Gana Nicolás Maduro – LJA Aguascalientes
15/08/2020


Arturo Cano
Enviado
Periódico La Jornada

El chavismo sin Chávez pasó su primera prueba. Pasadas las 11 de la no­che, tras una tensa es­pera y una guerra de declaraciones y rumores que adelantaban el triunfo de los dos bandos, la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE) compareció ante Venezuela para cantar los resultados: 50.66 por ciento de los votos para Nicolás Maduro, el hijo de Chávez, y 49.07 por ciento para el candidato unitario de la oposición, Henrique Capriles Radonsky, quien de este modo pierde ganando, al cerrar la brecha que lo separó del chavismo apenas en octubre pasado (la diferencia entre los dos bloques venezolanos pasa de un millón 637 mil sufragios a 235 mil).

La presidenta del CNE, Tibisay Lucena, busca no dejar espacio al pataleo de la oposición: Cuando el CNE da resultados, son irreversibles, tras informar que las cifras corresponden a 99.12 por ciento de las actas escrutadas y con una participación ligeramente inferior a la de octubre pasado (78.7 por ciento).

La expresión chavismo sin Chávez alude solamente al hecho de que por vez primera vez en 14 años el difunto presidente no apareció en las boletas electorales. Porque ésta fue una campaña marcada por la figura del presidente y el candidato Maduro era sólo un vehículo para votar por el legado del líder eterno de la revolución bolivariana.

Guerra de declaraciones



Esta es la segunda elección presidencial en menos de siete meses, pero las diferencias respecto de la última comparecencia de Chávez en las urnas son sustanciales.

En octubre, el candidato opositor Henrique Capriles salió de inmediato a reconocer su derrota.

Ahora, desde la tarde, los dos bloques que disputan la presidencia de Venezuela se trenzan en una guerra de declaraciones en la que ambos insinúan que han triunfado, mientras se dicen dispuestos a esperar los resultados oficiales.

Los dos equipos de campaña, además, llaman a sus seguidores a permanecer en la calles. La oposición, en los centros de votación donde se practican las auditorías que, por ley, deben ser públicas.

Del lado del chavismo, el jefe de campaña Jorge Rodríguez ordena dar cauce a la energía del pueblo y convoca a sus seguidores, al filo de las 8 de la noche, a concentrarse en el Palacio de Miraflores.

Media hora después, el vocero de la Mesa de Unidad Democrática (MUD), Ramón Guillermo Aveledo, tilda de irresponsable a Rodríguez y demanda a las fuerzas armadas garantizar la paz del país: Aquí, hoy, no están permitidas manifestaciones públicas, y menos en el Palacio de Miraflores.

En sus declaraciones públicas y en las redes sociales los dos bandos festejan desde temprano y se acusan mutuamente de engañar al pueblo.

La guerra en las redes sociales crece. Las cuentas de Twitter de Maduro, del PSUV y de Teresa Maniglia, directora de comunicaciones presidenciales, entre otras, son víctimas de hackers. Comandante, por ahora los objetivos no fueron alcanzados, la lucha sigue, escribe el impostor en la cuenta de la funcionaria.

“Ningún tipo de táctica sucia desde Bogotá va a torcer la voluntad del pueblo… es una muestra de desesperación”, dice Rodríguez, en referencia a las ligas del publicista de Capriles con el Partido de la U, del ex presidente colombiano Álvaro Uribe.

Los contendientes sólo coinciden en que los comicios contaron con una alta participación, similar a la de octubre pasado, que rondó 81 por ciento.

Fuera de eso, se dan con todo, mientras el general Wilmer Barrientos, jefe del Plan República, encargado de la seguridad durante los comicios informa de 43 detenciones en diferentes partes del país, asegura que ha ordenado intensificar el patrullaje para garantizar el orden y critica a los medios de comunicación opositores que difunden sin cesar incidentes ocurridos de mañana que fueron solventados.

¡Comienzan a llegar las actas y resultados… ¡crece el optimismo!, suelta un opositor en las redes, en un tuit que resume el tono general de los enviados por los votantes y dirigentes de la oposición.

“Quienes ahora están llamando a guarimbear (bloquear calles) son los que ya se sienten perdedores”, escribe el ex ministro chavista Jesse Chacón.


Intervencionismo estadunidense

Tras votar, Maduro anuncia que este lunes presentará nuevas pruebas directas del intervencionismo de funcionarios de la embajada de Estados Unidos en la situación interna de Venezuela.

A principios de marzo, poco antes de anunciar la muerte del presidente Chávez, Maduro ordenó la expulsión de dos agregados militares de la embajada de Estados Unidos a quienes acusó de conspiración.

Hoy pregunta: ¿Qué pasaría si un militar venezolano, agregado militar de Venezuela en la embajada en Washington, comienza a buscar militares en el Pentágono para que desconozcan la autoridad de (Barack) Obama o para que se alcen en armas contra Obama?

Fiel al eje de su campaña, Maduro se traslada al Cuartel de la Montaña, donde se hallan los restos del presidente Chávez, y con una mano sobre la placa de mármol dice: Padre, dame la bendición hoy.

Una salva de artillería es disparada en punto de las 4:25 de la tarde, hora de la muerte del presidente.

A lo largo de la jornada, Maduro y varios dirigentes expresan una y otra vez su compromiso de respeto al voto.

Resume Rodríguez en su comparecencia de las 8 de la noche lo que ahora se lee como un anticipo de una elección cerrada: En el supuesto de que el comando antichavista gane por un voto, nosotros vamos a reconocerlo, pero en el supuesto de que nosotros ganemos al menos por un voto, vamos a defender esa victoria con nuestro pueblo.

Si fuera necesario, estaremos en condiciones de defender acta por acta, sentencia el opositor Aveledo.

En una de las sedes del comando opositor, poco antes del anuncio de los resultados, se escuchan comentarios de este tenor: Te aseguro que si Maduro hubiera ganado ya habrían anunciado el resultado, dice una mujer, en referencia a la demora del CNE, que había prometido dar el anuncio tres horas después del cierre de las mesas de votación.

Otra señal de optimismo para los opositores es que se monta un templete y se cierra la avenida principal de Bello Monte, como a la espera de una celebración.

En un barrio clasemediero del municipio de Chacao no hay las tradicionales filas enormes, pero decenas de ciudadanos se mantienen a las afueras del centro de votación en chorcha dominical.

Cuatro mujeres maduras ana­lizan las campañas bajo una carpa, en un lugar donde el voto antichavista siempre supera 80 por ciento. Los oficialistas van mal, están asustados; mi nuera trabaja en el canal de televisión del Estado y me lo dijo, dice una, que se va pronto.

Luego hablan de su candidato. En esta campaña Henrique estuvo más crecido, más seguro y sabio, dice Martha Rivera, abogada.

Aunque desean con todas sus fuerzas que el candidato opositor triunfe, no están del todo seguras de la victoria.

–¿Y qué les parece cuando Capriles ofrece continuar los programas de Chávez?

–Está bien, es la única manera de ganar –dice Nélida Albarrán, pintora.

En el otro extremo de la ciudad, una pequeña multitud espera que Maduro salga de su centro de votación.

Un cuarentón con dos tatuajes en el brazo derecho lanza consignas. Se llama Alejandro Cedeño y trabaja de vigilante en un parque. “Al Che ya lo tenía, la firma del presidente Chávez me la hice apenas la semana pasada”, dice con orgullo.

–El candidato Maduro ha dicho que respetará los resultados si pierde. ¿Qué pasaría si gana Capriles?

–¡No! Sería la locura, habría explosión social y ellos no aguantarían a este pueblo en la calle.

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