A propósito del centenario de Milton Friedman / Borrador de Futuro – LJA Aguascalientes
29/09/2020


El martes pasado se cumplieron 100 años del nacimiento de uno de los economistas e intelectuales más influyentes –y polémicos- de nuestro tiempo, Milton Friedman (1912-2006). Sus líneas de pensamiento han generado una diversidad de posturas políticas y académicas. Fue profesor de la Universidad de Chicago. Realizó importantes contribuciones en los campos de la micro y la macroeconomía; así como fijó ideales determinantes en la forma de hacer políticas públicas. Todo esto lo llevó a, en 1976, ser galardonado con el Premio Nobel de Economía.

Específicamente, sus principales contribuciones académicas se sustentan en su análisis sobre el consumo de los individuos, sobre el cual demostró que éste dependía del ingreso permanente y no del ingreso presente; o en otras palabras, el consumo de los individuos era afectado por sus propias expectativas y proyecciones. Asimismo, introdujo una nueva variable en el análisis del desempleo y la inflación (curva de Philips): la expectativa a largo plazo.

En las políticas públicas, su influencia se centraba en la libertad de elección de los individuos, la privatización, la apertura de los mercados a la libre competencia; y, en consecuencia, enfatizaba en una disminución de la intervención del Estado en áreas que no le correspondieran (incluso señalaba que el Estado sólo debiese intervenir en lo que respecta a la Defensa Nacional).

Su ferviente defensa acerca de la libertad individual y del libre mercado también tuvo gran influencia en el tema educativo. Es ahí en donde me centraré. Milton Friedman fue el principal precursor del financiamiento educativo tipo Vouchers (cheque escolar). Este tipo de financiamiento obliga al Estado a proporcionar a cada niño un monto que cubriera el costo total per cápita del sistema de escuelas públicas, y así proporcionar a las familias la capacidad de elección en el tipo de educación que desean para sus hijos.

De acuerdo al mismo Friedman, este tipo de financiamiento representa un mecanismo eficiente en la búsqueda de mejorar la calidad sistémica de la educación. Esto implica dejar a un lado el sistema burocrático y monopolizado de la educación pública (la cual, de acuerdo a Friedman, representa un obstáculo para la mejora de la calidad educativa y por lo tanto debiese desaparecer). Por otro lado, la libre elección es un incentivo para las escuelas privadas (que gozan de autonomía) que se encuentran dentro del mercado de la educación y que buscará la atracción de clientes. Así, bajo este enfoque, gracias a la flexibilidad con que cuentan para innovar y mejorar las escuelas privadas, se producirá una mejora en la calidad educativa general para toda la población.

Estas ideas acerca de orientar las políticas educativas al mercado fueron empleadas por diversos países en el mundo. En América Latina, Chile (país precursor) y Colombia adoptaron el financiamiento escolar tipo Vouchers. En definitiva, la evidencia no permite validar la hipótesis de Milton Friedman relacionada a la mejora en la calidad. En primer lugar, la libre elección de escuelas ha desencadenado efectos relacionados a la segregación social, en donde los alumnos pertenecientes a familias de bajos ingresos, y con bajo nivel académico se han quedado rezagados. Asimismo, sostener que las escuelas públicas son mejores que las privadas es un argumento que carece de respaldo empírico. Si bien en simple comparación puede resultar que efectivamente las escuelas privadas son mejores, existe un sesgo de selección que invalida esta hipótesis. En este sentido, diversos estudios han demostrado que controlando por características socioeconómicas de los alumnos, las diferencias entre escuelas públicas y privadas desaparecen, y si éstas existen, incluso son favorables para las escuelas públicas.

Ante todo esto, podemos abrir un cuestionamiento importante para el caso de México. ¿Acaso el beneficio fiscal decretado en febrero del año pasado no es un mecanismo derivado del financiamiento tipo Vouchers? Por supuesto que lo es. Entonces ¿podríamos anticipar efectos no deseados de segregación social? Efectivamente. Recordemos que este beneficio es sólo dirigido a las familias que invierten en la educación privada de sus hijos. Esto de entrada beneficia a las familias de clase media y alta que ya cuentan con sus hijos en escuelas privadas. Sin embargo, también se puede considerar como un estimulante a aumentar la demanda en estas escuelas. Es decir, las características del beneficio son propias de la apuesta de Friedman por el libre mercado en educación; lo cual no sólo beneficia a unos cuantos, sino además, y de acuerdo a un trabajo que realicé (publicación en proceso), nos muestra que el Gobierno Federal está dispuesto a realizar un gasto fiscal (dejar de percibir ingresos) por más de 52 mil millones de pesos ($52,084,999,900.00) con el único fin de estimular a la educación privada de este país.

Si se quiere, se puede decir que en esta ocasión aproveché el centenario del nacimiento de Milton Friedman para discutir que su postura acerca de la libre elección, la competencia y la predominancia en sí del libre mercado en la educación hasta el momento no puede ser validada. Incluso me atrevo a decir que es errónea. Y lo más importante, aproveché la ocasión para recordar que su legado aún persiste. Ya no sólo en “otros países”. Ahora está instalado en México. Por lo tanto, era menester expresar la preocupación acerca de potenciales efectos no deseados, como la segregación social, que pueden darse en el sistema educativo mexicano.

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