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Piden ayuda en Plaza Patria al ser esclavizados por el hambre y el frío

  • Sanjuana Silva Velasco y José Delgado Reyes, el rostro de la pobreza extrema
  • Van de fracaso en fracaso, de pena en pena, con una cruz de madera

 

Hace más de un año, cuando se venían las elecciones federales, había frente al edificio del PAN, sobre la avenida Independencia, un puesto de dulces atendido por Sanjuana Silva Velasco y su marido, José Delgado Reyes.

El joven esposo de la mujer, en silla de ruedas y sin extremidades inferiores, se quejó con otro cliente: “Nos quieren quitar de aquí los del municipio si no les pagamos derecho de piso”. La Jornada Aguascalientes le preguntó aquella ocasión por su situación, no lo hubiera hecho: “Somos muy pobres señor, en ninguna parte nos quieren ayudar, ni en el municipio, ni en el DIF; apenas ganamos para comer a medias y todavía nos quieren quitar de aquí”.

Eso fue hace más de un año. Este jueves apareció Sanjuana en Plaza Patria, solicitando ayuda. De inmediato surgió un informe extraoficial que decía:

“Sanjuana Silva Velasco, extrañamente un día previo al 3er informe de Gobierno del Ing. Carlos Lozano de la Torre, realizó una singular manifestación a manera de chantaje, ya que presuntamente, ha solicitado diferentes apoyos a la administración estatal y asegura que nunca ha sido atendida, y en esta ocasión, dice que se le ha negado un crédito para abrir un negocio”.

Agrega: Sanjuana Silva Velasco ha solicitado más de 20 apoyos en lo que va de la presente administración, y en todas ha recibido puntual atención; en muchos casos, la propia interesada ha dejado incompletos los trámites que cualquier solicitante tiene que realizar, desistiendo de esta forma de sus peticiones”.

El viernes, pasó por ahí -en punto de las 10:03 horas- el gobernador Carlos Lozano de la Torre, camino al Congreso donde entregaría su III Informe de Gobierno por escrito. Al término volvió a pasar por ahí y fue a ver a esa mujer:

–¿Qué le pasa? –preguntó a Sanjuana.

–Anoche me quedé a dormir aquí, tuve frío y nadie se preocupa por la salud de uno; tengo hambre, no he comido; ayúdeme, gobernador.

–Le van a traer de comer y al ratito vendrá una ambulancia para ver su salud. Le ayudaremos.

José Delgado Reyes, esposa de Sanjuana, recordó al reportero cuando charló con él hace más de un año: “Ya no regresó usted señor -le dijo- la hemos pasado mal. Anoche nos quitaron de aquí por la fuerza, mi esposa trae un pie lastimado. Nos quieren correr también donde vivimos, debemos más de diez mil pesos de rentas atrasadas… ¿Qué vamos a hacer, señor, adónde vamos?

Los ojos del joven hombre lloraban pero él no. La suya -imagen del retrato hablado de la pobreza extrema- es una de las trece mil familias y él es uno de los 48 mil aguascalentenses en esa condición de alta miseria. Alguien tendrá que reparar en la necesidad de ayudarles.

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Javier Rodríguez Lozano

Javier Rodríguez Lozano