01/06/2020


 

ADVERTENCIA. Quienes hemos tenido el atrevimiento de confrontar a los administradores del IACT y la UAA siempre hemos reconocido, públicamente, su habilidad excepcional para obtener recursos financieros que han permitido, a su vez, proveer de recursos humanos, materiales y tecnológicos a la institución, aunque también fuimos los primeros en exigir la realización de auditorías anuales para clarificar su aplicación.

Esa capacidad a simple vista le da presencia y prestancia en la ciudad a las instalaciones físicas que albergan a una gran cantidad de estudiantes que la han convertido en otra universidad de masas que tanto criticaron y que los llevó en su inicio a establecer el tope máximo de 8 mil  estudiantes(24) que quedó hecho trizas en tan sólo 10 años.

También reconocemos el esfuerzo realizado por estudiantes y maestros para cumplir con sus anhelos dentro de las limitaciones del sistema establecido.

Vale esta aclaración para aquéllos que afirman que hemos sido envidiosos del éxito ajeno y opositores por sistema sin asistirnos razón alguna. A esto respondemos que nadie puede acusarnos de pretender beneficios materiales; en cambio, nosotros sí hemos hecho acusaciones concretas y fundamentadas que nadie en todo este tiempo se ha atrevido a desmentir no sólo porque nos asiste la razón, sino porque nuestra lucha, como dice José Hernández en su Martín Fierro, no es para mal de ninguno sino para bien de todos.

Y si tanto interés manifestamos en demostrar lo banal de la fecha que en forma espuria se festeja el 19 de junio no es por la fecha en sí, sino porque esa celebración significa el dominio de las fuerzas de poder externas que han aniquilado su libertad y autonomía y por tanto sus superiores propósitos doctrinarios, al impedir que su gobierno sea controlado, en forma democrática, por sus únicos y verdaderos dueños que son sus estudiantes y profesores.

Hechas las observaciones pertinentes, vayamos al meollo del asunto que trataré de condensar en las siguientes:

CONCLUSIONES: La transformación del Instituto Autónomo de Ciencias y Tecnología (IACT) se realizó legalmente el domingo 24 de febrero de 1974, fecha en que fue promulgada la Ley Orgánica de la Universidad Autónoma de Aguascalientes al difundirse mediante el suplemento al número ocho del Periódico Oficial del Gobierno del Estado de Aguascalientes, tomo XXXVII.

Pero la fecha que siempre han celebrado los administradores de la UAA no es ésa sino la del 19 de junio de 1973, en la que el rector del IACT solicitó y obtuvo la autorización ciega del Consejo Directivo para entregar un anteproyecto de Ley al gobernador del Estado a efecto de que éste, en uso de su facultad constitucional de iniciar leyes, fuera el conducto para someterlo a consideración de la XLVIII Legislatura.

Subrayo: el rector solamente solicitó autorización para entregar el documento; (33) en ningún momento sujetó su contenido al necesario análisis y discusión del Consejo y mucho menos a la comunidad de estudiantes y maestros, como era su obligación, hecho suficiente para exigir su nulidad de origen.

Como una reacción a aquella abusiva imposición, denunciamos ante la sociedad la despótica actitud del rector por medio del manifiesto publicado en la edición del diario El Sol del Centro correspondiente al 24 de junio de 1973.


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Sin concretar el diálogo que planteó por escrito, en los hechos arremetió contra nosotros, organizando reuniones que no realizó para discutir el anteproyecto de ley, para lanzarnos -en nuestra ausencia- toda clase de agravios, entre otros el de traidores a la Universidad, cosa que negó cuando se lo reclamé personalmente.

Y no conforme con esa campaña, él y sus incondicionales iniciaron un periodo de represión por todos los medios contra aquéllos que llegaron a manifestar su coincidencia con nuestros puntos de vista.

A pesar de la actitud mediadora del gobernador Francisco Guel Jiménez, quien regresó el documento al rector dándole la oportunidad de someterlo primero a consideración de estudiantes y maestros, el rector se negó rotundamente. Ante tal cerrazón, al recibir de regreso el ejemplar lo turnó al Congreso, el que sometió a debate público el proyecto, obligando así al rector a escuchar -contra su voluntad- la opinión de quienes discrepamos de su actitud, impropia en una institución educativa pública y autónoma; el resultado fue la promulgación de la Ley mencionada en el primer párrafo, sin la cual la UAA no existiría.

La permanentemente ostentosa celebración del 19 de junio y la correspondiente omisión del 24 de febrero, que pudiera interpretarse como una simple necedad derivada del culto a la personalidad, es en realidad un homenaje a sus verdaderos creadores, que fueron los integrantes del grupo de poder aprovechado por Atcon para convertirla en lo que ha sido desde entonces: una universidad al servicio del capital, de lo cual se vanaglorian públicamente.

(Continuará)

Aguascalientes, México, América Latina

tlacuilo.netz@yahoo.com


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