Opinión

Del esplendor al desastre / Tlacuilo

A partir de la reestructuración del Instituto de Ciencias en el rectorado de Pedro de Alba (1917-1920) y hasta 1948, se vivió una era de esplendor académico pues los egresados que llegaban a la todavía Universidad de México (aún no autónoma) eran, por el solo hecho de proceder de Aguascalientes, reconocidos entre los mejor preparados del país.

Pero eso no se debió exclusivamente a razones estatales, sino nacionales y regionales (latinoamericanas) por algunos hechos a que haremos breve referencia y en los que nuestro Estado estuvo involucrado:

1918 REFORMA UNIVERSITARIA DE AMÉRICA LATINA. Después de la reforma positivista napoleónica de 1806 y de la reforma idealista alemana de 1810, la Universidad es reformada una vez más en 1918 mediante el movimiento estudiantil de Córdoba, Argentina, en el que participa toda América Latina promoviendo una transformación radical del concepto Universidad, tanto en el terreno académico como en el de la forma de gobierno y el propósito de liberación social por el conocimiento.

1920 JOSÉ VASCONCELOS. Designado rector de la Universidad de México, la orienta en consonancia con la Reforma Universitaria Latinoamericana y propone el escudo que representa la unión indisoluble de América Latina bajo las simbólicas alas protectoras del águila mexicana y el cóndor andino, más el lema “Por mi raza hablará el espíritu” que reivindica el rescate de nuestras culturas originarias y fortalece la hermandad regional.

1921 VASCONCELOS CREA LA SEP con el apoyo de Pedro de Alba en su papel de senador por Aguascalientes. En lo interno organiza el sistema educativo nacional incluyendo las más remotas comunidades rurales; en lo externo inicia un intercambio intenso de estudiantes, maestros, intelectuales y artistas con los demás países latinoamericanos, con un propósito de integración cultural enmarcado en su visión de la raza cósmica.

Todos estos acontecimientos revolucionaron nuestro Instituto al igual que al resto del país.

Vasconcelos, sin embargo, como el hombre inconstante y ambicioso que era abandona aquel gran proyecto y luego de provocar un desencuentro con Obregón en 1924 renuncia a la SEP, se autoexilia y regresa en 1929 para contender contra el recién creado Partido Nacional Revolucionario por la presidencia que Abelardo L. Rodríguez, el jefe máximo, tenía ya destinada para otro candidato.


Contesta esta encuesta sobre la corrupción en Aguascalientes y gana una tarjeta de regalo de Amazon


1929 CANDIDATO PRESIDENCIAL. Los estudiantes universitarios que se suman a su campaña la convierten en una de las más brillantes y apasionadas de la historia electoral mexicana; por toda la República lucieron sus dotes oratorias Alejandro Gómez Arias, Andrés Henestrosa, Adolfo López Mateos, Salvador Azuela, etc., y entre otros egresados de nuestro Instituto, uno que destacó por su elocuencia e intrepidez: Mauricio Magdaleno.

La evidente simpatía mayoritaria por Vasconcelos le hubiera colocado en la silla presidencial, de no ser por su desmedida ambición que le hizo pretender beneficiarse de una serie de factores que convirtieron el panorama en un polvorín de intereses altamente riesgosos, tanto internos como externos: los primeros se refieren a la guerra cristera y a la primera gran huelga que orquestó el propio Vasconcelos en la Universidad Nacional, blandiendo la popular idea de luchar por la autonomía universitaria; no nos queda espacio para analizar las amenazas extranjeras que eran complejas y explosivas, todo un nudo gordiano que Calles cortó de un tajo al cometer, a sangre y fuego, el primer gran fraude electoral del régimen revolucionario, por el que declaró triunfador absoluto a su candidato.

1929. AUTONOMÍA DE LA UNAM. Una ventaja dentro de este panorama convulso, fue el buen tino que tuvo el presidente Emilio Portes Gil de tranquilizar el país al otorgar la autonomía a la Universidad de México, dando por terminada la prolongada huelga estudiantil.

1930 BENITO PALOMINO DENA. Como estudiante se destacó al ocupar la presidencia del Círculo de Estudiantes Aguascalentenses en 1930-1932, en la que plasmó la feliz idea de fundar la revista Vida Estudiantil, que caracterizó toda una época del Instituto de Ciencias. Y en su trayecto por la UNAM tuvo una actuación sobresaliente en la Confederación Nacional de Estudiantes, de la cual fue Vicepresidente en 1933-34.

1938. LA UNAM INCORPORA AL INSTITUTO en reconocimiento a la calidad de sus egresados.

1942. AUTONOMÍA. Se otorgó al Instituto de Ciencias, cuando Rafael Macías Peña ocupaba la rectoría.

1948. EL DESASTRE. Tan sólo seis años después de haber sido declarada su autonomía, el gobernador la violó con el apoyo o a petición de algunos profesores que provocaron su injustificable división, destruyendo de un plumazo tres decenios de esforzados logros.

En 1952 se restableció la unidad a costa de un doloroso proceso de cicatrización, pero lo ocurrido en este periodo ha sido cuidadosamente soterrado, seguramente para ocultar las afrentas cometidas desde el poder en contra de la autonomía universitaria. Ésta es una de las deudas que los investigadores tienen que cubrir para que la historia del Instituto esté completa.

Aguascalientes, México, América Latina

tlacuilo.netz@yahoo.com



The Author

Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

Netzahualcóyotl Aguilera R. E.