Opinión

La fiesta tricolor / Cinefilia con derecho

 

En muchas de las columnas y notas periodísticas, el día de ayer se hablaba de la gran algarabía que se vivió el sábado en la sede estatal del Partido Revolucionario Institucional durante el registro de todos aquellos aspirantes a alguna candidatura ya sea de diputados o presidentes municipales que nos representarán a los priístas en los próximos comicios estatales de julio. Una vez que fue iniciado el proceso interno, la primera etapa fue terminada cuando se completó la emisión de los Manuales de Organización y la selección en asambleas territoriales de aquellos delegados que habrán de votar por los candidatos, esta parte del proceso fue referida en nuestra columna La democracia en el PRI (La Jornada Aguascalientes, 14 de enero de 2013) en esta siguiente fase, los interesados se inscriben y esperan a que se emita un dictamen para, el 15 de marzo, iniciar las precampañas todos aquellos que cumplan con los requisitos y documentos solicitados en la convocatoria y el respectivo manual.

Y sí, en verdad fue una fiesta tricolor: uno a uno los aspirantes desfilaron ante la mesa de registro presidida por el Dr. Alberto Solís Farías (presidente de la Comisión Estatal de Procesos Internos) acompañados y arropados por adeptos, familiares y un sinfín de artilugios. Lo mismo la tradición del priísimo de antaño que incluye mantas, banderas, cartulinas, grupos norteños y bandas (una bastante buena) porras de seguidores, que una moderna concepción que incluyó aspirantes de la sociedad civil ampliamente reconocidos, familiares, saltimbanquis, jóvenes acompañados de jóvenes y un gran etcétera. De hecho, el sector de la juventud partidista se vio amplio y muy bien representado en los aspirantes. Lo hermoso de la fiesta del sábado fue poder ver marchar a todos y cada uno de los aspirantes junto con sus simpatizantes, en todos los casos los rostros fueron de emoción, de auténtica empatía y sobre todo de manifestar un auténtico fervor por el partido y el respectivo aspirante. Y aunque la sede del Comité Directivo Estatal por momentos era insuficiente para contener las manifestaciones de apoyo, en todo momento imperó la cordura, el respeto, la alegría de todos los grupos que integran este gran partido.

Una fiesta llena de tricolores de distintas  tribus partidarias. Algo parecido a lo que sucede en El tren de la vida (Train de vie, 1998) cuando dos grandes grupos (judíos y gitanos) integrados a su vez en su interior de otros subgrupos, se reúnen a bailar y cantar al ritmo de música tanto gitana como judía (klezmer) que va integrándose en una sola que termina convertida en un enorme ritmo y mezcla de culturas, todos bajo un mismo objetivo. La película es en lo personal una de mis favoritas sobre la Segunda Guerra Mundial, filmada por Radu Mihaileanu, antes que  La vida es bella (algunos afirman que Roberto Benigni le robó la idea) es una comedia que aborda con bastante buen humor el holocausto: un grupo de judíos de un pequeño poblado cuando descubre que los nazis están llevando a comunidades enteras a campos de concentración idean un disparate: compran un tren y se disfrazan unos de nazis y otros de deportados, la idea es llegar a Rusia y de ahí a Palestina. Los problemas comienzan a aflorar en la medida que avanza la autodeportación: falta de recursos, pero sobre todo los problemas internos cuando un grupo de judíos se vuelve comunista y comienza a renegar de las tradiciones. Una película que utiliza bastante bien las situaciones contradictorias de las ideologías de aquellos años, sumamente divertida (la recomiendo ampliamente, puede verse gratis en Youtube) y sobre todo una banda sonora majestuosa, compuesta por el gran Goran Bregovic. Por cierto mi disco favorito de este último (ironías de la vida) es el de Alkohol (2009).

La Comisión Estatal de Procesos Internos recibió en los términos estatutarios todas las solicitudes presentadas el pasado sábado. Su actuación ha sido siempre bajo los principios de imparcialidad y legalidad,  sin que esto signifique que todos estén de acuerdo con ella, siempre es sospechosa la unanimidad, dirían los clásicos. Su misión en el fondo es abonar a un proceso interno que permita que al final del mismo, nuestro partido cuente con los mejores candidatos, pero que además se mantenga la cohesión, la unidad. ¿Qué sigue ahora? Un doble mecanismo, por un lado el análisis técnico y jurídico que permita a la Comisión emitir dictámenes sobre la validez o invalidez de las solicitudes antes del 14 de marzo. Del otro, un proceso político de negociación que congenie intereses, determine candidaturas de unidad, en general que abone a preparar los arcabuces para la verdadera contienda: la del 7 de julio.

Al día de hoy hay 76 personas registradas, 76 voces pero un solo proyecto. Como en El Tren de la vida, buscamos llegar a una primera estación que es la definición de candidaturas, como el caso de un rabino que es el líder del pueblo de la película, lo más importante para la alta dirigencia del Partido es llegar siempre juntos, toda la familia revolucionaria.

rubendiazlopez@hotmail.com



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Rubén Díaz López

Rubén Díaz López

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