Las voluntades débiles se traducen en discursos / Oswaldo Rodríguez en LJA - LJA Aguascalientes
27/02/2024

 

 

 

Gustavo Le Bon expresó: “Las voluntades débiles se traducen en discursos; las fuertes en actos”

El ensalzamiento de falsos logros y vanagloriarse inmerecidamente está de moda en el sistema político de México. Tal pareciera que la ciudadanía recibe como una dádiva la promesa de cambio y la esperanza de la transformación personal e ideológica de las fuerzas y actores políticos del país.

Pese a la demagogia y las buenas intensiones de muchos, las cosas en México siguen igual. Los presupuestos siguen siendo desfachatados; los sueldos de los funcionarios públicos siguen siendo onerosos; la deuda pública sigue siendo el único factor de supervivencia gubernamental; la corrupción sigue arraigada; y los pocos beneficios sociales, económicos y políticos del país siguen siendo para unos cuántos; así que pobres, muy pobres, pero bien pactados.

Sin demeritar los buenos propósitos de transformación, de consenso y de progreso, la realidad es que México lo que requiere es un actuar responsable, congruente y con sentido común de parte de la administración pública en general y los personajes que en ella convergen.

En días pasados presenciamos, aunque no todos participamos, de la firma del muy “inspirador” y célebre Pacto por México, en donde distintas fuerzas políticas, gobiernos e iniciativa privada, acordaron ahora sí trabajar por el bien de México. Más vale tarde que nunca.

Lo que hay que destacar es la expectación mediática que ello conllevó, y el desborde de buenas intenciones que se dio a lo largo y ancho del país.


Sin embargo, tal pareciera que antes de la firma del pacto, nadie sabía entonces cuáles eran las responsabilidades que tenían para con la ciudadanía y no de ahora, sino de por lo menos 100 años atrás, mismas que no han sido cumplidas y ahora vemos por qué.

En dicho documento se acuerda trabajar en cinco ejes rectores, mismos que van definiéndose según las características de los sectores involucrados.

El primero es llamado: “Acuerdos para una Sociedad de Derechos y Libertades”. En este punto se enumeran las acciones a seguir y son: Garantizar seguridad Social Universal; Sistema Nacional de Programas de Combate a la Pobreza; Educación de Calidad y con Equidad; La cultura como elemento de cohesión social; Defender los derechos humanos como política de Estado; Derechos de los pueblos indígenas.

El segundo de los puntos pactados fue denominado: “Acuerdos para el crecimiento económico, el empleo y la competitividad”. En éste se destaca la labor que deberán de seguir los pactantes y los diferenciaron de la siguiente manera: Extender los beneficios de una economía formada por mercados competidos; Promover el desarrollo a través de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación; Desarrollo Sustentable; Mejorar la gestión de residuos; Realizar una reforma energética que sea motor de inversión y desarrollo; Transformar la minería en una industria eficiente y socialmente responsable; Transformar la banca y el crédito en palanca de desarrollo de hogares y empresas; Transformar el campo en una actividad más productiva; Aplicar una estrategia Nacional para el Desarrollo del Sur–Sureste; Acciones de la Estrategia Nacional para el Desarrollo del Sur-Sureste; atender la Deuda de los Estados; y Realizar una reforma hacendaria eficiente y equitativa que sea palanca de desarrollo.

En la tercera parte del convenio, se describen las acciones que México necesita para salir de la tragedia en la que se sumergió los últimos 12 años y lo citaron: “Acuerdos para la Seguridad y la Justicia”. A criterio de los constructores del acuerdo, los puntos medulares de la seguridad del país tienen que ser atendidos de la siguiente manera: Implantar un Plan Nacional de Prevención y Participación Comunitaria; Reformar los cuerpos de policías; Implantar en todo el país un Código Penal y un Código de Procedimientos Penales Únicos; Reformar la Ley del Amparo; y una Reforma integral del sistema penitenciario.

En el cuarto puesto del compromiso que adquirieron los participantes viene sin duda uno de los lastres más terribles de México, mismo en el que se han impulsado desde hace varios años ya algunas acciones, todas sin resultados y empeorando incluso en algunos puntos. A éste lo denominaron: “Acuerdos para la Transparencia, Rendición de Cuentas y Combate a la Corrupción”. Luego de un profundo “análisis”, los líderes de opinión y cabezas de fuerzas políticas, consideraron que deberían instrumentarse las siguientes acciones: Instrumentar la Reforma para la Rendición de Cuentas Contables; Crear una Reforma para ampliar facultades del IFAI; e implementar el Sistema Nacional contra la Corrupción.

Y por último, pero no menos importante, quedó plasmado en dicho documento la parte política, lo que de una u otra forma define cómo deberán comportarse las distintas ideologías políticas en torno al mentado pacto. A este punto lo llamaron: “Acuerdos para la Gobernabilidad Democrática”. Aquí es de destacar que los puntos que definen como importantes, serán seguramente el mismo talón de Aquiles que tarde o temprano descare las ambiciones e intereses de grupos y personas, pues van en el paquete los siguientes factores: Gobiernos de Coalición; Partidos Políticos y Elecciones; Reforma del Distrito Federal; Revisión global de los fueros; Leyes reglamentarias de la reforma política; Revisar la reelección de legisladores; y Medios de Comunicación.

Éstos son los acuerdos que nos hicieron favor de realizar los gobiernos, partidos y empresarios.

Al analizar cada una de las partes que conforman este pacto vemos que ya son responsabilidades constitucionales y derechos de todos los mexicanos. No hay un hilo negro que descubrir, el pacto se hace con la ciudadanía para simple y sencillamente cumplir y hacer cumplir la Ley, reglas que ya obligan a realizar no sólo estas acciones del pacto, sino todo lo que va encaminado al bienestar social.

Ya es responsabilidad ineludible del Estado dotar a los ciudadanos de las condiciones de justicia y paz, lo único que necesitamos es un actuar pulcro y con profunda sensibilidad de las necesidades de todos, buscando las soluciones adecuadas, siempre privilegiando el progreso integral de México.

Los mexicanos y sus necesidades están muy por encima de cualquier pacto político. Lo único que pedimos es que los gobernantes actúen con sentido común y que el servicio público que desempeñen se aleje de sus aspiraciones partidistas, quitando colores y ambiciones personales. Los pactos pueden dejarlos para la foto, los ciudadanos exigimos soluciones.

* Presidente del Movimiento Ciudadano


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