Entrevista a Juan Manuel Villalobos, autor de Alguien se lo tiene que decir – LJA Aguascalientes
15/09/2020


 

Para mí escribir es hacer, de alguna manera, una geografía sentimental

  • “Si algo me gusta de la escritura es la relectura; es la edición de mis propios textos, disfrutar de cada frase, una y mil veces si es necesario”

 



 

Alguien se lo tiene que decir (Tumbona, 2012) es el más reciente libro de relatos del escritor Juan Manuel Villalobos (Ciudad de México, 1972), quien además ha publicado la novela La vida frágil de Annette Blanche (Losada, 2005) y fue editor de la antología de crónicas Con la sangre despierta (Sexto Piso, 2009).

Son 13 los relatos que conforman este libro en el que los temas de la amistad, el secreto, la soledad, la incomunicación y el amor se enhebran,  una serie de encuentros casuales que da pie a estos relatos que pueden tener como escenario lo mismo a Sidney que Viena o la Ciudad de México, la diferencia de escenarios termina funcionando como un espejo en el que vemos reflejada la soledad que arrastramos los seres humanos, en un momento en el que las relaciones humanas parecen mantenerse en un nivel de superficialidad buscando no hacernos ningún daño, algo que le sirve a Juan Manuel Villalobos para ahondar en el silencio, en el desconcierto, en la soledad a la que los hombres se autocondenan.

Javier Moro Hernández (JMH): ¿Cómo surge este libro de relatos?

Juan Manuel Villalobos (JMV): Tras haber escrito y publicado mi primera novela, La vida frágil de Annette Blanche, sentí la necesidad de ir por otros caminos de la ficción, más condensados; fue así que comencé a imaginar escenarios e ideas, y a vislumbrar un libro de cuentos que pudiera tener un hilo conductor: las relaciones sentimentales, amorosas, laborales, familiares; en otras palabras, problemas, algunos de ellos, cotidianos. Después vinieron, poco a poco, las encrucijadas, los conflictos, los dilemas de los personajes.

JMH: Hay una pátina de tristeza que cubre todos los cuentos de Alguien se lo tiene que decir, tristeza que no necesariamente es evidente, pero es una especie de sentimiento oculto en el fondo de los relatos. ¿Qué opinas sobre esta impresión?

JMV: Hay mucho de cierto en lo que dices; de alguna manera, siempre he querido rozar el tono poético, nostálgico, melancólico con mis palabras; impregnar la ficción con una voz que nos cuente más cosas de las que nos cuenta literalmente; así que sí hay un halo de tristeza en cada relato; de la búsqueda continua de cada personaje narrador, de un lugar, de un sentimiento, de un mundo por descubrir, de una mentira, de un engaño, de una tragedia. Quizá puede percibirse en los relatos “Porto de Barqueiro”, “Invierno en Viena”, “King Street” o “Bancos de niebla”, de manera más nítida, pero también en el resto. Hay, sin duda, una escritura que nace de la decepción: otra vez, sentimental, laboral, humana.

JMH: ¿Cuánto tiempo te tomó escribir este libro de cuentos?, ¿todos los textos que lo integran fueron escritos pensando en formar parte de un libro en específico?

JMV: Me llevó alrededor de un año; después, obviamente, tuvieron que ser afinados, releídos, y hasta finalizados; quiero decir, un cuento, un libro, no se siente terminado del todo, sino hasta que finalmente ve la luz; y sí, fueron concebidos todos para este libro.

JMH: Tus cuentos abordan el tema de las decisiones difíciles, instantes en fin, que puedes cambiar la vida de una persona. ¿Cómo surge el tema, la posibilidad de abordar estos instantes, estos momentos?

JMV: A partir de la cotidianidad; en la vida estamos rodeados de esos instantes, momentos, decisiones que, aparentemente, no son tan relevantes, pero lo son; de frases, de hechos, de actitudes de otros que pueden cambiar nuestro rumbo; de reflexiones que, en cierto punto de nuestras vidas, nos hacemos. La vida es eso, la permanente toma de decisiones.

