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Las mujeres deben aprender a no educar tiranos: Marcela Lagarde

  • Sin más se reproduce el orden imperante, por eso hay férreas defensoras de lo patriarcal
  • El desarrollo humano sustentable es una alternativa para la crisis en curso

La feminista Marcela Lagarde y de los Ríos, autora de Los cautiverios de las mujeres, apuntó que para cultivar y abonar a la equidad de género, éstas últimas primero deben conocer y después comprender el papel que desempeñan en el ancestral proceso de formación de “tiranos”.

Actualmente aún “no se entiende algo para lo que hay que utilizar el pensamiento complejo, tenemos que analizar el papel social de las mujeres, el papel cultural y educativo de las mujeres, porque somos el sujeto pedagógico de este orden del mundo. La sociedad nos coloca, desde hace más de un siglo, en esa posición”.

Varones con características de “machos, tiranos y violentos fueron educados por mujeres”.

Durante ponencia, la profesora universitaria señaló que la mujer tienen un papel fundamental en cuestiones de educación. En este sentido explicó el término “lengua materna”, acuñado por ella misma en un estudio profesional.

La lengua materna, dijo, es el método empleado por cada mujer con objeto de desmenuzar las cosas a ojos de sus hijos.

“Como puede traduce para las criaturas el mundo, hace una traducción conforme a la edad de las criaturas para irles diciendo cómo es el mundo, para que lo vayan conociendo. [La lengua materna] no es sólo un idioma, es la traducción de un orden del mundo, de un sistema de normas y desde luego de las relaciones de poder, de cuál es el espacio de cada quién, qué puede hacer cada quién, qué no puede hacer”.

Añadió que las feminstas de la historia han peleado en contra de los parámetros sociales que envían a las mujeres a la esfera de lo “privado” y secundario.

El feminismo “surge como la crítica de una modernidad que prometió varias cosas. Las utopías modernas prometieron la democracia, el desarrollo, y el progreso. Ustedes ven en el mundo y en la filosofía procesos históricos de cómo se va elaborando esto, se va propiciando la democracia, pero una democracia excluyente de las mujeres”.

Afirmó que en pleno siglo XXI las mujeres de todo el mundo todavía experimentan diversas clases de violencia política.

En las asambleas legislativas deben aceptar formar parte de una minoría numérica que se negocia al inaugurarse cada periodo electoral.

No obstante, Lagarde apuntó que a través de las llamadas cuotas de acción afirmativa el sector femenino gana espacios de gobierno, paso a paso.

“En esta democracia androcéntrica y patriarcal, no sólo somos excluidas, sino que se nos presentan como intereses generales, intereses particulares de los hombres. Se nos envuelve en ideologías en que se nos hace creer que somos tomadas en cuenta aunque no participemos”.

Refirió que el orden social cuenta con un diseño para lograr que el sexo femenino adopte toda una serie de comportamientos no elegidos.

“En cada sitio las mujeres estamos llamadas a reproducir el orden de género imperante, por eso encontramos muchas veces que hay mujeres defensoras, a capa y espada, de las normas patriarcales, sin siquiera analizar de qué se trata”.

A las mujeres, dijo la escritora de Género y feminismo, “se nos anestesia, se transmiten los valores patriarcales como naturales, o como sagrados a través de las religiones, o como usos y costumbres de nuestros pueblos”.

Mediante la “trampa de la democracia”, expuso, la mujer es asignada -prácticamente- a las actividades del hogar.

Además, dijo que por conducto de la deconstrucción propuesta por la corriente feminista, la mujer está en posibilidades de proponer alternativas para el desarrollo propio.

“Eso es deconstruir, desaprender, desmontar”.

La crítica deconstructiva del desarrollo, ejemplificó, ha sido practicada por feministas convertidas en ecologistas “muchas veces sin saberlo”, pues éstas han planteado temas como el acceso al agua para quienes tienen directamente en sus manos la alimentación y el aseo de la familia.

Asimismo, Marcela Lagarde celebró que hace escasos días la Organización de la Naciones Unidas haya visto el concepto de “desarrollo humano sustentable” -creado hace 30 años por feministas- como un proyecto para impulsar a nivel global, pues significa “una alternativa a la crisis que estamos viviendo”.

Foto: Archivo LJA

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Carlos Alonso López

Carlos Alonso López