¿Refundación del P.R.I.? / Jorge Izquierdo Bustamante - LJA Aguascalientes
18/05/2024

“Estamos listos para enfrentarnos al futuro inmediato de la nación, planteando con amplitud sus problemas y buscando con libertad sus soluciones: Lo uno y lo otro requieren valentía y responsabilidad, para que todos expongan sus ideas sin  demagogia. Por ello pido valor sin estridencias, dignidad sin acomodamientos, responsabilidad que nos coloque por encima de todo para servir exclusivamente al supremo interés de México”.

Carlos Alberto Madrazo Becerra

Hoy que es inminente que Enrique Peña Nieto será el próximo presidente la República, es quizás el momento adecuado y propicio para que el Partido Revolucionario Institucional busque su refundación. Me atrevo a señalar esto, por el hecho mismo de que en los pasados 12 años en que el PRI fue oposición, después de más 70 años de haber sido el partido en el Poder Ejecutivo federal, y lo cual le valió el calificativo de partido hegemónico, nunca se preocupó por buscar una fórmula que le diera la certeza de que debía cambiar y volverse una alternativa de gobierno; sólo parece haber permanecido en la contemplación de la lista interminable de los errores del PAN, que fue a través de éstas más de dos décadas el mayor promotor del PRI, y a quien en los últimos años los priístas le deben su regreso a la Presidencia de la República.

En algo en lo que siempre han coincidido la mayoría de los analistas y estudiosos del sistema político mexicano, es que el PNR, después PRM y al final PRI, es un partido que se construyó desde el poder, o lo que es lo mismo desde la Presidencia de la República, lo cual de alguna manera anuló la posibilidad de que este partido pudiera ser el canal de expresión de núcleos sociales que no estuvieran en las filas del gobierno, en muchas de sus etapas imposibilitó la capacidad de tener el pulso real de la situación nacional, ya que finalmente todo se veía desde el poder, y por ello, obnubiló mentes y anquilosó pensamientos.

Así que si la historia del PRI nos dice que es un partido que se creó desde el poder, tal vez ahora que los priístas regresan al Poder Ejecutivo federal en la persona de Peña Nieto, sea la ocasión para refundarlo y hacerlo de una vez por todas un partido político que tenga la posibilidad de presentar un proyecto de nación soportado por una orientación ideológica definida de la que adolece en la actualidad, y para comprobar este dicho, sólo quiero mencionar que en la XX Asamblea Nacional de este partido, celebrada precisamente en Aguascalientes, se determinó que este partido se inscribía en la corriente socialdemócrata, lo cual le permitía “avalar los valores sociales democráticos, igualitarios y libertarios que también se han dado a lo largo de nuestra historia. Es la unión de los principios de libertad, igualdad, solidaridad, justicia, tolerancia, paz, construcción institucional y otros”, y hasta la fecha esta definición ideológica no ha permeado en las filas del priísmo, que en su mayoría no sólo no sabe definir qué es la social democracia, sino peor aún, no sabe que ya son un partido social demócrata, y que pertenecen a la Internacional Socialista.

Además esta refundación podría ser la oportunidad histórica de revisarse hacia adentro, y valorar de manera objetiva varias cosas, entre ellas sus documentos básicos (declaración de principios, programa de acción, estatutos y código de ética), su democracia interna, sus sectores y organizaciones (para que dejen de ser membretes, que sólo funcionan para la repartición de candidaturas por sus famosas “cuotas), su línea ideológica (ya que difícilmente seguirá en la social democracia, porque no creo que exista mucha identificación de EPN con esta corriente de pensamiento), sus procesos de selección de candidatos y otras muchas más.

Cuando hablo de refundación me quiero referir a que los priístas deberán marcar una pauta muy real sobre el papel que quieren desarrollar ahora que un compañero de sus filas será el presidente de la República, deberán decidir entre ser una mera comparsa del gobierno federal priísta o ser un partido político que acompañe al Ejecutivo federal, pero también lo vigile señalándole desviaciones, fallas e incongruencias, lo cual deberá suceder desde el hecho mismo en que Peña Nieto nombre su gabinete, que deberá ser un gabinete con identificación con el PRI, porque precisamente EPN llegó al Ejecutivo federal por ese partido; ya no más incongruencias como las que cometió Ernesto Zedillo Ponce de León cuando invitó a Antonio Lozano Gracia (PAN) como procurador general de la República. Entiéndase no es un asunto que tiene que ver con que militen en otro partido, sino que en esencia no existe identificación ideológica en la interpretación de los temas nacionales, sino todos militarían en los mismos partidos, no es un asunto de capacidad sino de congruencia.

El Partido Revolucionario Institucional tendrá que decidirse pronto en cómo es que quiere ser visto por sus militantes y simpatizantes, pero sobre todo por la sociedad civil, deberá refundarse, para que pueda decir como John F. Kennedy le contestó a Harry S. Truman, cuando éste le reclamó que era muy joven para tratar de ser presidente de los Estados Unidos, Kennedy le dijo “es tiempo de borrar los viejos mitos, engaños y sospechas”. Así el PRI podrá adecuarse a los nuevos tiempos, y tener una propuesta y una nueva imagen ante todos los mexicanos, que le permita decir como alguna ocasión lo dijera Carlos Alberto Madrazo Becerra, “el partido es primordialmente una fuerza política, pero a la vez debe actuar como impulsor del movimiento hacia la justicia social, por el camino de la democracia”.

En este tenor se me hace simpático por decir lo menos, que ahora los panistas también hablen de refundación, cuando siempre en la oposición señalaron que de llegar al gobierno federal no se permitirían caer en los mismo esquemas del PRI, de que el partido se significase por ser un irrestricto aliado de su gobierno, aunque éste cometiera todo tipo de yerros y excesos, como los que tuvieron en su momento tanto Vicente Fox como Felipe Calderón. Ahora todo indica que la lucha por quedarse con los restos de ese partido, que se ha convertido en la tercera fuerza política del país será muy parecida a aquélla que significa a algunos animales carroñeros, que sólo se alimentan de cadáveres, nada más que la diferencia con éstos es que aquí todos participaron en la caza de su propio alimento, destruyeron su partido y ahora luchan por quedarse con los despojos del mismo.



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