Cada quien cuenta cómo le ha ido en la Feria / Vicente Pérez Almanza en LJA - LJA Aguascalientes
27/01/2022

Es una tarde-noche cualquiera en la Feria de San Marcos, patrimonio y orgullo de nuestro estado, el rostro turístico de Aguascalientes, el motivo por el que nos conocen no sólo en México sino en gran parte del mundo. Son cerca de las 7 de la noche, con ese sol que todavía pega, el calor que no cesa y el aglutinamiento de la gente que quiere venir a pasarla bien en la verbena abrileña. Suena la tambora allá a lo lejos rumbo “al Encierro”, un poco más allá: la música de DJ, la norteña y el reguetón. Hay ambiente para todos los gustos, al fin y al cabo es la Feria de ferias.

En vía pública además del alcohol, circulan miles de personas juntas, diversos gustos, creencias, edades, preferencias, todos se hacen presentes en el perímetro ferial, en su mayoría buscan pasarla bien de manera sana con los amigos, con la familia, la novia o el novio. Quizá ahí buscan una aventura o un “ligue” o simplemente pasar un buen rato de esparcimiento dentro de un ambiente festivo. El Teatro del Pueblo siempre es una opción, igual que el Foro del Lago. De pronto unos gritos, luego insultos y el inminente desconcierto de muchos alrededor.

“Me robaron el celular”, se escucha a lo lejos y todos de inmediato voltean como buscando, mirando a diversos lugares. “Agárrenlos, me robaron mi celular”, gritaba una chica mientras señalaba rumbo a la Plaza de Toros. La jovencita, acompañada de sus amigas, corrió, me imagino que buscando perseguir al, o a los ladrones, inmediatamente después sólo un murmullo de algunas personas e instantes después la imagen se borró en el ambiente propio de la Feria de San Marcos.

-Disculpe, oficial, a una chica le acaban de robar su teléfono, se fueron para allá, -me acerqué y le comenté a uno de los policías que pude localizar. –Pero entre tanta gente, ¿usted cree que los vamos a encontrar?-contestó.

Y tiene razón, puesto que tardé  más de cinco minutos en encontrar a un policía entre la muchedumbre, cuánto más tardaría él en ponerse en acción y en recorrer esa distancia entre toda esa cantidad de gente, para hacer su trabajo.

El problema es que las estrategias han fallado. Que los delincuentes actúan con tal facilidad que resulta insultante. Que las corporaciones encargadas de seguridad dentro de la Feria y para terminar pronto, en toda la ciudad, han sido rebasadas de lo que les corresponde. Que la ciudadanía ya no cree ni confía en ellos y que de mala manera, en muchas ocasiones bien merecido lo tienen.

Se puso tanto énfasis en el tema de la seguridad que con ello se generó una gran expectativa, misma que no se ha cumplido. Los índices delictivos, más que disminuir, aumentaron, algunos apenas en decenas de delitos por mes, pero otros, como los robos en toda su gama y sobre todo aquéllos con violencia se dispararon de manera alarmante. La gente esperaba mucho, respuestas inmediatas y acciones concretas, sin embargo quizá no se tuvo el tino de hacer las cosas como se debía o como la sociedad lo esperaba.

Ahora la falta de mando, el desorden por los tiempos que vivimos, la cerrazón, la simulación y la ineficacia están cobrando la factura y el panorama de seguir igual, no es nada alentador.

Sí, de acuerdo, los delitos se disparan en temporada ferial y es debido a la combinación del alcohol, la acumulación de miles de personas en espacios reducidos, la llegada de foráneos con “mañas” y la poca efectividad que se ha venido mostrando en los temas de seguridad pública. Todo eso hace que la fiesta de abril parezca tener un pase de libre acción para los delincuentes quienes hacen de las suyas y a sus anchas.

Es fácil encontrar comentarios a diario en las redes sociales que hablan de robos. Despojan a las mujeres de sus bolsas aun y cuando ellas las traen colgadas, se llevan las carteras de los hombres. Con lujo de violencia arrebatan celulares, joyas y demás prendas de valor; todo al amparo de la muchedumbre y la dificultad para operar de los elementos de seguridad. Sumando en ocasiones la poca disposición al trabajo que éstos puedan tener por cualquier situación que de plano resulta innecesario ya cuestionarles.

En promedio la delincuencia durante la feria tiene una escalada de un 60 o 70 por ciento, sin mencionar que los delitos de siempre se siguen cometiendo en las calles de la ciudad, puesto que las corporaciones encargadas de velar por todos, simplemente están focalizadas en un punto donde poca respuesta han de brindar.

Por supuesto que han disminuido los secuestros, los asesinatos y los delitos de alto impacto social o relacionados con el crimen organizado de altos vuelos, pero ¿qué me dicen de los delitos del fuero común?, ¿qué hay de los robos, de los cristalazos, de los asaltos con violencia? ¿Qué decirle a las personas que son despojadas de sus pertenecías las cuales han conseguido en base a un esfuerzo y un trabajo honesto?


A ellos que les digan que somos un estado de oportunidades y de progreso. A ellos que les digan que las cosas se hacen bien y que gracias a ellos volvió todo lo bueno que se empeñan en simular.

Son apenas las 10 de la noche y ya he visto un par de riñas además de saber de varios robos. Mejor me voy a casa.


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