han tomado vigencia por casos como los de algunos feminicidios en el estado, así como la poca correspondencia que el gobierno tienen en el tema de algunos programas y del proveer de algunos satisfactores básicos a la población, los cuales cuenta con la obligación de proporcionar.

En entrevista con la socióloga Aurora Terán mencionó que la manifestación, finalmente es una forma de protesta que pueden desencadenar eventos un poco más violentos, pero también es una forma de lograr reconocimiento en materia de derechos humanos, contextualizó con ejemplos como la Revolución Francesa.  Por otro lado podemos ver casos como la lucha por los derechos civiles de la población negra en los Estados Unidos de América que inició como resistencia, dándose como ejemplo el que la raza no pudiera subirse a los autobuses públicos.

Cada vez más, el ser humano encuentra el raciocinio de que no puede haber diferencias y quiere luchas para una igualdad y equidad de parte de todos los integrantes de una sociedad, en este tipo de disputas se le reconoce a Martin Luther King quien luchó por esa igualdad, pero que finalmente no dejó de haber hechos violentos ya que él fue asesinado y a muchos otros líderes del movimiento afroamericano sin embargo, se les reconoció. El movimiento que se suscitó por las mujeres para ejercer el voto fue una manifestación que  finalmente se logró.

La socióloga Terán comentó que “la marcha es genuina para mostrar una inconformidad, mostrar una propuesta, ya que vemos que tienen hasta códigos en donde se dice que se tiene que respetar, no reaccionar ante un ataque, es toda una logística no es de ‘llego, me planto y marcho’, hasta existe el código de cómo hay que ir vestido, etcétera. Implica toda una movilización y organización donde lo interesante es desde las bases, no es desde el inicio, entonces la marcha o la manifestación hasta llegar al levantamiento, va a la par de la historia de la humanidad, ahora la vemos más evidente porque en gobiernos democráticos se supone que es una libertad, la libertad de manifestarte”.

El 2011 y ahora en el 2012, para México será un año muy significativo con un punto de quiebre, una coyuntura en donde vemos una especie de despertar, sobre todo en los jóvenes que están cuestionando al sistema. “Tal vez no logren ahorita lo que están buscando los estudiantes, están logrando muchas cosas pero tal vez tenga que ser dentro de seis años ya que son a largo plazo, estas llamadas revoluciones silenciosas, en lo que tal vez lo que inicia una generación lo termina la que sigue”, aseguró.

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Oscar Delgado y Roberto Guerra

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