04/06/2020


 

Profesor de la UAA expulsado de todas sus cátedras por pronunciar un discurso en el ejercicio de una garantía constitucional desconocida por sus administradores.

Carlos Ortiz González (1966-1968) que obviamente no fue el último rector del Instituto como asegura el actual de la UAA     y Álvaro de León Botello (1969-1971) continuaron la depuración y reorganización del Instituto -a partir de la Escuela Preparatoria que era el primer nivel universitario- esforzándose por fortalecer el segundo nivel iniciado con las carreras establecidas por Benito Palomino Dena (Enfermería y Obstetricia, Trabajo Social y Contador Privado).

UNA DESIGNACIÓN LEGAL, PERO INMORALMENTE IMPUESTA. Sin candidato al frente que tuviera más méritos que él por su intachable y esforzado desempeño, Álvaro de León Botello consideraba segura su reelección para el periodo 1972-1974, en el que planeaba materializar proyectos sobre los que estaba trabajando, acordes con la tónica del sabio consejo dado por Agustín Yáñez.

Pero he aquí que el gobernador del Estado consideró más conveniente que ese periodo fuera ocupado por un contador dinámico y audaz, que en ese momento se desempeñaba como director de la Escuela de Comercio y Administración; muchos años después le pregunté por qué había tomado esa decisión, pero a pesar de la confianza que nos teníamos me dio evasivas; eso me hizo pensar que no fue por él mismo sino porque alguien le calentó la cabeza en el sentido de pasar a la historia como el gobernador que habría culminado la creación de la Universidad; lo que sí me quedó claro es que para conseguir el propósito había contado con el decidido apoyo del presidente de la Junta de Gobierno del IACT. No sería de extrañar que alguno de ésos que ahora llaman poderes fácticos anduviera metido en este asunto.

El hecho es que a pesar de que ni en su propia escuela tenía simpatizantes, el contador logró a última hora que se le considerara como candidato a participar en la justa electoral por la rectoría, misma que perdió arrolladoramente ya que la inmensa mayoría de los estudiantes y profesores del Instituto -incluyendo su propia escuela- votaron a favor de Álvaro de León Botello. Sin embargo, la Junta de Gobierno resolvió que el siguiente rector sería no el que ganó la elección sino el que la perdió, con lo cual cumplió la única función real que tiene: burlar la voluntad de la comunidad universitaria, como instrumento para imponer al factótum de un grupo de poder ajeno a la academia en el cargo de rector, para colocar al Instituto al servicio de sus intereses. La Autonomía quedó seriamente dañada.

ESCUELA DE MEDICINA. El contador tomó posesión como rector del Instituto el 3 de enero de 1972 y ya para abril dio pruebas de su dinamismo presentando el proyecto para establecer no la carrera, sino toda una Escuela de Medicina… que tan sólo cinco meses después era un hecho. ¡Genial! El IACT iba que volaba para universidad. ¿Quién quería hacerle caso a Agustín Yáñez?

TE DEUM. Por primera vez en México desde las Leyes de Reforma de 1857, un organismo público y laico -como era el Instituto Autónomo (?) de Ciencias y Tecnología de Aguascalientes porque así lo estipulaba su Ley Orgánica- inauguraba una dependencia suya como era la Escuela de Medicina mediante su bendición con una pomposa misa en catedral el 4 de septiembre de 1972, en pleno Año de Juárez, quedando claro cuál era el poder fáctico que, por medio de su instrumento Junta de Gobierno, había convertido en rector al citado contador contra la voluntad de los estudiantes y profesores del IACT. La Autonomía quedó en ruinas por segunda vez en menos de un año.

UNIVERSIDAD, TRAMPOLÍN POLÍTICO. Desde que tomó posesión, el contador dedicó todos sus esfuerzos para cambiar el nombre de Instituto de Ciencias por el de Universidad, con el propósito -comentado sotto voce en los corrillos de palacio- de alcanzar la notoriedad necesaria para lanzarse a contender por una candidatura política importante, para lo cual contaba con todo el apoyo del poder fáctico conservador que lo había ubicado en la rectoría y que avanzaba a pasos agigantados en la penetración del régimen revolucionario.

UNIVERSIDAD COLONIAL. El proyecto de Universidad que se pensaba proponer era el que todos conocíamos, tomando como ejemplo la UNAM. Pero en los primeros meses de su gestión el contador asistió a un curso de Administración Universitaria impartido en la Universidad Autónoma de Guadalajara por el Ministerio de Colonias de Estados Unidos conocido como OEA, a cargo de su agente Rudolph P. Atcon, quien desde la década de los 50 tenía la encomienda de imponer el sistema departamental (administrativo) del College estadounidense en América Latina para destruir el esquema liberador intentado por la Reforma Universitaria Latinoamericana de 1918.

UNIVERSIDAD DE MERCADO.     Atcon, que no había logrado tener resultados en México, atrapó en el aire la oportunidad dorada de Aguascalientes y, deslumbrando al contador con invitaciones a Estados Unidos, más los generosos apoyos que suelen ofrecer, lo convenció fácilmente de darle a la futura universidad el enfoque empresarial atento no a las necesidades integrales de nuestra Patria, sino a las señales mercantiles procedentes del imperio.


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Con la inmodestia que le es característica, el contador pretendió presentarnos la universidad departamental como una modernísima invención suya, cuando tanto José Antonio Chávez Paura como yo conocíamos la prolongada y nefasta labor de Rudolph P. Atcon.

¿40 ANIVERSARIO? El rector se dedicó a visitar grupos interrumpiendo clases y a organizar reuniones internas y externas para elogiar el novedoso sistema departamental y vilipendiar el que despectivamente llamaba sistema tradicional, pero se negó rotundamente a someter a consideración de los estudiantes y profesores -únicas partes insustituibles de la Institución- el anteproyecto de Ley Orgánica que finalmente presentó al Consejo Técnico, mismo que sin tiempo para leerlo, menos estudiarlo y mucho menos para consultarlo con sus representados, lo aprobó en una sentada el 19 de junio de 1973 como puede comprobarse en las noticias de prensa publicadas al día siguiente. Los administradores de la UAA han manejado en forma infundada, desde entonces, esta fecha falsa -una de sus mentiras, ésas sí tradicionales- como la de su fundación, porque el Consejo Técnico no tenía facultades legislativas estatales.

Nuestro Instituto de Ciencias, fundado por Jesús Terán en 1848 (no por Gómez Portugal en 1867, otra mentira de los administradores de la UAA) como una entidad pública de alta calidad y acendrado nacionalismo, pudo haberse convertido en el primer vástago de la UNAM (que precisamente por tener entre sus cualidades la gratuidad es la primera Universidad de habla hispana); en cambio, se enajenó en lo que actualmente es la UAA: una universidad que a pesar de estar subsidiada por el gobierno cobra altísimas cuotas precisamente porque está en manos -no de sus estudiantes y profesores- sino de administradores con mentalidad empresarial (emprendedora, le dicen) al servicio del gran capital.

Lo que le quedaba de Autonomía al Instituto de Ciencias (término que significa, entre otras cosas, autogobierno) quedó colgando en el cadalso de los intereses extranjeros.

Aguascalientes, México, América Latina

tlacuilo.netz@yahoo.com


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