Opinión

Principios universitarios (6) / Tlacuilo

 

 

Lo que más profundamente molesta a los enemigos de la Universidad es el ejercicio de las libertades democráticas de reunión, de pensamiento y de expresión dentro de nuestra comunidad. Ciertamente, la Universidad aún no ha dado al pueblo todo lo que debe darle pero su marcha es ascendente y eso no sólo se dice sino que se comprueba diariamente. ¡Viva la discrepancia, porque es el espíritu de la Universidad! ¡Viva la discrepancia porque es lo mejor para servir!.

Javier Barros Sierra, Rector de la UNAM, 1968

 

En la actualidad, a cualquier institución pública o privada que expida certificados de enseñanza superior se le impone con todo desparpajo el nombre de esa incomparable aportación humana del renacimiento europeo que es la Universidad -aún no superada a pesar de haber nacido hace casi mil años- sin considerar necesaria la organización que corresponde a sus principios filosóficos ni cubrir los requisitos específicos que permitan cumplirlos, en una lamentable falsificación del concepto.

Si bien su definición ha sufrido transformaciones para adaptarse al devenir histórico -desde el feudalismo medieval hasta el capitalismo decadente- debe conservar elementos esenciales sin los cuales perdería la razón de existir.


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Ninguna institución de enseñanza superior puede llevar con decoro el título de Universidad sin cumplir con la formalidad fundamental de constituirse a partir de una comunidad de estudiantes y profesores que, con plena autonomía, se apliquen a la organización, fomento y difusión del saber como instrumento de superación del género humano.

LIBERTAD E INDEPENDENCIA. Para que la Universidad así surgida sea capaz de dar los frutos que se esperan de ella, debe ser poseedora de dos garantías básicas: a) una auténtica libertad de expresión -la escuela de libertad y su resistencia a la obediencia pasiva de que habla Giner de los Ríos- y b) el derecho irrenunciable de los estudiantes y profesores para co-gobernarla.

PENSAMIENTO CRÍTICO. La libertad de pensamiento, de conciencia y de expresión en todas sus formas, es requisito esencial para que florezca la libertad de cátedra en toda Universidad digna de llevar este nombre; no la que está escrita, sino la que ejerza el pueblo universitario en todos sus ámbitos sin temor a sufrir represalia alguna. Sólo con esa clase de libertad es posible la formación de cada nuevo estudiante en la conciencia crítica que requiere para construir la cosmovisión que le permita convertirse en dueño de sí mismo.

AUTO-GOBIERNO. El ser humano es la especie más dependiente de todas; por eso le cuesta tanto esfuerzo alcanzar la independencia -que para muchos nunca llega- de sus padres, profesores, rectores, gobernantes, conductores de televisión, etc.; esto no significa que deba oponerse a todo lo que estos personajes frecuentemente autoritarios le indiquen o impongan; lo que se pretende es que aprendan a valorar por sí mismos la obligación de acatar ciertas disposiciones y la posibilidad de tomar un camino diferente en otras, acordes con su propio discernimiento; es decir, de aprender a tomar las decisiones que considere más idóneas para su desarrollo personal, familiar y social en relación con los nuevos caminos que la Universidad le ofrece mediante la ampliación de su horizonte cultural.

AUTONOMÍA UNIVERSITARIA. La mejor forma de enseñar a un estudiante a tomar decisiones para autogobernarse a sí mismo, consiste en ejercitarlo en forma teórica y práctica en el gobierno real de la institución que lo está formando personal y socialmente hablando, siempre que le muestre el camino de la dignidad que se alcanza en plena libertad interna y absoluta independencia de las fuerzas de poder externas ya sean económicas, religiosas, políticas, o de cualquier otra índole.

AUTONOMÍA DE LA UAA. A cuatro décadas de distancia de nuestro manifiesto, seguimos sosteniendo que la Universidad Autónoma de Aguascalientes -que nació el 24 de febrero de 1974 y no el 19 de junio de 1973- es autónoma de nombre pero no de hecho, ya que la Junta de Gobierno, que existe sólo para burlar la voluntad del pueblo universitario cuando se oponga a los intereses de los grupos de poder externos que la dominan, nunca fue autorizada por el pleno de estudiantes y profesores, que son sus únicos elementos insustituibles. Es por eso que repetimos con toda firmeza lo que expresamos en nuestro manifiesto del 24 de junio de 1973:

4.- Siendo la Universidad, por definición, la corporación de maestros y alumnos para la organización del saber, su gobierno debe ser democrático. Consecuentemente, su máxima autoridad deberá ser un Consejo Universitario integrado paritariamente con maestros y alumnos. Debe suprimirse, por antidemocrática, la Junta de Gobierno.

5.- La Universidad debe ser autónoma para el cumplimiento de sus fines culturales sin pretender una extraterritorialidad absurda. La Junta de Gobierno, por su naturaleza misma, es violatoria del principio de autonomía, por lo que debe ser extirpada.

Continuará.

Aguascalientes, México, América Latina

tlacuilo.netz@yahoo.com



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Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

Netzahualcóyotl Aguilera R. E.