Vale al Paraíso / Encuesta o Walter Mercado - LJA Aguascalientes
15/04/2024

La ética y la estética han dejado de formar parte de sus atractivos. La credibilidad se difumina. La cirugía altera las facciones originales de sus caras. El botox numérico oculta las imperfecciones de sus rostros. Se tropieza por el uso de los tacones altos de la manipulación. Los dedos torcidos arrastran el lápiz en el cuaderno de la decadencia. Suma desprestigio. Vive tiempos de crisis. La industria está a la baja.

Los cinco emblemáticos encuestadores —muy dados a las vistosas apariciones públicas— cuentan la historia en el sentido correcto pero fallan en el “diagnóstico” final de la elección presidencial 2012: la diferencia entre el primer y segundo lugar es mayor a la estimada.

Varias muestras se transforman en moneda de cambio. Forman parte de la propaganda electoral. Ya no son aquellos instrumentos concebidos para generar certeza en la incipiente democracia azteca. Ahora navegan entre la prostitución de algunas empresas para proteger sus intereses y la perversión de muchos entrevistados interesados en ocultar sus verdaderas intenciones.

Escribo de lo que otros saben y de lo que a mí me consta.

Leo Zuckerman publicó el amplio ensayo “¿Quién es quién en las encuestas?” para darle a cada negocio el valor que merecen de acuerdo a los resultados obtenidos, de entrada cuenta:

Dos semanas antes de la elección de gobernador de Michoacán, Joaquín López-Dóriga entrevistó en Radio Fórmula al candidato del PRI. Le preguntó qué opinaba de las encuestas del Gabinete de Comunicación Estratégica (GCE), publicadas en Milenio, que le daban la delantera a la candidata del PAN, Luisa María Calderón, con 37% de las preferencias, seguida por el priísta Fausto Vallejo con 22% y ubicando en tercer lugar a Silvano Aureoles, candidato de los partidos de izquierda, con 13%.

Vallejo le respondió: “Inicialmente me daba a mí ventaja, pero no llegamos a ningún acuerdo y obviamente pasó a otros momios a favor de la candidata”. ¿Estaba escuchando bien? ¿El candidato del PRI estaba afirmando que porque ellos no habían llegado a un acuerdo con la casa encuestadora los resultados de la encuesta se habían volteado a favor de la candidata del PAN? Vallejo abundó: “Se acercaron conmigo, me enseñaron las encuestas que ellos traían: llevábamos 10 o 15 puntos arriba. No establecimos el contacto. Sé que establecieron contacto por otro lado, pero a los pocos días habían cambiado totalmente la encuesta que nos habían mostrado”.

Con la expresión “otro contacto”, obviamente Vallejo se refería a la candidata Luisa María Calderón. Según los priístas, GCE ahora estaba trabajando para ella.

No tiene nada de malo que un partido contrate a una casa encuestadora. El problema es que esta misma firma publique su encuesta en un medio y no aclare quién está pagando el ejercicio demoscópico. Peor aún si el que paga es su cliente que aparece arriba en las preferencias. Se trata de una falta de transparencia por parte de la candidata, de la encuestadora y del medio de comunicación.


Pero la implicación de Vallejo era aún más alarmante: como él no había llegado a un arreglo económico con GCE, los resultados de la encuesta habían cambiado a favor de La Cocoa Calderón. De tener arriba al priista, las intenciones de voto se voltearon a favor de la panista. La acusación era gravísima: GCE estaba vendiendo los resultados de su encuesta al mejor postor.

Al día siguiente, en el noticiero de José Cárdenas en Radio Fórmula, el director general de GCE negó que su encuesta estuviera “cuchareada” (Nexos, marzo 2012).

Finalmente, el priísta ganó la elección con 35.44% de los votos y la panista obtuvo 32.63, según los datos del Instituto Estatal Electoral de Michoacán.

Con más Penna que gloria, Consulta Mitofsky difundió en El Heraldo de Aguascalientes (17/6/12) una encuesta levantada en vivienda del 2 al 4 del mes pasado en el “Distrito Federal III con cabecera en Aguascalientes”, donde los candidatos del PRI, en la intención de voto, aventajaban ampliamente (10% promedio) a sus oponentes del PAN, inclusive aseveraba que la preferencia hacia Patricia Muñoz y Miguel Romo /Isidoro Armendáriz era mayor a la de Peña Nieto en 2%.

El resultado oficial del Distrito III, adverso al tricolor, contradijo las “estimaciones”, la “fotografía” fue tomada por temblorosa mano que la sacó movida, el “voto oculto” hizo travesuras, los “indefinidos e independientes sesgaron los datos”, el “diagnóstico” falló y las demás “explicaciones” se ofrecen para justificar el desacierto muestral y la percepción de los acuciosos analistas decretó en aquel momento que las cifras fueron manipuladas.

El documento ignoró, además, el Código de ética de mi cuate Roy Campos en el capítulo de la rentable transparencia para enterar al ciudadano de quién pagó el trabajo, quién ordenó la publicación y quién liquidó la factura en la empresa editorial.

Afortunadamente, para la buena salud de este escribano, la demoscopia no forma parte de su Gabinete Médico de Especialidades, presume con más gloria que Penna.

Porque alguien tiene que decirlo: encuesta o Walter Mercado, usted decide.

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