La diplomacia comercial estadounidense / Taktika - LJA Aguascalientes
01/07/2022

 

 

 

Singapur, 17 de noviembre de 2012.  La secretaria de Estado, Hillary Clinton, se dirige a un auditorio congregado en la Universidad de Gestión de Singapur. La titular de la diplomacia estadounidense esboza, con tono hechizante, la nueva visión de la política exterior emanada desde Washington, la cual se centrará en conectar el poderío económico con la influencia global.

La escena arriba descrita sirve como introducción al presente artículo, el cual tiene por objetivo explicar al amable lector qué es la diplomacia comercial, por qué, cual sortilegio salido de la varita mágica de Harry Potter, Washington ha vuelto a priorizar esta rama de la diplomacia y cuál sería su posible influencia en las relaciones bilaterales entre México y la Unión Americana.

La diplomacia comercial es una actividad creadora de valor, la cual se enfoca en la promoción de las exportaciones y la atracción de la inversión extranjera directa y en apoyar actividades tales como inteligencia, redes, implementación de contratos y resolución de problemas. Entre sus actividades implícitas se encuentran: recolección y diseminación de la información comercial y la investigación de mercados existentes y potenciales sobre una base geográfica y sectorial; desarrollo de contactos con gobiernos y empresas en los países anfitriones y presentación del sector privado doméstico con estos contactos; promoción de los bienes y nuevos productos al mercado anfitrión, a través de la organización de seminarios, ferias comerciales y cabildeo directo.

En 1897, se creó la Oficina de Comercio Exterior con la misión de apoderarse del comercio mundial. Sin embargo,  fue hasta el 4 de marzo de 1909 cuando William Howard Taft fue juramentado como el presidente número 27 de la Unión Americana que la política exterior estadounidense fue centrada en el aspecto comercial con la denominada  “diplomacia del dólar”, la cual consistía en ayudar financieramente a los Estados menos desarrollados de América Latina y Asia, siempre y cuando éstos priorizaran al big business yanqui en la construcción de infraestructura. Por ello, la diplomacia comercial fue un componente clave de la política exterior estadounidense durante las siguientes cuatro décadas

Pero, al comienzo de la Guerra Fría, en 1946 fue subordinada al imperativo geopolítico de contener el expansionismo soviético. Sin embargo, a finales de los años 70, tras la debacle de Vietnam, el Shock Nixon y la Crisis Petrolera de 1973-74, Jimmy Carter, mandatario estadounidense fundó el Servicio Comercial Exterior para aumentar las exportaciones de la Unión Americana.

Una vez derrotada la Unión Soviética en 1991, las administraciones de George H.W. Bush y Bill Clinton priorizaron los temas económicos y crearon una serie de mecanismos tendientes a fomentar las exportaciones estadounidenses (El TLCAN). Al ocurrir los atentados terroristas de 9/11, George W. Bush, El Texano Tóxico, inmiscuyó a los Estados Unidos en aventuras bélicas en Afganistán, Irak y otras regiones del orbe bajo el mantra de la “Guerra Global contra el Terror”.


Barack Obama, tras lograr su reelección, se ha dado cuenta que su patria –con una deuda pública que equivale al 107 por ciento de su producto interno bruto, un desempleo del 8 por ciento, y después de haber derrochado sangre y dinero en la orgía imperial en Medio Oriente y Asia Central- no puede sostenerse como la nación número uno del orbe.

Por lo anterior, el político afroamericano ha vuelto a priorizar al comercio exterior como paliativo del desastre económico heredado y, durante su segundo mandato, se enfocará en promover, sin descuidar las cuestiones geoestratégicas, las exportaciones estadounidenses en las tres regiones con mayor dinamismo económico en el orbe: Asia, América Latina y África.

Si la prioridad del gobierno federal entrante es “desnarcotizar” la agenda binacional y centrarla en los aspectos migratorio y económico. Entonces, el equipo de política exterior del presidente electo, Enrique Peña Nieto, debe examinar cuidadosamente las propuestas que Barack Obama les presentará el próximo martes 27 de noviembre en Washington, las cuales podrían ser, con algunas variantes, una reedición de la “diplomacia del dólar”.

Esto se puede inferir, pues México es el tercer socio comercial de la Unión Americana, después de China y Canadá. Los Estados Unidos son el mayor socio comercial de nuestro país, comprando más del 80 por ciento de las exportaciones aztecas durante el año 2010. Por su parte, México es el segundo mercado más grande para las exportaciones estadounidenses agrícolas, las cuales alcanzaron un volumen de 16.6 billones de dólares en el año 2008.

El águila calva estadounidense, cuyo mercado interno está muy deprimido, pretende, como hace un siglo, apalancarse con los asiáticos y los latinoamericanos. Sin embargo, las circunstancias son muy diferentes, pues hace una centuria  la Unión Americana se encontraba en pleno ascenso político, económico y militar. Hoy en día, Estados Unidos ha visto menguar su influencia diplomática y económica, aunque todavía le queda un “gran garrote”, encarnado en su poderío bélico.

Aide Mémoire.-  ¿Qué objetivos geopolíticos y estratégicos pretende lograr Israel con su blitzkrieg contra la Franja de Gaza?

* Colegio Aguascalentense de Estudios Estratégicos Internacionales, A.C.

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