JMH: Una de las cosas que me llamó la atención de tu libro es la diversidad de escenarios en los que suceden los cuentos, ¿por qué esta decisión sobre los escenarios?

JMV: Para mí escribir es hacer, de alguna manera, una geografía sentimental; es recorrer lugares en los que he vivido o he visitado; o incluso, en donde nunca he estado; es volver a esos sitios que formaron parte de mí; que me marcaron como persona, como escritor, quizá. Me gusta pensar que uno escribe sobre personas, pero también sobre lugares que tienen la misma fuerza que una persona.

JMH: Tu libro aborda, desde cierta perspectiva, las relaciones de pareja contemporáneas. Pienso que tal vez se deba a que muchas de las decisiones complicadas que tomamos en nuestras vidas se toman en el ámbito del amor y sus complicaciones.

JMV: Vivimos en sociedad, en pareja, en familia, así que cada decisión que tomamos toca a varias personas; por más personal que sea nuestra manera de actuar en la vida, hay gente que depende de nuestras decisiones; nosotros dependemos constantemente de las decisiones de otros, así que, cuando un delgado hilo se mueve en torno a nosotros, en realidad se mueve en torno a todos. Luego, desde luego, hay que contar con el azar, la fortuna, la inspiración, la inteligencia.


JMH: No conocemos mucho de los personajes, pero con los elementos que nos das podemos darnos cuenta de que están en un momento determinante en sus vidas. Este proceso de atrapar la tensión en un momento debe ser un proceso complicado para el autor por lo que quería preguntarte cómo llevas el proceso de escritura de tus relatos.

JMV: Es el relato mismo el que proporciona sus cadencias, sus pausas; es el que nos da la pauta para decir, o dejar de decir; es él mismo, cuando escribimos, el que nos sorprende; si un escritor no se sorprende a sí mismo mientras escribe, seguramente se está equivocando en algo. Si mientras escribimos, no tenemos esa suerte de “iluminación” sobre un hecho del relato mismo, entonces, es muy probable que el lector lo encuentre anodino. La tensión de la que hablas es la tensión misma con la que se escribe.

JMH: ¿Qué diferencias notas entre tus trabajos anteriores (la novela La vida frágil de Annette Blanche o las crónicas periodísticas) y este libro de relatos?

JMV: La escritura de ficción, de una novela, de un relato, requiere tiempo, mucho tiempo; requiere paciencia; se trata de una especie de ensayo y error; se necesita encontrar el entusiasmo en cada momento en el que uno se sienta a escribir; la escritura periodística es un trabajo bajo presión; pide responder aquí y ahora; así que para la gente que escribe lentamente, como escribo yo, el periodismo es un suplicio; no poder corregir, no poder editar, no poder releer cuantas veces se nos dé la gana, hace que el periodismo incurre en miles de errores, de fallos, de imprecisiones; y a mí no me gusta vivir bajo la dinámica de lo inmediato, así que escribir una novela, escribir relatos, es permitir al tiempo dejar madurar una historia. Si algo me gusta de la escritura es la relectura; es la edición de mis propios textos, disfrutar de cada frase, una y mil veces si es necesario.

JMH: Juan Manuel, por último, ¿en qué nuevos proyectos te encuentras trabajando?

JMH: Hace un año terminé mi segunda novela, Los secretos de la luz, que sigue en busca de editor; en abril de este año, tengo previsto publicar una novela a cuatro manos, con un escritor francés, escrita en dos lenguas, con motivo de la designación de Marsella como capital cultural europea, 2013. El libro se llama If Marseille, y se escribió en tiempo real, durante el año 2012. Es un homenaje y una crítica a Marsella. Lo publicará, en francés, la editorial L’atinoir http://www.latinoir.fr/.

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