09/07/2020


 

Cómo no quieren que el pueblo piense mal del gobierno, ¿recuerda usted a aquellos encapuchados de mediados de los años noventa? Sí, aquellos que valientemente le declaraban la guerra a la administración de Carlos Salinas y que entre tanta confusión mediática se hicieron de seguidores y enemigos. Un excelente fenómeno social que dejó mal parados a los expertos en coberturas bélicas de las dos cadenas de televisión mexicana con más seguidores, pero no a los estrategas que estaban detrás del pasamontañas.

Rubén Montoya, vecino chiapaneco desde principios de los ochenta, oriundo del estado más grande de la República recuerda que en 1985 comenzó a circular la versión de que las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN) tenían fuerte presencia en el estado.

Una organización que a decir verdad tuvo sus orígenes mucho tiempo atrás, uno de los primeros indicios de su existencia se dio con el  Decreto de la Comunidad Lacandona de 1974.

Montoya identifica las movilizaciones y organizaciones indígenas como una constante a través de los años, derivada del olvido gubernamental pero también del conflicto interno por territorio y diferencias teológicas, “es un conflicto de años que no se va a resolver nunca, o por lo menos mientras el gobierno no haga conciencia del problema”.

Probablemente la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) y la Secretaría de Gobernación (SEGOB) tenían conocimiento de estos movimientos sociales, por lo tanto estaban preparados para contrarrestar cualquier tipo de levantamiento armado. Onésimo Hidalgo, autor del libro Tras los pasos de una guerra inconclusa: 12 años de militarización en Chiapas afirma que desde 1988 estas dos Secretarías de estado tenían evidencias de que las fuerzas guerrilleras operaban en la Selva Lacandona.

Y aunque Rubén Montoya coincide con la cita del investigador del Centro de Investigaciones Económicas y Políticas (CIEPAC), logra identificar a Fernando Yáñez alias “Comandante Germán” como uno de los pilares del Frente de Liberación Nacional que posteriormente se convirtiera en el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) y entonces esta historia comienza a ganar espacios mediáticos con su respectivo sesgo informativo.

Mientras que los responsables del orden y la seguridad en nuestro país atinaban a contrarrestar cualquier brote de violencia en el sur y la guerrilla aguantaba los ataques con dificultad, nosotros nos deleitábamos con las mieles del futuro ingreso al primer mundo.

Retomo el planteamiento inicial de este comentario, cómo no estar molestos con los señores de la cúpula cuando ellos tuvieron información de este movimiento social, y no pudieron o no quisieron poner fin pacífico a tantas diferencias.

En 1994 el “Canal 6 de Julio” logró una entrevista con el Subcomandante Marcos que dicho sea de paso y con todo respeto, para ese entonces ya era una celebridad mediática con la capacidad de manejar agenda de entrevistas y seleccionar a los medios y “líderes de opinión” con quien quería charlar. En esa ocasión el Sub afirmó que fueron muchos años de preparación física e intelectual para decidirse a levantarse en armas contra el “mal gobierno”, y que los zapatistas estaban en varios municipios de Chiapas, los más nombrados (por diversas razones) Las Margaritas, Ocosingo, San Andrés y el turístico San Cristóbal de las Casas.

Tal vez hubiera sido interesante escucharle hablar sobre el comandante Germán y el origen del movimiento, sin embargo nos deleitó con anécdotas del por qué lo bajaron de rango y que el levantamiento estaba planeado para el 28 de diciembre, pero nadie les iba a tomar en serio.


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La cosa es que de las dos partes no se hizo una, me refiero a la manera en que son reflejadas sus posturas ante la opinión pública y que abren la brecha para la duda con relación a la veracidad de los hechos.

La historia esta escrita, los zapatistas regresaron a la escena nacional junto con el PRI y nosotros los espectadores buscamos elementos para analizar la situación sin tener éxito.

La cronología lo autentifica, el testimonio de muchos habitantes de esa zona de la República flota en el ambiente y antes de que caiga de nuevo la noche en algún lugar de la selva lacandona, seguramente Marcos y su postura poética arrollará con la audiencia en medios y los gobiernos como siempre dirán que son incluyentes y que todos los mexicanos tenemos los mismos derechos y obligaciones.

ericazocar@hotmail.com

Twitter: @ericazocar


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