El otro lado del magisterio - LJA Aguascalientes
02/12/2022

Mucho se ha hablado del papel que tienen los maestros en la vida de los niños y jóvenes, en esta ocasión Fernando García, maestro de secundaria y bachillerato, platicó con La Jornada Aguascalientes  sobre la experiencia que ha ganado en 27 años de trayectoria y cómo, desde su perspectiva, se vive día a día esta noble profesión.

Ser maestro es una vivencia complicada, ya que “como en todos los trabajos se tiene su lado bueno y malo”, pues un maestro enfrenta la problemática diaria que un alumno carga entre lo familiar, lo personal y lo social, “tenemos que luchar con esto y quedar bien con la sociedad” ya que en ocasiones –casi siempre- se critica mucho la labor de un profesor sin percibir que él es el encargado de rendir cuentas de los problemas con alumnos, directivos, organizaciones e instituciones gubernamentales, “a veces no podemos solucionar todo y nos convertimos en blanco perfecto”.

Para Fernando García, ser maestro es un trabajo que nunca se deja de hacer, ya que incluso en casa se sigue siendo, “elegí esta profesión por vocación, porque era una  necesidad mía encontrar una forma de expresar mis habilidades y en la docencia la encontré”.



 

Un verdadero maestro nunca tiene descanso, termina su clase y llega a su casa a convivir con la familia y busca temas para preparar su próxima sesión; en la calle y en la sociedad sigue escudriñando ideas para usarlas en su método de enseñanza, “a los alumnos no puedes decirles es mi tiempo libre, no soy maestro ahorita”, ya que según su experiencia eso es imposible.

La campana/timbre

Para cualquier maestro el timbre o campana marca el tiempo de inicio o fin de su labor dentro de un salón de clase o alguna actividad escolar, “para mí es una nueva aventura, reto y propósito que tengo que cumplir al sonar la chicharra”, con la cual se analiza si se logró o no, y si faltó algo de presentar, además significa iniciar otra historia con otro grupo, “así continúa la aventura educativa”.

Diferencia entre secundaria y bachillerato

Al comienzo de su preparación como maestro, García se enfocó solamente en la educación de adultos, sin embargo, con el paso de los años decidió entrar al reto que representa la secundaria y el bachillerato, niveles totalmente diferentes,  ya que el primero exige un maestro más formativo, que no pierda de vista la parte académica, puesto que el joven necesita más acompañamiento, en cambio, el segundo necesita que un docente que proporcione al alumno un trato más libre, esto debido a  su cercanía a ser profesionista.

En el nivel bachillerato, el problema de las drogas, alcohol y embarazos no deseados se convierte en un foco rojo que, como orientadores, se debe estar al pendiente y tratar de resolverlo, “a veces los mismos alumnos son los que te confían antes que a los papás”, ya que el maestro representa una  figura de confianza y respeto.


En este tenor, el maestro se transforma en un intermediario para ayudar al joven a encontrar una solución antes de que tome una decisión extrema. En la preparatoria, el docente puede convertirse en un amigo,  en cambio, en la secundaria todavía representa  una figura paterna.

La labor de un maestro va más allá de lo académico, pues se enfoca, en mayor proporción, a la parte formativa, que es el complemento ideal para una educación de calidad.

Por otro lado, la mayor satisfacción que un maestro puede tener, según lo señaló Fernando García, es ver a sus alumnos realizados como profesionistas y como padres de familia responsables y exitosos.

Problemática con el SNTE y Reforma Educativa desde la perspectiva de un maestro no sindicalizado

Para este profesor no sindicalizado, los agremiados al SNTE tienen derecho a exigir sus garantías, prestaciones y salarios, sin embargo, considera que a veces los canales no son los adecuados y llegan a perder el  sentido, “ellos van por un corporativo, un sindicalismo, esto hace perder la dimensión exacta  de un maestro”.

Hay que tener en cuenta que la labor de un profesor es educar, formar y después estar sindicalizado y exigir, sin  permitir que las obligaciones sindicales acaparen la labor como maestro.

“La crítica es muy fuerte, si la riegas como maestro es difícil volver a encauzar la confianza del padre y del alumno”, por ello nunca debe perder de vista su compromiso con el alumnado.

Foto: Gilberto Barrón


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