Opinión

La mariguana, ¿recreativa y medicinal? / Héctor Grijalva en LJA

 

Hace unos seis o siete años en nuestra ciudad hubo una serie de violaciones y abusos sexuales a niños que angustiaron a la sociedad y provocaron un lógico reclamo de acciones para solucionar el problema. Un diputado cuyo nombre no mencionaré comentó a los medios de comunicación, sin que antes lo hubiera expuesto en la Cámara, que como castigo para los violadores pediría la castración. Varios profesionales de la salud mental fuimos entrevistados al respecto. Tuvimos que decir que el señor legislador no tenía la menor idea de lo que estaba diciendo. Había hablado con buenas intenciones pero con pésimas informaciones. El delincuente sexual no tiene ninguna patología en sus genitales, la tiene en la mente. Entonces la corrección está en someterlo a un intenso tratamiento psicológico, alejado de la sociedad y bajo estrecha vigilancia. Y dejarle sus órganos sexuales en paz. Con ello quedó demostrado una vez más que los legisladores suelen equivocarse gravemente en temas de salud. Cuando han tratado de crear leyes sobre el aborto, la preservación de la vida, la medicina alternativa y el suicidio han cometido monumentales disparates. Ahora parece que se avecina una nueva pifia con la legalización de la mariguana.

Legalizar la mariguana, ¿de qué estamos hablando? Los legisladores tienen que cuidar su lenguaje cuando hablen del tema. El consumo de la mariguana ya es legal, puesto que existe la autorización para el consumo personal. Lo que buscan los promotores de la idea es legalizar el cultivo, la elaboración de cigarrillos y la venta al público. No deja de ser un absurdo que se permita el consumo, cuando está prohibida la siembra y la venta. O sea que se permite que una persona fume algo que tendrá que conseguir ilegalmente.

¿Por qué legalizarla? ¿Porque es medicinal? Ésta es una de las más grandes falacias que se ha repetido hasta el cansancio. Para apoyar el punto, los defensores de la idea suelen citar revistas y publicaciones médicas que aseguran que la mariguana sirve para atenuar el glaucoma, la esclerosis múltiple, el reumatismo y muchas enfermedades incluyendo el cáncer y el sida. La referencias bibliográficas suelen ser revistas comerciales. Nada de eso es verdad puesto que las publicaciones verdaderamente serias han refutado estas ideas de manera sistemática. La mariguana no cura nada, ni reduce síntomas, ni alivia malestares. Definitivamente no es medicinal.

¿Por qué legalizarla? ¿Porque es recreativa? La mariguana produce efecto solamente cuando se fuma. Se puede comer en tabletas, líquidos o incluso en pasteles y guisados. Sin embargo por la vía oral no produce grandes efectos. Entonces si para tener alguna excitación es necesario fumarla, ya desde ahí es perniciosa. El fumar implica que el consumidor se meterá en los pulmones todos los residuos del consumo de un cigarrillo que son carbón y alquitrán, productos de las ramas, hojas, papel y fibras vegetales. Lo mismo que en ocurre con el tabaco. O sea que puede ocasionarle enfisema, bronquitis y cáncer pulmonar. Entonces, ¿cómo se puede llamar recreativo a algo que daña severamente?

¿Qué es lo recreativo de la mariguana? La sustancia activa de la mariguana (cannabis sativa) es el 9-terahidrocannabinol, un alcaloide que interfiere la acción sináptica de las neuronas. Bloquea el GABA que es inhibidor y estimula el glutamato que es excitador. A dosis altas bloquea ambos. Por ello es que un fumador de mariguana puede sentirse estimulado, exaltado y frenético. La sensación de ver música y escuchar colores no es una sublimación de las percepciones, por el contrario es un bloqueo de su actividad nerviosa. El usuario puede caer también en periodos de laxitud, apatía e indiferencia que se confunden con meditación profunda. La mariguana es un psicotrópico. Ése es el único efecto que se le conoce y no tiene nada de medicinal.

La mariguana es adictiva. Algún encendido defensor de la yerba la definió como “droga suave” apodo que se le ha quedado. Los alcaloides de la cannabis condicionan la membrana neuronal para que consecutivamente requiera mayores dosis. Y eso es el principio fisiopatológico de la adicción. No hay drogas suaves, porque el alcohol y la nicotina ocasionan adicción. Y todos conocemos el daño personal, familiar y social que ocasiona un alcohólico y un fumador empedernido que finalmente pierde su salud. Y es bien sabido que el uso de la mariguana conduce a la cocaína, anfetaminas y otras sustancias.

La mariguana y los holandeses. Quienes hablan a favor de la legalización siempre mencionan como gran referente a Holanda y el permiso que se tiene para fumar, vender y comprar la cannabis. Olvidan decir que cuando los Países Bajos autorizaron el consumo no previeron lo que había de ocurrir. El país se convirtió en el paraíso de los adictos de todo el mundo. El turismo adictivo saturó las calles de Ámsterdam y otras ciudades. Las tradicionales cafeterías o “koffiehuis” se convirtieron en “coffeeshop” que fue el nombre clave para que los turistas supieron que en esos locales se vendía mariguana. Poco tiempo después las autoridades emitieron la tarjeta de racionamiento que autorizaba a comprar solamente una dosis diaria de 50 gramos para los holandeses. Los turistas podían comprar la cantidad que querían. Al alud de visitantes continuó y aumentaron los desórdenes públicos y los delitos callejeros cometidos por los paseantes. Actualmente la ley impide la venta de mariguana a extranjeros. Sólo que es demasiado tarde, ahora el comercio ilegal es un negocio de millones de euros. Los traficantes no podían renunciar a tan excelente ingreso. Y no se piense que Holanda por ser un país de primer mundo y elevado nivel cultural, hace las cosas bien. Allá también se permite el uso y la compra-venta, pero no el cultivo ni la importación. Entonces tácitamente aceptan que habrá contrabando. Así que pretender que se legalice aquí en México, porque en Holanda funcionó, no es un argumento válido.

Para legislar de acuerdo con la sociedad. En vista de las experiencias previas, nos permitimos hacer una amistosa sugerencia a nuestros legisladores. Si quieren hacer leyes en temas de salud, busquen asesoría calificada. No están obligados a saberlo todo, sí están obligados a informarse en temas que les resultan desconocidos. Pueden recibir consejería de alto nivel del Colegio Médico y de tantas asociaciones de especialistas que tenemos en nuestro estado.

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