Política

Los partidos políticos son una máscara que esconde lucha por el poder: CROM

  • 50 millones de mexicanos les dijeron: “¡hey, ustedes, ya pónganse a trabajar!”
  • Mitómanos, con incontinencia verbal, inconsistentes, salidos de la realidad, soberbios, cínicos

 

Jesús Enrique Ramírez Ramírez, secretario general de Confederación Regional Obrera Mexicana (CROM) en Aguascalientes, criticó a los partidos políticos porque no han cumplido con la gente.

Foto: Roberto Guerra

El apenas hace unos meses dirigente obrero blanquiazul y hoy resuelto priísta, Jesús Ramírez, remitió a los institutos políticos al pediatra, por demasiado chiquitos; al geriatra, por viejos; y al psicólogo, por bipolares.

En conferencia de prensa, dijo que en cualquier sistema presidencial, cuando el principal cargo lo lleva una sola persona, los partidos políticos son naturalmente débiles, porque dependen de la suerte de esa persona.

En México, añadió, “los hemos fortalecido jurídicamente, pero realmente le va bien al partido en función de cómo le vaya a su presidente o a su candidato, y esto es una debilidad intrínseca”.

Mencionó que los partidos políticos son una forma de organizar la voluntad de los ciudadanos para contender por el poder y la democracia, un método para producir gobierno, pero también “una máscara que se esconde tras una lucha por el poder, y la única vía para acceder al poder de acuerdo a nuestro sistema electoral son precisamente los partidos políticos”.

Consideró que los partidos han dejado mucho que desear, no han llegado más allá y se quedaron en la mediocridad, “y podemos anotar algunas características de esas enfermedades de los partidos: muchos tendrían que ir al pediatra, porque son muy chiquitos; otros, al geriatra (se pasan de viejos), otros al psicólogo y algunos al Semefo [Servicio Médico Forense], de plano. Otros están graves de imagen, pésimos en imagen; son mitómanos otros, digan lo que digan la gente no les cree, la sociedad está convencida de que mienten. Algunos más tienen incontinencia verbal, nos inundan de frase, de retórica, y no hay hechos, no hay resultados, no abanderan causas, no son consistentes. Otros son débiles de atención, no están atentos a nada, sólo a cuestiones internas, enfrascados en sus pugnas; ni siquiera están atentos a la realidad. Mejor dicho: están fuera de la realidad”.

Unos más, otros menos, pero todos reflejan estas características de enfermedades, dijo, y resaltó: “algunos tienen problemas de personalidad, son bipolares, con frecuencia los partidos pueden caer en la soberbia, en el cinismo, en mesianismos; dicen ser dueños de la verdad –desvergonzados, desmesurados– hay algunos casos en donde son realmente primitivos”.

También, se resisten al cambio, repelen la modernidad, añoran el pasado. Hay otros que son realmente arbitrarios, autoritarios, “el que está de acuerdo conmigo es bueno y el que no coincide conmigo ni me da la razón, es malo y es traidor”.

Y unos que de plano prefieren ser oposición siempre, “se sienten más cómodos en su zona de confort, sólo exigiendo resultados a los demás. Pero los partidos que tenemos están muy lejos de la altura y la grandeza que se requiere, para enfrentar los problemas nacionales”.

Estimó que se requiere de partidos que se acerquen a la gente, que hagan suyos los problemas populares, “aunque no debemos dejar de lado que los partidos son lo que hemos construido; son reflejo de la misma sociedad y esto está provocando una degradación de la política, la degradación de nuestro sistema político que ha propiciado una enorme desconfianza”.

Sin embargo, hasta ahora lo único que se ha podido corregir de estos grandes vicios, a falta de una gran reforma político-electoral, son los votos de los ciudadanos,  “hay 50 millones de mexicanos que dijeron: ‘¡hey, ustedes: ya pónganse a trabajar; ya pónganse a hacer las cosas y den resultados!’” señaló para concluir, el dirigente de la CROM en Aguascalientes.

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Javier Rodríguez Lozano

Javier Rodríguez Lozano

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