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El dilema ucraniano / Taktika

Moscú, Federación Rusa. 22 de noviembre de 2004. Meneando la cabeza, cual tigre siberiano enfurecido, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, observa atentamente los reportes televisivos provenientes de Ucrania, donde la Revolución Naranja comienza a tomar forma. El líder ruso dice refiriéndose a los Estados Unidos: “Me mintieron. Jamás volveré a confiar en ellos”.

El presente artículo tiene por objeto explicar al amable lector por qué Ucrania se ha convertido en la manzana de la discordia en la soterrada lucha geopolítica que sostienen la Unión Europea, con el apoyo de los Estados Unidos, y la Federación Rusa.

Ucrania -cuyo nombre significa “la tierra fronteriza”- es la cuna de los eslavos orientales pues alrededor de la ciudad de Kiev surgió el primitivo Estado ruso, el cual adoptó varios de los rasgos característicos de esta entidad política (cristianismo ortodoxo y el alfabeto cirílico). Al transcurrir el tiempo, una parte de Ucrania formó parte de Polonia y Lituania y la otra porción se unió al Imperio ruso. Finalmente, tras la Revolución de Octubre de 1917 y el fin de la guerra civil, Ucrania se incorporó en 1922 a la Unión Soviética. Sin embargo, el espíritu nacionalista no feneció del todo.

Tras las reformas emprendidas –Glásnot y Perestroika– por Mijaíl Gorbachov, el parlamento ucraniano adoptó el 24 de agosto de 1991 el Acta de Independencia, mediante la cual se declaraba un Estado “democrático e independiente”. No obstante, la novel nación estaba dividida entre los partidarios de una mayor integración a Europa (el 77 por ciento de la población, ubicado en la zona occidental) contra aquellos que buscaban una unión más cercana con Rusia (17 por ciento, localizado en el Este y el sur del país).

La tensión inherente se manifestó en la elección presidencial de 2004, cuando Víktor Yúshchenko, partidario de la Unión Europea, y Víktor Yanukovich, favorito de Moscú, se enfrentaron. El resultado a favor del segundo generó la  “Revolución Naranja” –una campaña de protestas y huelgas como protesta de un fraude electoral.

Debido a la presión popular, se anuló la votación y se convocó nuevamente a elecciones las cuales ganó Yúshchenko. Resultado que contó con el beneplácito de la Unión Europea y los Estados Unidos. Por el contrario, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, se sintió traicionado pues vio cómo Occidente se inmiscuía en el área de influencia de Moscú.

Tras un período de inestabilidad, Víktor Yanukovich volvió a ser presidente de Ucrania. Sin embargo, las presiones por parte de Occidente y Rusia se dejaron sentir debido a la vulnerabilidad ucraniana, la cual se manifiesta en una abultada deuda (60 billones de dólares), su dependencia del gas ruso y su bajo índice de natalidad.

A continuación se explica qué ofrecen Bruselas y Moscú respectivamente a Kiev: el acuerdo de asociación con la Unión Europea supondría eliminar el 95 por ciento de los aranceles, lo cual ahorraría 487 millones de euros a los exportadores ucranianos, los cuales envían 17 billones de dólares en mercancía a Europa.

Sin embargo, Ucrania, por recomendación del Fondo Monetario Internacional, tendría que aumentar el precio del gas doméstico. Además, adoptaría 350 leyes europeas. Finalmente, renunciaría a exportar a Rusia, lo cual le costaría 35 billones de euros.

Rusia -la principal fuente de energía, préstamos y comercio de Ucrania- quiere evitar a toda costa que su socio geográfico se una a la Unión Europea. Como “zanahorias” ofrece la membresía en la Unión Económica Euroasiática y cooperación militar. Asimismo, renegociar la deuda por concepto de uso de gas doméstico, y, por último, aumentar sus compras de granos ucranianos.

Ucrania se encuentra deshojando la margarita pues en marzo de 2014 iniciará otra ronda de conversaciones con la Unión Europea, en la cual intentará lograr mejores condiciones. No obstante, la presidenta de Lituania, Dalia Grybauskaite, desinfló las esperanzas de Kiev cuando aseveró que “la Unión Europea no va a regatear más. Los términos son conocidos. No habría nuevos”.

Por su parte, Vladimir Putin afirmó que “en lo que concierne a Ucrania, los eventos no parecen una revolución, más bien un pogromo”. El mandatario ruso añadió que el video proveniente de Kiev muestra claramente “cómo los grupos militantes bien organizados y entrenados operan”. Finalmente, Putin dijo el trato ofrecido a Ucrania “implica condiciones muy desventajosas”.

La lucha, entre Rusia y la Unión Europea, por Ucrania es parte de un ajedrez geopolítico, en el cual Bruselas, con la anuencia de Washington, intenta avanzar sus fronteras hasta el Mar Negro, el Cáucaso y de ahí hasta Asia Central. De esta manera buscaría volver inoperante, desde un punto de vista geoeconómico, a Moscú.

No es hiperbólico decir que en la cuna de su civilización, Rusia se juega, en parte, su destino.

Aide Mémoire.- China, Corea del Sur, los Estados Unidos y Japón siguen jugando al “gato y al ratón”.

Colegio Aguascalentense de Estudios Estratégicos Internacionales, A.C.

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Soren de Velasco Galván

Soren de Velasco Galván

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