De la confianza a la reelección / Vale al Paraíso – LJA Aguascalientes
07/10/2020


La confianza es el abono principal en la altiplanicie sentimental, familiar, laboral, amistosa, comercial y política, es donde se deciden las victorias de ensueño y las derrotas para el olvido.

En días recientes, Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) presentó su informe “Panorama del Gobierno 2013″, basado en un trabajo de la encuestadora Gallup, para informar que el nivel de confianza que los mexicanos depositaron en el gobierno disminuyó 9 por ciento en seis años. Quizá en este dato se encuentre alguna explicación, de las muchas, de la estrepitosa derrota del PAN a manos de Enrique Peña Nieto, en la pasada elección federal.

De acuerdo a los datos la OCDE, en 2007 el 42 por ciento de los aztecas aceptó reconocerle confianza a su gobierno, sin embargo, el porcentaje en esta respuesta bajó a 33 en los resultados de 2012.

La media de las 34 naciones que componen la OCDE es de 39 por ciento, por lo que México lindo y muy querido se encuentra por debajo de ese índice, pero arriba de Portugal, el peor evaluado, con el 23 por ciento, y muy abajo del mejor calificado: Suiza con el 72 por ciento de los interrogados en 2012.

Desagregados los resultados de la encuesta, se observa que nada más uno de cada tres mexicanos reconoció tener confianza en la policía local, la tasa más baja entre los países de la OCDE.

El sector salud y el sistema de educación tuvieron una mediana aprobación por parte de los mexicanos: 54 y 55 por ciento, respectivamente; mientras el 38 por ciento de la población consultada señaló que se sintió satisfecha con el gobierno nacional del entonces Felipresidente Calderón. Peor, imposible.

“Panorama del Gobierno 2013″ de la OCDE, define la confianza gubernamental como la “percepción positiva” que la población tiene de sus gobiernos.

Está en curso la aprobación legislativa de la Reforma Política que traerá, cual ave fénix, la reelección inmediata de diputados locales y federales, presidentes municipales y senadores, para refrendarles su confianza y obsequiarles el merecido reconocimiento, o sacarlos a patadas por sus insuficiencias e ineficiencias en el mandato otorgado por la ciudadanía.

Bienvenida la enmienda constitucional, pero de entrada puedo recomendarle al jornalero lector que deberá guardar sus rencores de antaño y su sed de venganza, contra los legisladores federales del PVEM y demás partidos que aprobaron los impuestos a la comida de las mascotas de compañía -entre ellos Góber, Diputada, Regidor y Senadora, mis queridos [email protected] de la raza pug-, porque afortunadamente la reelección inmediata no aplicará para los vigentes representantes populares, en la categoría que sea, sino hasta 2018.

Walt Disney confesó en alguna ocasión que el secreto de su éxito podía resumirlo en “cuatro C’s: Curiosidad, Confianza, Coraje y Constancia… y la más importante de todas es la Confianza”.

Confiar, guardando excesos y poniendo límites, ayuda a la salud pública y personal, ¿no cree usted?

Porque alguien tiene que escribirlo: Por los cinco años de La Jornada Aguascalientes va un abrazo muy afectuoso para Jorge Álvarez Máynez, Francisco M. Aguirre Arias, Edilberto Aldán y demás compañeros de juveniles andanzas.

Va mi sincero reconocimiento a ellos, a los bien encontrados, a los valiosos que fueron (lamentablemente), a los defenestrados, al ahora convertido en modelo de ocasión que dijo galimatías: “Un individuo (yo no le encontró parientes) escribió ayer en alguna parte…”. El autor de Vale al Paraíso le pide al alma caritativa la traducción de lo que el dueño de la tijerita quiso informar a sus miles de millones de lectores, al redactar: “(yo no le encontró parientes)”. Una beca para el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos le vendría bien al Sherlock Holmes de familiares.

Lejano está aquel 12 de marzo de 2010 que ingresé a estas páginas. Aprecio a Jorge, Paco, Edilberto y, en su momento, a Manuel Appendini, el respeto a mis líneas y la absoluta libertad para expresarme. Jamás he sido censurado. Tampoco reconvenido. Nunca han tirado línea ni blindado a persona alguna. No lo hubiera permitido, además.

Asumo la responsabilidad de cada una de las palabras impresas en los 101 textos publicados al día de hoy, inmunes a recomendaciones, encargos del poder y cargos a la nómina pública. No he sido desmentido o aclarado por hecho alguno. Acepto de buena manera el debate (embate) de mis puntos de vista. Es sano.

Hago votos porque el quinquenio se multiplique, cuidando en todo momento el binomio perfecto: libertad de empresa con libertad de expresión. La responsabilidad periodística implica, ante todo, deslindar la compra de espacio de la compra de conciencia, porque ésta nunca debe venderse. Opino.

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